Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
viernes 22 enero |
San Vicente Mártir
home iconEspiritualidad
line break icon

¿La necesidad de cumplir te está haciendo inflexible?

PERFECTIONIST

pathdoc - Shutterstock

Carlos Padilla Esteban - publicado el 15/09/19

Alégrate por estar en casa, todo me pertenece, simplemente disfruta la vida y los sueños

Siempre tengo opciones de cambiar y hacerlo mejor. Es cierto que puedo permanecer blindado, cerrado en mi justicia, en el cumplimiento de las normas.

Puedo permanecer rígido e inflexible sin perdonar a nadie, sin ser yo misericordia para otros. Las palabras de un hijo mayor que permaneció siempre en casa son muy duras:

«El hermano mayor se enojó y no quería entrar. Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo».

Ese hijo tampoco cree en la misericordia. Es como el policía Jabert de la obra de Los miserables. No acepta el perdón como camino de vida.

Yo también corro el peligro de convertirme en ese hijo mayor. Me comparo con otros y veo mi alma inmaculada. No me siento valorado por todo lo que hago, siendo así que cumplo y hago las cosas bien.

Miro a mi alrededor y veo a tantos que pecan, ofenden, odian. Tantos que se alejan de Dios y dilapidan su vida. Pero yo no. Yo cumplo. Yo me exijo. Soy guardián de la norma. Soy un alma pura e impecable. ¿No es verdad que me siento así a veces?

No me tienen que perdonar nada porque hago las cosas bien. Estoy en casa con mi padre, llevo la hacienda, trabajo para él. No hay nada que pueda mejorar en mi conducta. Soy intachable, un alma sin mácula.

Y miro con desprecio a los que no son como yo. Miro desde lo alto de mi posición. El hijo mayor me conmueve. Su problema es que no sabe ser feliz en la casa de su Padre.

Vive la norma como una carga insoportable. Resiste bajo el peso del cumplimiento casi como un esclavo que cumple una condena. No disfruta de la vida porque parece que alegrarse y reír puede ser pecaminoso. No piensa en fiestas cuando las desea en su corazón. Las palabras que el Padre le dirige son sinceras:

«Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado».

Él ha encontrado al hijo perdido. Como la viuda que encontró la moneda perdida. O el pastor que fue a buscar la oveja perdida.

La conversión del pecador alegra a Dios. Y yo tengo que alegrarme por estar en casa. Todo me pertenece. No merezco un premio especial. Simplemente me alegra disfrutar la vida y los sueños.

Veo la norma como un camino de vida y plenitud. Y el ser honrado y hacer el bien como la mejor forma de vivir, la más alegre. No quiero ver una carga en el hecho de renunciar a aquello que no me hace feliz a la larga.

El hijo mayor tiene una imagen tan pobre de su padre y de su casa… No lo conoce y no vive con alegría en su hogar. Yo no quiero ser como él, pero caigo a menudo en sus mismos juicios.

Critico la excesiva misericordia en la Iglesia. Me quejo de la mano blanda del papa Francisco. Alzo la voz reclamando el cumplimiento de lo que Dios exige. Yo cumplo, yo estoy a la altura. El papa Francisco me habla de la misericordia en su Bula y me conmueve:

«Jesús afirma que la misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente sus verdaderos hijos. Es el primer paso, necesario e indispensable».

Para ser su hijo tengo que practicar la misericordia. Debo tener una mirada comprensiva como la de Jesús. Una mirada que salva y levanta.

Si no he experimentado el perdón, si no he vivido la gratuidad, ¿cómo voy a ser misericordioso con los que caen y se alejan, con los que no cumplen y no están a la altura? Le suplico a Dios:

«Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados. Crea en mí, Señor, un corazón puro. Un corazón contrito te presento, tú nunca lo desprecias».

Sólo podré ser misericordioso si he vivido la misericordia como una gracia en mi vida. Miro mi corazón avergonzado. He tocado la fragilidad. Necesito tocar su perdón. Su abrazo al final del camino. En la puerta de su casa espera mi regreso.

Tags:
ley
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia hoy se publica diariamente en ocho idiomas: francés, inglés, árabe, italiano, español, portugués, polaco y esloveno.
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
Rodrigo Houdin
Sacerdote tras la explosión: “Estoy atrapado en el quinto piso, r...
2
CHRISTIAN TOMBSTONE
Francisco Vêneto
Encuentran en Israel una losa de 1.400 años con una inscripción m...
3
MARTIN LUTHER KING
Jorge Graña
¿Sabías que Martin Luther King apreciaba mucho el Rosario?
4
TudoSobreMinhaMae.com
Cómo desarmar el berrinche de tu hijo con una pregunta
5
LIBBY OSGOOD
Sandra Ferrer
Libby Osgood, la científica de la NASA que se hizo monja católica
6
AGUILAR
Alvaro Real
España: ¿Por qué retiran una cruz de la puerta de este convento?
7
COUPLE
Orfa Astorga
¿Qué hacen los matrimonios que quieren seguir queriéndose?
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.