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Cómo construir una relación sana conmigo mismo

KOBIETA
Matthew Ronder-Seid/Unsplash | CC0
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Cada vez más, conozco personas que son muy estrictas consigo mismas. Tienen dentro de sí un crítico interno que les impide tropezar y, por lo tanto, no les permite disfrutar plenamente de la vida. No se trata de ambiciones. Puedes ser ambicioso, pero también puedes ser indulgente contigo mismo

Si después de la introducción ya sientes que este artículo trata sobre ti, asegúrate de permanecer aquí hasta el final.

Hay algunos temas que deberían trabajarse con un especialista para cuidar la autoestima o encontrarla, pero realmente la relación consigo mismo se construye cada día. ¿Por dónde empezar? ¿Cómo hacerlo?

Todos los grandes cambios tienen lugar en el proceso y están precedidos por pequeños pasos.

Cuando estés molesto/a o triste, no te culpes por ello. La psicología dice que no hay emociones buenas o malas, solo las hay. Acéptalas e intenta convertirlas en tu fuerza.

A veces es difícil que nos gustemos a nosotros mismos por timidez, sensibilidad, explosividad o simplemente por nuestra historia.

Pregunta clave

Cuando se trata de tu historia, siempre debes preguntarte si lo que sucedió en la infancia (porque la mayoría de las razones de nuestras dificultades actuales están ahí) depende de ti. ¿Lo sucedido dependió de mí?

Creo que los niños absorben ciertos comportamientos como una esponja, entran en ciertos patrones y, debido a su inmadurez, no pueden defenderse del daño. Entonces, si no tenemos influencia (y tampoco la tenemos ahora como adultos) sobre situaciones que sucedieron hace mucho tiempo, ¿por qué volvemos a ellas con tanta frecuencia?

Se puede volver a este período por un momento, abrazarse mutuamente en pensamientos, consolarse y finalmente aceptar el pasado y concentrarse en lo que está aquí y ahora para poder avanzar. Es difícil dar un paso adelante cuando seguimos retrocediendo unos años atrás.

¡Eres único!

Es sorprendente la frecuencia con la que pensamos peor de nosotros mismos que de los demás.

Lo peor es cuando comenzamos a compararnos con los demás. Es un error pues con las comparaciones falta siempre objetividad. Realmente no sabemos qué hay dentro de la persona con quien nos comparamos, y ciertamente no conocemos toda su historia.

A veces, alguien callado y tímido puede envidiar a alguien que parece ser popular y valiente, pero, de hecho, con su popularidad, puede querer cubrir sus complejos y su baja autoestima.

Vale la pena creer que eres único.

Sé coherente contigo mismo

A veces ponemos “buena cara al mal tiempo”, lo que no ayuda en nada, solo hace que aumenten el enojo y las emociones negativas.

Si piensas algo, dilo. Por supuesto, con asertividad y sin pasarte con tu interlocutor, pero para que puedas sanear tu interior y tu relación. Siendo incoherentes con nosotros mismos, es difícil ser felices. Esta incoherencia provoca la queja, lo que trae muchas consecuencias negativas.

Ama a tu prójimo como a ti mismo

Es difícil amar o aceptar a los seres queridos u otras personas que nos rodean cuando no nos amamos y no nos aceptamos a nosotros mismos.

Este artículo no proporciona soluciones definitivas ni habla de situaciones específicas. No se trata de ello. Se supone que te va a inspirar a explorar el tema, si realmente sientes que no eres bondadoso ni comprensivo contigo mismo y no te aceptas tal como eres.

Hay diferentes formas que conducen a la autoaceptación, vale la pena buscarlas y elegir la que sea mejor para ti. A veces también conviene consultar con un especialista si crees que es un problema grave y afecta a toda tu vida.

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