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¿Qué es el “Manantial de la Paz”, la invasión turca del norte de Siria?

KURDS
Jodi Hilton | NurPhoto | AFP
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Se pone de relieve y descarnada la hipocresía de la política internacional en el Oriente Medio

Turquía ha llamado “Manantial de la Paz” a la invasión que lleva a cabo sobre la franja norte de Siria, controlada por unidades kurdas que habitan en la zona. Más de 100.000 civiles se hallan ya desplazados de esta zona a la que Turquía llama “tierras y pueblos liberados” del “yugo terrorista kurdo”.

Vamos a explicar, un poco, el complicado ajedrez de Siria y su zona colindante. En Siria se libraban tres guerras a la vez en una misma guerra civil: por una parte, estaba la coalición de Estados Unidos con los kurdos y los rebeldes sirios (contra Bachar el Assad); por otra, estaba del propio Bachar el Assad apoyado por la Rusia de Vladimir Putin, y el tercer grupo lo formaba el EI (Estado Islámico), cuyos actos de terrorismo han ensangrentado media Europa.

El régimen turco de Recep Tayyip Erdogan ve a los kurdos, a todos los kurdos, como terroristas al menos en potencia. Esto no es así, porque el pueblo kurdo, que se mueve entre Turquía, Irak, Irán y Siria lo forman unos 55 millones de personas, no tiene territorio, y es un pueblo de muy variadas opiniones.

Eso sí, existe un partido, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), conocido por ser violento y calificado de terrorista por muchos estados de Europa, y su filial, las Unidades de Protección Popular (YPG), que son las que controlan el norte de Siria. Turquía tiene un precedente: el genocidio contra los armenios en la primera Guerra Mundial.

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Hacía tiempo que Turquía, que ha recibido muchos ataques terroristas y muy sangrientos, quería ocupar la parte norte de Siria y eliminar a los kurdos militarizados de la zona y crear una franja de seguridad, controlada por el ejército turco. La ocasión ha venido cuando Donald Trump decidió en 2018 que las tropas estadounidenses establecidas en Siria abandonaran este país.

Los kurdos eran aliados de los Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo islámico y tienen la mayor cárcel de islamistas capturados precisamente en la zona donde ha entrado ahora el ejército turco.

Para complicar más las cosas, Turquía es miembro de la Alianza Atlántica (OTAN), la cual no ha levantado ningún anatema a Turquía. Los Estados Unidos han favorecido la entrada de Turquía en Siria, al salir su ejército de este país. Lo sabían, pero a condición de que las muertes de los civiles sean mínimas. Algunos dicen que los Estados Unidos han abandonado a los kurdos a su suerte después de haberlos utilizado.

Sin embargo, también eran los kurdos a los que iba muy bien su alianza con las tropas americanas: “somos conscientes que nuestra alianza con los Estados Unidos es táctica y no estratégica”, dijeron los kurdos del YPG.

¿Y Rusia? Tras la salida de los Estados Unidos ha quedado reforzada su presencia en Siria, actuando como árbitro entre Damasco y Turquía y entre Turquía y los kurdos. Por su parte, el ejército sirio leal a Bachar el Assad no permitirá un avance de los turcos más allá de su franja norte. “La línea roja es Dir Ezzor y la prioridad siria es retomar el control de los yacimientos de petróleo al este del río Éufrates”, las más ricas de Siria, asegura un general sirio.

¿Y la Unión Europea? Se rasgó las vestiduras contra Turquía al pasar la frontera de Siria. Pero Erdogan amenazó a la UE con romper el acuerdo de 2016 y enviarles a tres millones y medio de refugiados sirios que estarían en Europa sin el citado acuerdo: “os enviaremos los 3,6 millones de sirios refugiados y rompemos el pacto”.

En Turquía hay unos cuatro millones de sirios inmigrados, después del acuerdo al que llegó con Europa, el año 2016. Según este acuerdo Turquía albergará a los inmigrantes sirios y la Unión Europea pagará 5.800 millones que daría directamente a las organizaciones que se ocuparan de los refugiados.

Ahora Turquía dice que destinará a esta franja entre 1 y 2 millones de refugiados sirios. Pocos lo creen. Turquía tendrá una expansión territorial, y su presidente Recip Tayyip Erdogan podrá recuperar el prestigio y popularidad perdidas en su país (estaba en uno de los niveles más bajos de popularidad), como se vio en las recientes elecciones municipales.

¿Qué pasará con los detenidos del Estado Islámico en poder de los kurdos? No se sabe. Es de esperar que los Estados Unidos hayan tenido en cuenta este extremo antes de abandonar Siria y los kurdos.

Sobre las críticas, el presidente turco Erdogan ya ha dicho que lo mismo hizo Israel con Siria al anexionarse los Altos del Golán, en 1967, por “motivos de seguridad”, en la Guerra de los Seis Días. Un día, un general israelí comentó a este cronista que los Altos del Golán estaban a ojos vista de Damasco, y eran “un peligro”. Me pregunté si el peligro era para Damasco o para Israel. Y tras 52 años, siguen en su posesión, a pesar de la resolución de las Naciones Unidas en contra de tal anexión. Es más, el presidente Donald Trump acaba de reconocer la soberanía israelí sobre los Altos del Golán.

En el caso de la invasión turca sobre Siria, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, tras muchas y alambicadas discusiones, no ha tomado ninguna decisión sobre el ataque turco, lo que significa dar carta blanca a Erdogan. Con el beneplácito de Estados Unidos y con una Europa protestando, pero sin poder ni querer tomar medidas, Turquía continúa su avance, hasta alcanzar los 30 kilómetros de profundidad dentro de Siria. Es el compromiso con los Estados Unidos.

De momento, ya hay unos 100.000 refugiados y un centenar de muertos por la invasión turca del territorio sirio. Y una vez más vemos que la guerra no soluciona los conflictos, sino que los agrava.

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