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Por qué la serie “13 reasons why” aún merece la atención de los padres

Divulgação
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Nueva temporada de la polémica serie de televisión trae nuevos temas para la reflexión de padres y educadores

He terminado de ver la tercera temporada de la serie “13 Reasons Why” con una sensación muy mala, una especie de angustia profunda que me dejó aturdida y muy triste el resto del día. Si yo compartiera este sentimiento en alguna red social probablemente recibiría comentarios del tipo: “¿Por qué ves ese tipo de cosas? ¿Por qué no buscas otro tipo de entretenimiento?”.

El hecho es que fue esta sensación la que me hizo comprender exactamente la advertencia que los actores dan en las primeras escenas del primer capítulo y me llevó a la siguiente reflexión: si yo, adulta, me siento impactada por la serie, ¿imagina cuál serían los sentimientos que “13 reasons” despertarían en un joven que se identifica con ese universo retratado?

Admito que el resultado de las temporadas anteriores también me causaron una sensación semejante de tristeza y desamparo, principalmente la primera, sin embargo, en cada nueva temporada, sigo como si fuera un cierto “deber” ver los episodios y entrar en contacto con una narrativa que, por más polémica que sea, desgraciadamente retrata muchas verdades.

Pienso que, desgraciadamente, en la vida real, no debe existir una escuela como la ficticia Hillcrest High School, donde tantas cosas malas suceden. Sin embargo, guardadas las debidas proporciones, mucho de lo que se retrata ahí nos deja en shock por ser tan verosímil. Principalmente si consideramos cuán creíble es la intrincada relación familiar de algunos personajes.

Y, al contrario de las temporadas anteriores, donde se intentaba señalar las razones y circunstancias que llevaron a una adolescente a suicidarse, los episodios recientes han seguido una dirección inversa al mostrar la trayectoria de un joven inconsecuente y manipulador que su vida quedó interrumpida en el preciso momento en que empezaba a entender el mal que había causado a los demás y buscaba el perdón de sus colegas.

Aunque en esta temporada la narrativa sea desde la perspectiva de una chica, la mayor parte del guión se enfoca en el universo de dos chicos, con todos sus puntos débiles, dilemas, elecciones y dificultades. De una manera nada sutil, la serie transmite el mensaje de que, aunque no lo parezca, muchos jóvenes suelen ser más vulnerables, y eso los deja propensos al consumo de drogas y sustancias ilícitas y, también, los empuja a adoptar comportamientos abusivos o violentos.

El poder de la amistad de los personajes, la manera como ellos se protegen los unos a los otros y buscan ayuda en momentos críticos son algunos de los pocos puntos válidos que se resaltan en la serie que, por otro lado, se equivoca al no profundizar temas que podrían explorarse de forma positiva, como la religiosidad de la madre del personaje Ani Achola, o la redención del villano Bruce Walker.

La serie está recomendada para mayores de 18 años, sin embargo algunos episodios nos tocan más profundamente. A excepción del conmovedor relato del personaje Tyler Down en el capítulo 8 que me llevó a las lágrimas, innumerables escenas de capítulos como el 2º, 3º, 5º, 7º, 12º y 13º casi lograron que apagara la televisión. Resistí valientemente porque quería saber la conclusión y también desarrollar argumentos plausibles con cualquiera de los adolescentes con quien convivo que viniera a platicar conmigo al respecto.

Yo podría haber tenido días más livianos y no entrar en contacto con todo el drama de “13 Reasons Why”, pero escogí salir un poco de la “burbuja” y lidiar con cuestiones que afligen cada vez más los adolescentes. De cierta forma, me siento más consciente de esa realidad tan cruel, pero sigo aún más perseverante al pedir todos los días a nuestro Señor que proteja a nuestra juventud y que nunca les falte a los jóvenes sus poderosos mensajes de fuerza y fe.

 

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