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Viajando por la Amazonía: ¡Última parada!, Guyanas y Surinam

SURINAM

JvL-(CC BY 2.0)

Macky Arenas - publicado el 25/10/19

Pueden ser las últimas al pasar la lista de memoria, pero son las primeras... A continuación el fin del recorrido por la Amazonía de la mano de Aleteia, ahora el turno de estas tierras de agua, azúcar y cimarrones

Como dice la Escritura, los últimos serán los primeros. Cuando pensamos en selva amazónica nuestra mente va directo a Brasil, Venezuela, Ecuador…solo al final de la lista recordamos a Surinam y las Guayanas.

Surinam es uno de los nueve países que integran los casi 8 millones de kilómetros cuadrados que abarcan esos bosques tropicales. Limita al Este con la Guayana Francesa, al sur con Brasil y al oeste con la Guyana. El Océano Atlántico le llega por el norte.  Como parte de las zonas forestales del Escudo de la Guyana, se incluye a Guyana y Surinam en esta región que llamamos amazónica. Su nombre proviene de los surinen, primitivos habitantes que poblaron la región antes de Caribes y Arawacos. Es uno de los pocos lugares del mundo donde la selva tropical sigue aun completamente virgen.

SURINAM
JvL-(CC BY 2.0)

El Caribe, más que un mar

“Surinam es el país más pequeño de América del Sur. Pero, en la literatura académica regional siempre es considerado el más grande de los territorios del Caribe”. Los científicos notan que, por lo general, tendemos a incluirlo en el grupo socio-histórico formado por las tres Guayanas o más aún, en la configuración biogeográfica  de la Meseta de las Guyanas. A veces, también se la considera parte del Caribe insular, una doble paradoja geográfica puesto que Surinam, Guayana Francesa y Guyana no tienen salida directa al Mar. Y es que hoy, el Caribe, no es sólo un mar.

Caribe se define como parte de la gran «plantación de las Américas» por su exclusivo patrimonio económico, social, cultural y político vinculado a la evolución de las plantaciones cañeras. “Surinam, que desafió la riqueza producida en las colonias de Jamaica y Santo Domingo, ha sido siempre una de las Perlas de las Antillas Menores del collar azucarero de Europa”, dicen los informes especializados .

Surinam posee la más rica diversidad ética de la cuenca del Amazonas y exhibe otras riquezas como el oro, la bauxita, además de exportar aluminio. La actividad industrial se dirige a la transformación de minerales y de madera, pero la extracción clandestina es motivo de preocupación, sobre todo porque no se observan los cuidados ambientales con el mercurio en la minería artesanal de oro.

Desde 1817 están allí los Padres Redentoristas, con 150 años de presencia misionera en Suriname, donde acompañaron con amor y compasión a los esclavos africanos, que trabajaban en duras condiciones en las plantaciones. La diócesis de Paramaribo es una jurisdicción de la Arquidiócesis de Puerto España (Trinidad y Tobago). Hoy, cerca del 23 por ciento de la población es católica romana.

SURINAM
birsin-(CC BY 2.0)

La herencia azucarera del Caribe

Para Gaztambide-Geigel (1996), historiador puertorriqueño, es debido a la herencia azucarera que el Caribe se define como «Afro Centroamérica» – el área de América Central hacia donde importaban  esclavos, donde vive una población afro-americana y / o de mulatos.

Por cierto, es notorio que sea en Surinam (y no en Haití) – donde ha quedado una colonia holandesa de por lo menos 300 000 esclavos,  la primera de las «naciones negras» de las Américas en implantarse y arraigarse en las tierras concedidas por los colonos desde el siglo XVIII (según Price, 2001).

Al igual que en el resto de los territorios del Caribe, en Surinam coexisten dos lenguas, una oficial heredada de los colonos y la criolla que mezcla diversas herencias lingüísticas; la africana.

