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El niño que le pone rostro a la crisis ambiental del nordeste de Brasil

BRAZIL
LEO MALAFAIA | AFP
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Brasil le hace frente al derrame de crudo con miles de efectivos en las playas, pero esta imagen dice mucho

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

Tal vez ya la hayas visto, pues esta imagen ha dado la vuelta al mundo. Pero vale la pena reflexionar un instante sobre ella. El protagonista se llama Everton Miguel dos Anjos, tiene 13 años y se lo puede ver con los ojos cerrados y brazos abiertos completamente embadurnado de petróleo.

Su historia y testimonio hoy se conoce gracias a un fotógrafo de la agencia de noticias AFP, quien el pasado 21 de octubre registró la imagen –en la playa de Itapuma (Pernambuco)-  que se transformaría de alguna manera en símbolo de la crisis ambiental que desde hace semanas se vive en las playas del nordeste de Brasil gracias a la presencia de gigantes manchas de crudo.

En ese sentido, según reproduce la propia agencia AFP y medios locales como Folha de S.Paulo, aquel día el niño decidió meterse al mar con una camiseta para ayudar, junto a cientos de voluntarios, a quitar el crudo de las playas. Sin embargo, al ver su cuerpo ennegrecido, se la quitó y volvió a meterse con una bolsa de basura en el agua.

Su acción fue rápidamente cuestionada por su madre, quien lo regañó por no haber cumplido su promesa.

“Le había pedido permiso para ayudar a limpiar la playa y ella me lo dio, ¡pero a condición de que no me ensuciara”, expresó el niño, prosigue AFP.

Sin embargo, más allá de estas palabras, ya era demasiado tarde y su acción de alguna manera le ha puesto rostro a una situación que interpela, pues lo que ha estado aconteciendo en las playas representa una dura mancha para la vitalidad de esa zona de la “casa común” (Laudato Sí).

¿Acaso tienen que pasar estas cosas para generar más consciencia de lo que está pasando? Al ver esto muchos recordarán –salvando la distancia y la tragedia- aquella imagen de Aylan, el niño de tres años que se transformó en ícono del conflicto sirio al ser encontrado muerto en una playa mientras escapaba rumbo a Grecia.

 

 

Aquella vez su cuerpo denunciaba la tragedia de la migración forzada. Ahora el pequeño Everton –con sus ganas de ayudar y hasta quizás sin saber el desenlace en su propia piel- le muestra al mundo los efectos devastadores –para personas, especies y ecosistema-  de una fuerte tragedia ambiental que seguía siendo investigada en cuanto a su origen.

 

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Hasta ahora, la respuesta del gobierno para hacerle frente a la presencia de petróleo en las costas del noreste –a lo largo de más 2.0000 kilómetros de playas paradisíacas y atractivas para el turismo- ha sido el traslado de unos 5.000 efectivos de una Brigada de Infantería de Recife para la limpieza de las playas (ya se llevaban recolectadas unas 1.000 toneladas de petróleo).

Incluso, luego de la cruda imagen, se prohibió la participación de los niños en la limpieza debido al peligro del contacto con sustancias tóxicas.

Aquí el trabajo de la Marina de Brasil en imágenes (hacer click en galería):

 

 

 

 

 

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