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¿Hay cosas de Dios que no se pueden cuestionar?

DO JAKIEGO ZAKONU PASUJESZ?
Shutterstock
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No creas que hay preguntas que no puedes hacer si estás en la Iglesia, ninguna sensación de incertidumbre puede quitarte la fe, si la tienes

¿Alguna vez has hablado con alguien que tuvo una fe fuerte, pero que ahora parece no tener nada?

He visto a muchos amigos comenzar un camino de fe y dejarlo a medias. Todos tenían varias razones de por qué lo dejaban. Pero una razón siempre me llamó la atención y lo sigue haciendo. Es una razón que he escuchado mucho y de varias personas diferentes:

“Simplemente no sentí que estaba permitido hacer preguntas sobre Dios o sobre la religión. Siempre parecía que debía tener fe en las cosas de las que no estaba seguro y, si no lo hacía, era porque no amaba lo suficiente a Dios”.

Para ser honesto, no puedo culparlos mucho por sentirse así. En muchos ambientes de Iglesia nos hemos puesto a la defensiva, nos hemos enojado o nos hemos cerrado cuando se nos hace una pregunta difícil sobre la fe, y las respuestas que hemos dado no son respuestas en absoluto: “no te preocupes por eso, no es tan importante en el gran esquema de las cosas”,” ¡tienes que tener fe! ¿has mirado el mundo que nos rodea? ¿cómo puedes no estar seguro de la existencia de Dios?”, ¿por qué estás aquí si no crees?”,…

Estas respuestas (la mayoría de las veces) no son malintencionadas, pero cualquiera en el extremo receptor no se equivocaría al sentirse mal y preguntarse si es normal tener dudas o sentir que su pregunta no debería haberse hecho en absoluto.

En realidad, la duda puede ser algo maravilloso y no es algo que deba asustar a nadie. Es un modo que Dios usa para alentarnos a profundizar, a reenfocarnos en nuestra relación con Él, a enfrentarnos a aquellas preguntas difíciles para las que siempre hemos querido respuestas. No hay verdadera fe si no hay duda.

El papa Francisco dice que las dudas pueden ser una señal de que, en el fondo, queremos conocer mejor a Dios:

“No tengan miedo a dudar, esta duda compártela con los otros, discútela. Te hace crecer, no tengan miedo. (…) enojarse con Jesús es también una forma de rezar, por lo que animo a no fingir ante Jesús, delante de Jesús, porque Él es muy paciente”.

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Si necesitas pruebas de que esto es cierto, basta con mirar a Tomás en Juan 20, 24–29. La duda de Tomás puede haber parecido dura o irrazonable, especialmente porque era un apóstol, pero lo llevó a profundizar y a entender.

Y, tan pronto como lo hizo, Jesús lo invitó a tocar sus heridas y a creer. Su duda lo llevó a una fe mejor. De hecho, como dice la tradición, Tomás estaba tan convencido de la resurrección de Cristo, que navegó hasta la India, un lugar en el que nunca había estado, para contarles a todos quién era Jesús y lo que había hecho en su vida. Tomás incluso terminó siendo martirizado, la máxima declaración de fe.

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Y, para seguir hablando de los santos llamados Tomás, santo Tomás de Aquino, uno de los más grandes filósofos y teólogos de la Iglesia, una vez escribió que “reflexionar con asentimiento es distintivo del creyente”.

En otras palabras, es completamente natural dudar, porque una persona de fe lleva consigo un poco de incertidumbre, incluso si va a misa y reza todos los días.

Es completamente normal preguntarse, reflexionar y querer profundizar. Es algo por lo que continuamente pasa un creyente para seguir creciendo en la fe, pues la fe es tan extraordinaria que no se agota.

No amas a Dios menos porque tienes preguntas y buscas respuestas. Tampoco Él te recibe menos porque dudas. Después de todo, Dios es la verdad y no le teme a nadie que la busque porque es probable que, si la encuentra, también lo termine encontrando a Él.

Dicho esto, no tengas miedo de hacer preguntas difíciles y no tengas miedo de buscar respuestas. Solo asegúrate de seguir rezando y pidiendo ayuda. Puede tomar un tiempo, pero Dios te guiará a donde necesitas estar.

Una cosa que creo que la gente a menudo olvida es que la fe no es un sentimiento o una emoción. A veces la experimentamos así, es cierto, pero en realidad la fe es un don.

Es un acto del intelecto y de la voluntad. Es una elección. Es una acción. Es una decisión. Ninguna sensación de incertidumbre puede quitarte la fe, si la tienes.

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