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Chile: Ante estallido social, comunidades religiosas promueven espacios de diálogo

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El objetivo y el llamado es procurar una cultura del encuentro, pues por más justas que sean las demandas nada justifica el nivel actual de violencia

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Chile ya cumple 19 días de marchas, manifestaciones pacíficas y también de saqueos e incendios. En todas las ciudades, sin importar tamaño ni zona geográfica, han experimentado esta explosión social debido a las grandes inequidades que se viven en Chile.

El lunes, al caer la noche, Santiago vivió una jornada de violencia intensa donde violentistas entraron a la casa central de la Universidad Católica y sacaron mobiliario a la calle y le prendieron fuego con el propósito de hacer barricadas y así interrumpir el tránsito de la principal avenida de la capital, la Alameda, de la capital; también dos mujeres pertenecientes a la policía chilena fueron alcanzadas por bombas molotov quedando con graves quemaduras en su rostro.  

 

 

Por más justas que sean las demandas, nada justifica el nivel de violencia que se vive en Chile en estos momentos. El papa Francisco en la Eucaristía que celebró en la ciudad de Temuco, región de la Araucanía, dijo en su homilía:

“La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa. Por eso decimos «no a la violencia que destruye», en ninguna de sus dos formas. Estas actitudes son como lava de volcán que todo arrasa, todo quema, dejando a su paso solo esterilidad y desolación. Busquemos, en cambio, y no nos cansemos de buscar el diálogo para la unidad”.

Y es precisamente el diálogo, procurar una cultura del encuentro, ha sido el llamado la Conferencia Episcopal de Chile, obispos y órdenes religiosas. Es así como hoy se vivió en el Museo de la Iglesia de San Francisco de la Alameda un espacio para reflexionar abierto a la ciudadanía, para elaborar propuestas conjuntas sobre el país que se quiere construir.

A este espacio abierto por la Comunidad Franciscana asistieron cerca de 30 personas, donde se trabajaron en grupo una pauta de cinco preguntas que abordaban desde ¿cuál es el origen del conflicto actual? Hasta ¿de qué manera los líderes y las comunidades cristianas aportar a la construcción a un Chile más justo y fraterno?

 

 

“Esta instancia es muy importante porque nos permite conversar y hablar de lo que está pasando. El compartir las vivencias de cada uno y cómo podemos construir un nuevo acuerdo social es vital” comentó María Eugenia, quien participó en una de las mesas.  Las conclusiones de estas mesas de diálogo serán enviadas a Unidad Social, el Ministerio de las Culturas y las Artes, Conferencia de Religiosas y Religiosos de Chile y la Conferencia Episcopal de Chile.

En la parroquia de San Francisco de la ciudad de Copiapó, región de Atacama ubicada en el norte del país, se reunieron ochenta personas para conversar sobre el origen del descontento social que se ha manifestado estos días. Aquí se trabajó trabajo sobre el aporte inidividual y colectivo que los cristianos pueden hacer para construir un país más fraterno, respetuoso e inclusivo. Se habló de la falta de liderazgo y de empatía, y de la imperiosa necesidad de salir de la comodidad parar participar comprometidamente en esta tarea de construcción del reino.

Por su parte la Diócesis de Calama, ciudad minera y que se encuentra en el extremo norte de Chile, realizó el Primer Encuentro Comunitario destinado a analizar, reflexionar y debatir el escenario de Chile actual; esta instancia la organizó  en conjunto con el área de acción social de Cáritas local.

 

 

En el encuentro abierto a la comunidad participaron un centenar de personas quienes analizaron las causas del estallido social y las propuestas que podrían atender las demandas en los ámbitos del trabajo, salud, vivienda, medioambiente, entre otros.

Para Leonel Rodríguez, voluntario de Cáritas y uno de los organizadores del encuentro manifestó que la iglesia junto con empatizar con todas las demandas que se han expresado en la calle debe canalizarlas a quienes corresponda, “Tenemos que cumplir un rol preponderante en denunciar la injusticia social que vivimos en el país, pero al mismo tiempo, ser protagonistas de los cambios y las soluciones”.

Rodríguez agregó que avanzar en las transformaciones profundas que hoy se plantean, no está exclusivamente determinado por lo técnico, sino en la reflexión que hace el mismo pueblo respecto de sus necesidades y carencias, “Hay una sabiduría oculta que nosotros tenemos que descubrir, de valorar y entender que no todo es cifra o estadísticas, hay que darle espíritu a las soluciones y políticas públicas y esa solución y corazón está en la misma gente”.

Por su parte, monseñor Oscar Blanco, Obispo de Calama, expresó que es bueno escuchar a la gente, estar atentos a los anhelos que se tienen en nuestro país. “haremos llegar estas propuestas e ideas que surjan de estas conversaciones a las autoridades, a objeto que tengan claridad respecto al sentir de una comunidad que quiere cambios”.

Espacios de diálogo y reflexión es el camino que la iglesia promueve y abre para salir de la gran crisis social que se vive en Chile. Hoy más que nunca es necesario contribuir a una verdadera cultura del encuentro.

 

 

 

 

 

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