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Cómo desarrollar una buena relación con el maestro de tu hijo

TEACHER
Africa Studio - Shutterstock
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Puede marcar la diferencia entre un año escolar normal y una experiencia extraordinaria

Sinceramente, cuando mis hijos comenzaron a ir a la escuela, no estaba muy involucrada en mi relación con sus maestros. Parte de ello fue pura supervivencia. Con cuatro niños menores de 7 años, poder enviar uno al kinder todo el día ya fue milagroso, pero no significó más tiempo libre. Pero la otra parte era sobre todo ignorancia. Pensaba que, dado que los maestros son profesionales, les dejaría la enseñanza a ellos y yo me dedicaría a lo mío.

No fue hasta que mis hijos crecieron, cuando su educación y sus vidas emocionales se volvieron más complejas, cuando me di cuenta de la superposición que existe entre los padres y el maestro en la vida de un niño. Es mucho más fácil para todos, por no mencionar infinitamente más beneficioso para los niños, si esa superposición se convierte en una relación armoniosa.

Después de todo, los maestros no se dedican a esto solo por dinero. Están 100% volcados en nuestros hijos, pero no pueden ayudar a enseñarlos y guiarlos si no tienen una comprensión más completa de sus vidas en el hogar y de sus dificultades fuera del aula.

Lo mismo puede decirse de nosotros los padres. Los informes escolares que nuestros hijos traen a casa son comprensiblemente unilaterales, y es imposible para nosotros ayudarles a enseñarles cómo abordar sus problemas académicos o capear el estrés social sin tener todos los datos.

Establecer relaciones amistosas y colaborativas con los maestros es esencial para brindarles a nuestros hijos una base sólida de apoyo. Pero no hay que exagerar y enviar mensajes de texto al maestro de tu hijo con tanta frecuencia que tu celular le clasifique automáticamente como “favorito”. Estoy segura de que no lo agradecerán. Aquí hay una lista de lo que se debe y de lo que no se debe hacer para fomentar una relación sólida con el maestro de tu hijo.

1
Sí: Ofrecerte voluntario

Cuando se pasó ese aviso para la reunión de presentación a principio de curso, ¿asististe? O si no, revisa tu correo electrónico y mira si el maestro ha pedido ayuda adicional o ha pedido colaboración de los padres en alguna actividad. Aunque no te apetezca mucho, simplemente hazlo.

Yo me inscribí para ayudar en el jardín de tercer grado el año pasado (a pesar del hecho de que se sabe que las plantas mueren solo por estar en mi presencia) porque era la única actividad ofrecida. Pero sabía que mi presencia era importante, tanto para mi hijo como para su maestro. ¿Y adivina qué? Aprendí que el jardín es en realidad un lugar genial para ser voluntario. Mientras otro que no sea yo esté a cargo…

2
No: Aparecer por clase sin avisar antes

Un año, la maestra de 1er grado de mi hija, que era nuevo en la enseñanza, tuvo una prueba de fuego en forma de una madre demasiado involucrada. Esta madre tenía cierta ansiedad por la separación, combinada con expectativas definidas sobre qué tipo de educación debería recibir su hija, y esa mezcla resultó en un semestre de otoño innecesariamente estresante. Aparecía a cualquier hora y entraba por la puerta lateral, en lugar de hacerlo en la conserjería (donde ciertamente la habrían impedido interrumpir la clase).

La madre entraba sigilosamente a la clase y simplemente se sentaba, observando y, eventualmente, corrigiendo a la maestra. Esto minó la autoridad de la maestra y su confianza, además de interrumpir la clase. Finalmente, el director intervino y manejó la situación, pero el año había comenzado tan mal que la clase nunca se recuperó por completo … y la dulce maestra nunca regresó.

3
Sí: programar reuniones

Lo sé, muchas veces surgen cosas con nuestros hijos y sentimos que el maestro necesita saberlas ahora y responder … ¡también ahora mismo! A veces eso es cierto, pero esas ocasiones son mucho más raras de lo que solemos creer. Si faltan meses para la reunión de padres, mejor envía un correo electrónico (NO un chat) y pregunta si el maestro puede reunirse contigo durante media hora a su conveniencia.

Pon en el mensaje también varias opciones para la reunión y lo que durará, porque limitar el tiempo y permitir flexibilidad para acomodar su horario hace que el profesor sea mucho más propenso a responder positivamente … y menos propenso a temer la reunión cuando llegue. Recuerda, los maestros también son personas, y pasan todos los días tratando de enseñar a nuestros hijos lo mejor que saben. Dale un poco de márgen y ten paciencia.

4
NO: SEr INTRUSIVO O EXIGENTE

Mi nivel de ansiedad se dispara cuando recibo un aviso para fijar la reunión de padres y maestros y veo que las horas que más me convienen han sido ya ocupadas por otros padres. ¿Pero sabes? Elijo lo menos intrusivo, porque la opción más rápida sería enviarle un chat a la maestra y pedirle un tiempo fuera de los tres días previstos que ya ha fijado para reunirse con cada padre.

En primer lugar, los chats son intrusivos. Es imposible dejar para luego los mensajes instantáneos de la manera que puedes con los correos electrónicos, porque al menos la bandeja de entrada se puede revisar solo durante unas horas. ¿Pero el celular? Para un maestro, debería estar reservado para su propia familia, amigos e hijos. A menos que un profesor permita explícitamente la comunicación por chat, respeta esos límites y sigue los canales adecuados.

Segundo, no pidas favores especiales a menos que sea una emergencia. En serio, estos maestros trabajan largas, largas horas … y sí, la mayoría de ellos aceptarán y encontrarán tiempo para lo que sea que necesites, porque se preocupan mucho por tu hijo. ¿Pero adivina quién paga por ese tiempo? Su propia familia, o sus amigos, o incluso a veces su tranquilidad. No les hagas eso a ellos. Simplemente trata al maestro como te gustaría que te trataran a ti.

5
Sí: Hacerle regalos

Soy muy mala para regalar cosas. Por suerte, mi madre siempre me ayuda. Pasó años enseñando antes de trabajar en la administración escolar, por lo que comprende la importancia de los regalos a los maestros y siempre me da buenas ideas para regalar a los maestros de mis hijos como agradecimiento a final de curso. No tiene que ser un regalo costoso, pero sí dedicado con cariño. Quizás aprecie más No te arruines, pero sí haz un esfuerzo.

6
NO: ENViar SEÑALES NEGATIVAS

Todos los años, alguien propone regalar de broma al profesor una botella de vino con la cara de su hijo impresa en la etiqueta y una nota diciendo más o menos “mi hijo es la razón por la que bebes”. Me da un respingo, porque eso no es gracioso. ¿Eso le está diciendo al maestro exactamente lo que piensas de tu propio hijo? ¿y si haces que tu hijo lo asimile?

Doble golpe, porque ahora estás hundiendo la autoestima de tu hijo en el proceso. Los regalos que socavan o denigran el increíble trabajo que los maestros hacen todos los días, aunque sean de broma, son completamente inapropiados. Recuerda que los regalos que le das al maestro de su hijo revelan mucho sobre ti como padre y como ser humano. Haz regalos y envía mensajes amables y considerados.

Estas ideas son solo lo básico: se puede hacer mucho más para desarrollar una relación sólida con el maestro de tu hijo. Pero sí son formas sólidas de comenzar a construir una base de respeto y buena voluntad que les dará a tu hijo, a su maestro y a ti, la mejor oportunidad para un maravilloso año escolar.

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