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Prensa de Perú condena que xenofobia contra venezolanos llegó al ámbito oficial

VENEZUELA
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Más que logístico, el desafío peruano es “sobre la fortaleza de su estructura social, su empatía y sus valores”, ante la ola migratoria que sigue cobrando víctimas pero despertando también nobles reacciones

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“No perdamos la oportunidad de demostrar al mundo y a nosotros mismos que somos mejores que esto”. Es parte del llamado a los peruanos hecho por El Comercio, en un editorial titulado: “Permiso para discriminar”, donde lamenta la “creciente xenofobia contra migrantes venezolanos”.

De acuerdo con datos de Migraciones, apenas detrás de Colombia, Perú es el segundo país de la región que más migrantes venezolanos ha recibido, con alrededor de 865.000. Una nación que durante muchos años fue exportador de población y sufrió discriminación y xenofobia en regiones vecinas.

Estados Unidos, España y Chile eran los destinos predilectos, pero también Venezuela. Entonces, la preocupación de la prensa peruana ante “los eventuales brotes xenófobos era estar en el lado de la víctima”. Pero los flujos, advierte el medio, “se han invertido”.

El reporte del medio advierte que la alarma no es injustificada, pues “casi dos de cada tres venezolanos en cinco ciudades del país (Lima, Arequipa, Cusco, Tacna y Tumbes) se han sentido discriminados, principalmente por su nacionalidad”.

Lastimosamente, las prácticas xenófobas -admite la prensa local- va más allá de la competencia por empleos en determinados sectores que, cabría esperar, “genera tensiones entre migrantes y la población local”. No en vano, “otras actitudes exceden por largo el recelo laboral”.

Cadenas con «información falsa»

Los “fake news” abundan en suelo peruano, donde circulan con frecuencia las cadenas en WhatsApp en las que se denuncian “secuestros de niños peruanos por parte de bandas de delincuentes venezolanos”. Algo que “pareció armado al estilo de antiguos –pero efectivos– psicosociales destinados a infligir el máximo daño”.

En el ámbito oficial o de políticas públicas, el historial es tan grave como extenso. En Una ordenanza de Cusco prohíbe sustituir a peruanos por venezolanos contratados informalmente, “como si la gravedad de esa falta tuviera alguna relación con la nacionalidad”.

“A su vez, el Ministerio de Trabajo afirmó, increíblemente, que el reemplazo de algunos trabajadores por otros –venezolanos– de menor sueldo sería una práctica ‘discriminatoria’ y, con lo cual, pasible de multas”, agrega El Comercio.

En Huancayo se llegó a anunciar el impulso a una ordenanza como respuesta “a la creciente y descontrolada presencia de extranjeros” en clara alusión al caso venezolano, que le costó a un alcalde investigación por parte del Ministerio Público.

En Pisco y Miraflores se ha dispuesto la “solicitud aleatoria” de documentos de ciudadanos venezolanos. Un práctica que, además de ilegal, “es abiertamente discriminatoria y no exenta de un velado componente intimidatorio”.

En Zulia nunca hay electricidad

Mientras se condenan los excesos de países como Estados Unidos, algunos avalan lo que ocurre en Perú o lo matizan, aunque se trate de acciones inhumanas, como la que se emprendió contra un jovencito venezolano -con papeles- a quien más de treinta policías le arrebataron los chocolates que vendía legalmente para sobrevivir.

Según pudo constatar Aleteia, el muchacho partió al Perú desde el Zulia, el alguna vez rico estado petrolero, donde en la actualidad no hay electricidad, agua potable, gas ni transporte.

Vendía las golosinas en compañía de una migrante ecuatoriana en una esquina cuando los abordaron de manera nada humanitaria para decomisarle el producto, mientras un medio local le hacía una entrevista.

Este martes, el The New York Times publicó en Washington que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió hace unos meses “disparar en las piernas a los inmigrantes que cruzaran irregularmente la frontera con México”.

Con base en testimonios de una docena de funcionarios de la Casa Blanca, el medio asegura que el mandatario también propuso “electrificar la barrera fronteriza con México, instalar en su parte superior púas que pudieran perforar el cuerpo humano o construir un pozo de agua repleto de caimanes y serpientes”, reseña EFE.

“Migración desafía valores peruanos”

El Comercio recuerda que “bien encauzada, la presencia venezolana representa sin duda una oportunidad. Aprovechar el trabajo, el talento, las ideas y la diversidad que trae la migración hace eventualmente a cualquier nación más fuerte y más próspera”.

Después de todo, agrega, “el mestizaje y la fusión de culturas se reconocen hoy como unos de los principales activos del Perú. Pero el camino no es fácil. Los retos también saltan a la vista y empiezan a tensionar las débiles costuras institucionales del país”.

“Esta oleada migratoria representa una enorme prueba que, en el corto plazo, pone presión sobre nuestra estructura económica, pero, quizá más que todo, es un desafío sobre la fortaleza de nuestra estructura social, de nuestra empatía y de nuestros valores como nación”, concluye.

Los artistas claman humanidad

Las reacciones se multiplican dentro y fuera de Perú, mientras crece la ola xenofóbica. Los mensajes de solidaridad surgen precisamente de venezolanos que tienen sangre migrante…

Dos casos mediáticos: el llamado del compositor y cantante ítalo – venezolano, Franco De Vita, quien dijo sentirse “impactado” por las manifestaciones en las que calificaron como “basura” a los criollos. A su clamor se sumó el de la actriz y cantante Karina, quien en su apelo pide acciones y humanidad.

“Sé que hay un grupo pequeño de inventores, de gente que difunde información que no es correcta, y quiero saber además dónde están las autoridades, qué hacen para legislar, para ayudar, para cooperar ante un pueblo que se está muriendo de hambre; si no, jamas habrían salido de Venezuela”, sostiene.

Karina afirma que el suyo es un “un llamado a la paz. Sí, es simple y es muy grande. Es muy importante esta palabra de tres letras, que involucra tantos sentimientos y tantas responsabilidades”.

“Qué fácil es pedir cuando se necesita, y qué difíciles es dar cuando otros lo necesitan. Tú no sabes cuando te tocara a ti. ¡Sé humano, sé bueno, sé consciente!”, concluye.

Famoso y querido no sólo por sus canciones -traducidas en al menos 12 idiomas, sino por sus piezas para artistas como Luis Fonsi, Laura Pausini o Alejandro Sanz, Franco de Vita cuenta con tres décadas de carrera en las que ha grabado 15 producciones y más de 1.600 conciertos en 18 países.

“Venezuela ha sido un país que ha recibido gente de todas partes del mundo y también del Perú (…) Un país que ha recibido con tanto cariño y afecto a todos los artistas venezolanos”, recuerda el compositor, al pedir “que tengan el mismo afecto a esta gente que está saliendo de su país por necesidad”.

 

 

 

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