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Hoy sobreviven el doble de prematuros que hace una década

BABY
Shutterstock OndroM
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El bebé más pequeño en sobrevivir nació a las 24 semanas de gestación y pesó al nacer tan solo 268 gramos. El 17 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Prematuridad, fecha internacional en la que se recuerda que 1 de cada 10 recién nacidos son prematuros. Todos los que nacen demasiado pronto necesitan la atención adecuada, en el momento adecuado, en el lugar correcto

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En mayo de este año Ebonie Bender conoció a su hija Kallie en su semana 24 de gestación. Acaba de nacer y pesaba apenas 370 gramos. Tras cinco meses de cuidado en el hospital, la pequeña recibió el alta y pudo llegar a casa. En esta foto podrás ver la alegría de sus padres.

 

Entre las razones argumentadas para justificar que no vale la pena luchar por vidas como la de Kallie, se han mencionado el costo elevado que supone la atención médica de los bebés prematuros, los problemas de salud o secuelas que pueden sufrir a lo largo de su vida y la pérdida de productividad para los que los cuidan.

Este enfoque, que reduce el valor de una vida a factores económicos, a llevado a algunos a proponer iniciativas como la de fijar un límite de peso al nacer para atender médicamente a estos niños, un límite que va desde los 500 a los 700 gramos.

Un bebé por debajo de estos valores sería descalificado automáticamente, como le hubiese ocurrido a Kallie que nació con tan solo 370 gramos. Por su tamaño, fragilidad y una dolencia cardiaca habitual en los microprematuros, no tenía muchas probabilidades de sobrevivir. Sin embargo luchar por su vida “valió la pena” y lo cierto es que no es el único caso.

Hoy más que nunca los avances médicos han mejorado las posibilidades de supervivencia para los bebés extremadamente prematuros. Cada vez es más frecuente que los bebés salgan adelante y lo hagan además sin secuelas ni retrasos neurológicos.

Las pautas publicadas recientemente por la Asociación Británica de Medicina Perinatal dicen que es «apropiado» que los médicos intenten luchar por las vidas de estos bebés con los medios que tienen disponibles, cada día mejores, y que contribuyen al aumento de sus posibilidades de supervivencia.

La nueva guía clínica indica este cambio en la práctica médica para salvar las vidas tan pronto como a las 22 semanas. Ahora podemos creer en algo que hace una década era prácticamente imposible: que los bebés sobrevivan con tan solo 22 semanas de gestación. Entonces, hace 10 años, se indicaba que se les brindara los cuidados paliativos necesarios para que no sufrieran.

 

En el año 2016 alrededor del 35% de los que recibieron una “atención activa” para salvar sus vidas sobrevivieron. Según las cifras, 4 de cada 10 bebés nacidos y tratados, sobreviven exitosamente.

Pero no solo las innovaciones médicas han demostrado que las posibilidades de supervivencia han aumentado, también han posibilitado mejorar la atención de los recién nacidos a término.

Cuidar a bebés prematuros se ha tornado rentable porque la gran mayoría crece para convertirse en hombres y mujeres productivos para la sociedad. De hecho, más del 80% de los recursos que se gastan en las UCI neonatales son para bebés que finalmente sobreviven.

Pero más allá de la lógica económica, luchar por la vida de estos bebés vale la pena por su valor intrínseco. Kallie “valió la pena” no sólo porque desafió las probabilidades. Si ella hubiese recibido un diagnóstico preocupante unos años más tarde o en su vida adulta, ¿se hubiese derrumbado el valor de su vida?

Si uno de nuestros seres queridos fuera ingresado en un hospital no dudaríamos en destinar todos nuestros recursos para brindarle toda la atención que podamos ofrecerle para salvar su vida, aun cuando se estimen pocas probabilidades de supervivencia, como ocurrió con Kallie. ¿Alguno de nosotros le negaría el tratamiento? ¿Cuestionaríamos su derecho a tal cuidado?

Los avances de la ciencia han demostrado que por más pequeña que pueda ser, hoy más que nunca la vida humana tiene la capacidad de salir adelante aun en circunstancias difíciles. La vida merece ser acogida y cuidada desde el principio.

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