Surinam  puede ser considerado un espacio insular que estaría rodeado no sólo por mar, sino también por grandes ríos y  bosques que ocupan más del 90% del territorio. El hecho de que  la selva al sur de Surinam no esté atravesada por carreteras, que los ríos fronterizos (Maroni al este y Courantyne al oeste) que corren  longitudinalmente, en la actualidad no tengan puentes y que sean poco navegables provoca discontinuidad y la identifica como una insularidad.

Pero Surinam podría ser incluida en el espacio insular del Caribe, puesto que la región del Caribe no sólo se define dentro del estrecho y determinista marco de Mar Caribe. Para nosotros, la imagen de  ‘caribeñidad’ se encuentra situada en la intersección  entre el espacio costero de Centroamérica  y una matriz cultural relacionada  con un común legado social e histórico.

La ‘caribeñidad’  es el resultado de la geografía y la historia que nos permiten centrarnos en las diferencias y similitudes entre estos espacios e islas al sur-oeste del Océano Índico o del Pacífico insular.

Las mejores postales de Surinam aquí:

“Todos somos la Amazonía”

Cuando el mandatario francés, anfitrión de la pasada cumbre del Grupo de los Siete (G7),  pronunció esa frase tenía parte de razón. Macron, al otro lado del Atlántico, desde Biarritz, en Francia, habló sobre la necesidad de contener los incendios del Amazonas y destacó: «Todos somos la Amazonía». Y es que la Guayana francesa es el único territorio amazónico que pertenece a Europa.

Es un bosque primario, destacado ejemplo de biodiversidad, que coexiste con cohetes a la vanguardia de la tecnología los cuales pueden verse despegar en Kourou. Pegada a Amazonia, Guyana es una joya para los amantes de los descubrimientos. Remontar el río Maroni en piragua, asistir a la puesta de las tortugas o explorar los vestigios de la colonia penitenciaria, las actividades en Guyana son tan variadas como los colores de los vestidos de las Touloulous, las reinas de un carnaval mestizo. Son 400 años de un mestizaje único entre europeos, africanos, indios y amerindios.

Las mejores postales de Guyana francesa aquí:

“Papillón” estuvo allí

 El proclamado “municipio penitenciario” en 1880 recuerda que este archipiélago de tres islas albergó la siniestra colonia penitenciaria de Guyana. Pueden verse sus vestigios en la isla Saint-Joseph y en la isla Royale. Debido a las fuertes corrientes, no se puede acceder a isla del Diablo -en Cayena- donde se encerraban los presos políticos, famosa por “Papillon”, (que en francés significa mariposa),  el título de una novela autobiográfica, publicada en 1969, del francés Henri Charrière, convertida en best seller debido el gran poder narrativo de su autor quien relató su terrible experiencia como preso en la “Isla del Diablo”.

Este infierno ha dejado, no obstante, un patrimonio arquitectónico único en la ciudad: el escritor Albert Londres, quien denunció con fuerza la colonia penitenciaria, incluso apodó Saint-Laurent-du-Maroni «el pequeño París».

Hoy, alrededor de sus plazas, se alzan hermosas casas antiguas de estilo criollo con balcones trabajados.  En el mercado central, deslumbran los colores y aromas de especias, entre frutas y verduras tropicales, ti’punch (cóctel a base de ron) y sopas laosianas.

PRISON
Rob Oo-(CC BY 2.0)

Las tortugas “se ponen” en Alama

Las marismas de Kaw, con una superficie de 94.700 hectáreas, es la tercera mayor reserva natural de Francia. En sus ríos se pueden contemplar ejemplares de ibis escarlata, garzas y sobre todo caimanes. Entre los ríos Maroni y Organabo, la reserva natural de Alama es el territorio de las tortugas marinas: en junio y julio se puede asistir a la puesta de las tortugas laúd. Un espectáculo nocturno inolvidable.

La exuberante flora guyanesa deslumbra al más exigente. Una  magnífica colección con más de 740 especies de orquídeas se extiende a lo largo de tres hectáreas. En Saint-Laurent-du-Maroni se abre también la desembocadura del río Maroni, el mayor de Guyana y que sirve de frontera con Surinam. Es una de las entradas al parque amazónico: un territorio de 30.000 km2 accesible únicamente en avión o en piragua.

