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El “Arepazo de la Misericordia”, alimento físico y espiritual en Caracas

AREPAS
Fotos cortesía
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Este fin de semana se realiza un nuevo “arepazo” en la casa hogar Nuestra Señora del Carmen, un centro atendido por las Hermanitas de los Pobres en la capital venezolana. La solidaria iniciativa de laicos promueve la caridad en tiempos de crisis humanitaria

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Una vez al mes, un grupo de laicos se organiza en Caracas para llevar a cabo una jornada de elaboración y obsequio de arepas a personas que intentan sobrevivir en Venezuela, sumida en índices nunca vistos de hambre y pobreza en la nación sudamericana.

Sin embargo, el “arepazo” tiene un trasfondo mucho más profundo que la mera intención de saciar el hambre física, según contó uno de los organizadores, Mateo Colmenares, al conversar con Aleteia sobre esta noble obra desarrollada en la capital.

 “Lo más importante es que la misericordia se hace física y el amor de Dios patente, no sólo en una arepa, sino en el acercamiento que podemos tener con el otro, con quien hoy sufre. Resulta impresionante el poder llegar a quienes llamamos ‘indigentes’, quitarles ese prefijo: ‘Indi’ y constatar cómo debajo está la ‘gente”.

Son “personas que Dios toca y ama, personas jóvenes maravillosas, lamentablemente hoy en la calle, que debido a situaciones la mayor de la veces injustas, han tenido que tomar estos caminos”, agregó.

Sostuvo que “lo más importante es descubrir a Dios y a Jesús en ellos; encontrarlos en al hermano que sufre”, lo que ha convertido en “muy positiva la experiencia que hemos tenido con ellos”.

 

AREPAS
Fotos cortesía

Sacia el hambre y la soledad

“Sabemos las dificultades que estamos viviendo, pero hoy más que nunca debemos ser luz y esperanza”, insistió Colmenares al mencionar que la actividad permite “hacer y repartir arepas a aquellos que”, además de hambre, tienen “soledad en las calles”. En tal sentido, el “arepazo” es un gesto “de caridad, de amor”.

Al reiterar el pedido de que “nos ayuden a dar una mano”, el coordinador de la Casa Hogar Nuestra Señora del Carmen, regentada por la Congregación Hermanitas de Los Pobres, recordó que este sábado 19 de octubre se realizará una nueva edición en la Av. Eugenio Mendoza, en la calle 17 de Los Chorros (municipio Sucre).

Se reúnen a partir de las 10:00 de la mañana cuando comienzan a preparar el famoso plato venezolano a base de harina de maíz precocida. Al mediodía asan y rellenan las arepas “con lo que traigan” los colaboradores, que es habitualmente queso y caraotas.

Así que quienes se quieran sumar pueden llevar su oración, sus manos, aliños o relleno. Finalmente, a las 2 de la tarde sale un grupo a repartirlas. Al igual que los insumos con las cuales se hacen las arepas, la labor es totalmente voluntaria.

Hay seis formas de colaborar

Destacó Colmenares que el “arepazo es una iniciativa de laicos” y dijo que quienes lo deseen “pueden ayudar de varias formas”:

1-     Invitando a otros a que ayuden

2-     Colaborando con la harina o el relleno

3-     Poniendo sus manos y amor para hacerlas

4-     Colaborando para comprar materiales

5-     Siendo signo de la misericordia al repartirlas

6-     Acompañando con la oración

El coordinador de la Casa Hogar recordó que el Arepazo de la Misericordia “no es simplemente llevar una arepa física, sino también una espiritual; hay que repartirlas con amor, acercarse, conversar”, de forma que implica un acompañamiento que sacia no sólo el hambre física.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que “el drama del hambre en el mundo llama a los cristianos que oran en verdad a una responsabilidad efectiva hacia sus hermanos”, una petición que “no puede ser aislada de las parábolas del pobre Lázaro” (cf. Lc 16,19 31; Mt 25,31 46).

Además, dar de comer al que tiene hambre es una de las 14 obras de misericordia a las que nos invita la santa madre Iglesia. Dios bendice a quienes socorren al hambriento. En medio de la crisis, es aún una labor que está al alcance de muchos.

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Se trata del octavo “arepazo”

La iniciativa comenzó en septiembre del año 2017 y se ha mantenido en el tiempo. “Lo más importante es que la misericordia se hace física” y el amor de Dios logra no solamente el obsequio de una arepa, “sino en el acercamiento que viene con ella”.

“Busca dar respuesta a tantas necesidades de hambre que vemos a nuestro alrededor ante la difícil situación que vive nuestro país. Y considerando la respuesta de algunas personas al elaborar comida para alimentar en la calle, quisimos sumarnos para superar esta grave crisis”.

“El arepazo de la misericordia no se trata sólo de darle una arepa al que tiene hambre física, que es ya algo positivo, sino también dar un alimento espiritual. Todos los que vamos a repartir arepas tenemos la misión de darlas con amor; dedicarnos a la persona, saludarla, hablar con ella; acompañar es realmente la verdadera intención”.

“Lo importante no es la arepa…”

“El alimento físico es el móvil, el gancho que tenemos para poder acercarnos, pero el alimento espiritual es el que Dios desde la fe, y Jesús desde su misión en la Iglesia, nos dan: acercarnos a los demás y darles vida a los otros”.

“La iniciativa tiene un par de años realizándose, una vez al mes; eso intentamos. Hace confluir a personas de buen corazón que realizan arepas. Se suman personas conocidas y desconocidas que vienen y dicen: vi la noticia, me pasaron la información, te dejo este kilo de harina o este trozo de queso, o ponen sus manos a la orden para cocinar”.

“Siento que Dios a través de las personas, la sociedad y la estructura de necesidad son una invitación constante a la acción misericordiosa. Pero la verdadera acción es estar allí, con el pobre, con quien sufre, a través de un bello gesto, llevando amor a quien lo necesita”.

 

 

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