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La mayor parte de los incendios de la Amazonía son causados por las personas

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CARL DE SOUZA | AFP
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Muchos fuegos corresponden a tierras agrícolas, no a la selva. Pero otros son para la deforestación

Un reciente –y completo—reportaje del diario estadounidense The New York Times (NYT) sobre lo que las imágenes satelitales muestran y los científicos estudian acerca de los incendios en la Amazonía, permite concluir que la mayoría de los incendios se han provocado “en tierras agrícolas donde ya se había despejado el bosque”.

Iniciados por granjeros

Consultados al respecto por el rotativo (y viendo los comparativos de la selva existente, la deforestación hasta 2018 y los incendios del mes de agosto de 2019 con imágenes de la Nasa y el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil), científicos de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, llegaron a la conclusión que “la mayoría de los incendios, probablemente, fueron iniciados por granjeros que preparaban la tierra para los cultivos del próximo año: una práctica agrícola común” en esta zona.

En efecto, imágenes satelitales presentadas en el reportaje de NYT (de Maxar Technologies) muestran con claridad que las columnas de humo de los incendios emanan de áreas agrícolas, tierras de cultivo que se han creado tras de muchos años de deforestación.

“La mayor parte de esto es tierra que ha remplazado a la selva”, dijo al periódico estadounidense Matthew Hansen, uno de los líderes del Laboratorio de Análisis y Descubrimiento Global de la Tierra en la Universidad de Maryland.

Océanos de soya

El reemplazo de selva por tierras agrícolas –en las que principalmente se siembra maíz y soya—es una costumbre de décadas atrás, y hay estados brasileños como Mato Grosso, en el límite sur de la Amazonía, en los que la selva es sustituida, según Hanson, por grandes extensiones de soya.

Incluso, Hanson lo ha comparado con el Estado de Iowa, en Estados Unidos: “Tienes una selva, y después solo hay un océano de soya”, expresó a NYT.

Con imágenes de dos satélites de la NASA capaces de detectar la radiación infrarroja emitida por los incendios, y haciendo un comparativo del patrón mensual de incendios en la Amazonía desde 2001, NYT muestra que el incremento anual de este tipo de conflagraciones coincide con los meses de agosto, septiembre y octubre, justamente la temporada en la que los granjeros del lugar comienzan a plantar soya y maíz.

Los incendios no son un fenómeno natural

Científicos en el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil calcularon que hasta el momento “ha habido un 35 por ciento más incendios este año, en comparación con el promedio de los últimos ocho años”. Y los sucedidos este mes de agosto son los mayores en los últimos cinco años, lo que le da razón a la atención mundial que están suscitando.

Por lo demás, según expresó Mark Cochrane, un experto en incendios forestales y ecología en la Universidad de Maryland, “los incendios no son un fenómeno natural en esta selva; todos los incendios en esta región son causados por las personas”.

Y agregó que una gran mayoría de los incendios ocurrieron en tierra que ya había sido preparada para el cultivo, muchos otros fueron detectados cuando ardían con una particular intensidad: “Esos probablemente eran incendios por la deforestación, no solo fuegos por preparar tierras previamente deforestadas”.

Aumento paulatino

Según muestra NYT, después de un largo período de declive en la deforestación de la Amazonía brasileña, ésta ha aumentado paulatinamente desde 2012 a la fecha.

El punto más alto de deforestación ocurrió en 1995 con cerca de 29.000 kilómetros cuadrados, seguido de 2004, con 27.000. Pero hacia 2012 había bajado a 4.000 kilómetros cuadrados deforestados. En 2015 subió a 6.000; 2016 a 7.500; 2017 bajó a 6.500 y 2018 volvió a subir a 7.000 hectáreas deforestadas.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro ha tomado, según ambientalistas, una serie de políticas que han incrementado la deforestación en los primeros ocho meses que lleva al frente del gobierno brasileño.

Nos afecta a todos

NYT ha descubierto que “el cumplimento de las medidas para proteger contra la deforestación por parte de la principal agencia ambiental de Brasil cayó en un 20 por ciento durante los primeros seis meses de este año, en comparación con el mismo periodo en 2018”.

La presión internacional ha hecho que Bolsonaro dé marcha atrás y se haya apresurado, a partir del 23 de agosto, a movilizar el Ejército y a dar cumplimiento a las medidas ambientales de una agenda que afecta al resto de la humanidad y no solo a Brasil.

La pregunta es si esta reacción tardía todavía puede tener final feliz. Por el bien del “pulmón del planeta”, esperemos en Dios que así sea, y que acepte la ayuda de la comunidad internacional sin tacharla de “colonialista”.

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Con información de The New York Times en Español / “Lo que las imágenes satelitales nos dicen sobre los incendios en la Amazonía” / K.K. Rebecca Lai, Denise Lu y Blacki Migliozzi / Ago. 26, 2019

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