SURINAM
JvL-(CC BY 2.0)

Cuffy y los cimarrones

Guayana británica (en inglés: British Guiana) era el nombre de una colonia británica en la costa norte de América del Sur, ahora la nación independiente de Guyana, territorio en disputa con Venezuela. Los primeros en instalarse allí fueron los españoles y neerlandeses, quienes comenzaron a explorar y asentarse en Guayana a finales del siglo XVI, seguidos de los ingleses. Los ingleses se establecieron en la costa a mediados del siglo XVIII, donde fundaron plantaciones trabajadas por esclavos africanos. Las cosechas principales eran el café, el algodón, y el azúcar, convirtiéndose la caña en la cosecha principal.

Al irse los ingleses, los negros pasaron a ser la raza dominante.  Los jefes eran los negros y los indios eran los empleados. Hoy, Guyana está prácticamente dividida en castas. Hay racismo “al revés”, nos contaba un visitante en 2012, persistiendo cuatro étnias:  blancos –de los cuales quedan pocos y a todos los llaman ingleses-, negros,  indios y amerindios.

La calidad del suelo era pobre, pese a todo. Los esclavos, conducidos por Cuffy -el héroe nacional de Guyana, británica desde 1831- se sublevaron en 1763 en lo que se conoció como la rebelión de los esclavos de Berbice. Los esclavos que escapaban de las plantaciones se iban a vivir en las selvas, con los indígenas. El mestizaje racial y cultural dio origen a los denominados «cimarrones».

Región Esequiba y muy rica

Con características propias de los suelos más antiguos del planeta, esta región posee extraordinarios recursos forestales, fundamentalmente en las tierras altas, que suelen ocupar más de ocho millones de hectáreas, con gran variedad de animales y plantas, aunque algunas regiones carecen de estudios científicos que permitan cuantificar con precisión sus índices de biodiversidad.

También llamada Guyana Esequiba por ser un territorio en reclamación por parte de Venezuela, cuenta con minerales como la bauxita, el oro, los diamantes y el manganeso, aunque se sabe de importantes reservas de uranio, petróleo y gas natural, algunos sujetos a planes de exploración y/o aprovechamiento por trasnacionales. Los ríos Cuyuní y Esequibo delimitan una extraordinaria porción del macizo Guayanés, conformada por alrededor de 159.500 km2 que encierran recursos naturales estratégicos, con espacios geográficos de gran biodiversidad para la explotación petrolera.

Destaca el potencial agrícola existente al norte de la región, que abastece a la población del país principalmente concentrado en este eje que no supera el 15% del territorio, así como su potencial acuicultor.

 El país de las muchas aguas

Todo el país es extremadamente fértil y húmedo. Con sólo abrir un pequeño hueco en la tierra en cualquier lugar de la capital y esperar unos minutos, aparece agua en el fondo. Por eso sus construcciones salvaguardan los pisos superiores para protegerlos de las inundaciones.

Su hidrografía es amplia y abundante, con ríos que pueden llegar a medir hasta 1000 km en longitud, como el Esequibo, y deltas que drenan al Atlántico, con gran influencia en la productividad pesquera. Algunos de ellos con potencial navegable, confieren al área posibilidades para el aprovechamiento racional de sus recursos naturales, siempre y cuando se maneje con criterios de sustentabilidad, protegiendo lo que debe mantenerse a perpetuidad, y aprovechando lo utilizable, con apego a criterios de conservación, y bajo impacto ambiental negativo.

Para los indios Arawak que vivieron aquí desde siempre, la región que se extendía entre los ríos Orinoco y Amazonas siempre fue “las Guayanas”, es decir, “la tierra de las aguas abundantes”, por sus innumerables ríos.

Es un exuberante tapete verde formado por millones de árboles frondosos sin un sólo claro hasta donde se pierde la vista, y un inmenso río cuya desembocadura un avión -a velocidad de crucero de unos 900 kilómetros por hora- tarda varios minutos en atravesar .

