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¿Qué enseñas a tus hijos con el senderismo?

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El senderismo es una actividad familiar que nos ayuda a desarrollar muchas virtudes como la fortaleza y el compañerismo

Los paseos familiares, en los que los padres se relajan y olvidan el nerviosismo y las responsabilidades cotidianas, pueden convertirse en momentos muy especiales que sus hijos recordarán para siempre. ¿Qué mejor actividad para disfrutar en familia que aquella que nos permite hacer ejercicio juntos, sea cual sea la edad, respirar aire fresco, conversar, pasar tiempo fuera de la cuidad y admirar la naturaleza?

La generación actual se caracteriza por la gratificación inmediata y generalmente no están acostumbrados al soportar grandes esfuerzos. Cuando algo les cuesta mucho pierden rápidamente su voluntad y la motivación, no están acostumbrados a tolerar nada y se sienten atraídos por la comodidad a corto plazo. Es por esto que es bueno planificar actividades en familia que nos ayuden a establecer metas a largo plazo, a fortalecer la voluntad y a soportar algunas contrariedades.

Esto es exactamente lo que enseñamos a los niños a través del senderismo: que vale la pena persistir. Podemos encontrar que los inicios son difíciles, incluso podemos ver lágrimas de resistencia o la tentación de renunciar después de los primeros cinco minutos de caminata. Sin embargo, es importante animarlos durante el camino para que haga llevadero. 

Aquí algunos beneficios que podemos experimentar al hacer senderismo en familia:

  1. Tiempo de calidad sin interrupciones: Sabemos que en el mundo actual es difícil pasar tiempo en familia sin tener constantes interrupciones. Mientras caminamos podemos tener conversaciones profundas, o incluso podemos improvisar algunos juegos. También es buen momento para reflexionar, rezar o cantar. Muchas actividades que podemos pasar por alto en el correr del día a día.
  2. Desarrollamos fortaleza: Es una virtud muy importante que podemos fomentar con este tipo de actividades. El hecho de aguantar un poco de calor, o frío; de caminar unos minutos más aunque estemos cansados y después tener la recompensa de una vista preciosa, o de un bocadillo al pie del camino, les hace entender a nuestros hijos que vale la pena resistir y que siempre después vienen cosas buenas.
  3. Fomentamos el compañerismo: Los momentos de caminata son perfectos para ayudarnos entre nosotros. Podemos comenzar dando ejemplo: tomando la mano de alguno en algún tramo difícil. Luego podemos animarles a ellos también a ayudarse entre ellos. La satisfacción de sentirse útiles y de ayudar a los demás los hará sentir muy bien.
  4. Aprendemos del mundo que nos rodea: Admirar la naturaleza es la mejor manera de aprender. Dejarnos asombrar por las cosas mas sencillas puede ser una experiencia fascinante para nuestros niños: observar las plantas, aves o rocas o seguir un mapa, pueden entretenerlos por horas y a la vez pueden adquirir muchos conocimientos sobre el mundo que nos rodea.
  5. Fortalece la identidad familiar: pasar tiempo juntos realizando una actividad concreta, fortalece los lazos familiares. SI lo convertimos en una tradición o en una actividad recurrente se puede convertir también en parte de nuestra identidad familiar, algo que favorece el sentido de pertenencia y el autoestima de nuestros niños.

El senderismo puede traer muchos beneficios a nuestra familia. Cuando comienzas con esta afición conviene ir poco a poco y acostumbrar así a nuestros hijos. Conviene también planear trayectos que sean acordes a sus edades y capacidades, y  que lleven el equipamiento necesario para convertirlo en una actividad divertida y segura. 

Por último, un truco, si compartís esta afición con una familia amiga, con niños de las mismas edades de los vuestros, el camino se hace mucho más ameno. 

¡Buen camino!

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