GUYANA
Dan Sloan-(CC BY-SA 2.0)

La “Cenicienta del turismo sudamericano”

La exótica geografía natural de la ex colonia británica que inspiró a escritores y exploradores atrae a los entusiastas de la vida natural y la historia caribeña. Dicen que  es “la Cenicienta” del turismo en esta parte de continente. Y eso ocurre a pesar de su rara geografía, digna de una novela de Joseph Conrad: arranca con playas desiertas, manglares y pantanos que luego –hacia el interior del país– se transforman en selvas tropicales, llanuras y montañas al borde del Amazonas.

No es barato por su difícil acceso, pero sólo aquí es posible observar 500 especies de aves en un mismo sitio, el parque nacional Iwokrama. O acercarse a la catarata más alta del mundo, Kaieteur Falls, de 226 metros de altura. O ver raras especies de tortugas marinas mientras anidan en las playas de Shell Beach. O asombrarse en Georgetown –la capital– ante la arquitectura colonial en madera, con edificios como   el mercado Stabroek Market. Tiene su catedral, dedicada a Saint George, terminada en 1894 en estilo gótico…y  sólo dos estaciones al año: la lluviosa, de mayo a agosto –y de noviembre a enero– y la seca, en los meses restantes.

La tierra de los seis pueblos

Guyana –recordaba un reportaje del diario Clarín en 2012- es una rareza geográfica y cultural ubicada en el norte de Sudamérica , bordeada por Venezuela, Brasil, Surinam –antigua Guayana Holandesa– y el Atlántico. Por su diversidad cultural es “la tierra de los seis pueblos”: entre sus 750.000 habitantes hay bisnietos de hindúes, africanos, chinos, europeos e indígenas, pero todos hablan inglés y el deporte nacional es el cricket, heredado dela dominación británica. Es una cultura muy caribeña, con un pasado ligado a los colonizadores holandeses y británicos, que desde el siglo XVIII se disputaron la región e importaron esclavos de Africa para instalar, aquí, plantaciones de caña de azúcar.

Con sus 215.000 km cuadrados de superficie, Guyana tiene mucho espacio, pero la mayoría de la población vive sobre la costa atlántica, en Georgetown y en pueblos cercanos, como New Amsterdam, Anna Regina, Bartica o Linden. En el interior del país sólo hay aldeas indígenas, estancias ganaderas, campamentos de leñadores y mineros. Kirk Smock cuenta en la prestigiosa guía Bradt dedicada a Guyana que aquí se identificaron 225 especies de mamíferos, 880 de reptiles y anfibios, 810 de pájaros y 6.500 de plantas.

Iguana
JvL-(CC BY 2.0)

Un caimán negro y la serpiente gigante

Entre ellas hay algunas de las especies más notables de Sudamérica: el caimán negro, la serpiente anaconda, el roedor capibara, la nutria de río, el jaguar y el ocelote, además de osos hormigueros, murciélagos y tortugas de río. Por todo esto es que el país se ganó un sitio en el mundo del ecoturismo, aunque no faltará quien asocie a Guyana exclusivamente con la masacre de Jonestown –a unos 15 km de Port Kaituma, al noroeste del país– ocurrida en 1978, cuando 913 personas se suicidaron en masa a pedido de su líder, el místico religioso estadounidense Jim Jones.

Exploradores y escritores, desde Sir Walter Raleigh y Charles Darwin hasta Evelyn Waugh y V.S. Naipaul, se fascinaron con este rincón donde nació la leyenda de El Dorado. Arthur Conan Doyle se inspiró en los 2.700 metros de altura del misterioso monte Roraima –en el límite con Venezuela y Brasil– para escribir en 1912 «El mundo perdido», que habla de las extrañas flora y fauna de uno de los lugares  más sorprendentes y fascinantes del planeta.

De esta manera, el viaje por la Amazonía de la mano de Aleteia está llegando a su fin…. Si te has perdido alguna postal, a continuación te dejamos una vez más todos los países que componen este gran sitio de la «casa común»: 


ORINOCO

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TENA

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WATERFALL

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AMAZONIA

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BRAZIL

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IQUITOS

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