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Tragedia en fútbol de Honduras y la madre que cambia maldición por bendición

HONDURAS
ORLANDO SIERRA | AFP
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Un partido y la muerte de cuatro personas, cuando el fútbol se convierte en batalla e interpela

Su madre, doña Reina, se lo llegó a decir. “No vayas a ir porque está muy feo ese clásico”, esbozó con seria preocupación una y otra vez. El amor de madre lo puede todo. Pero Belis Antonio Vaquedano, de 26 años, igual fue.

El joven Belis se transformó en una de las cuatro víctimas mortales que ha dejado una jornada de furia durante el enfrentamiento entre equipos rivales del fútbol de la ciudad de Tegucigalpa, Honduras. Por estas horas el país y Centroamérica lloran lo acontecido y el tema se ha transformado en motivo de indignación y reflexión.

Todo comenzó antes del partido clásico entre Motagua y Olimpia –el pasado sábado 17 de agosto- en el Estadio Nacional. La violencia estalló luego de que “simpatizantes” de uno de los equipos lanzaron fuera del estadio piedras contra el autobús del Motagua, hecho que generó heridas en los jugadores y rotura de vidrios.

 

 

La situación motivó la suspensión del encuentro previsto, pero en la cancha ya había miles de aficionados y la violencia continuó también adentro, provocando un clima de caos y que dejó como consecuencia, además de las víctimas mortales, varios heridos.

En medio de esta compleja trama aparece la voz de Reina, quien en plena madrugada del domingo 18 de agosto se enteró que su hijo estaba muerto.  “Fue doloroso y feo. He luchado por mis hijos y no es justo que me lo quiten así”, expresó esta madre, tal cual reproduce El Heraldo de Honduras.

Pero Reina fue más allá y sumó una reflexión un tanto sorprendente: “Que Dios bendiga a quien lo tocó y le hizo esto. Dios es justo y les va dar lo que se merece”. Contundente manifestación que deja de manifiesto que más allá del dolor esta madre pone por encima la justicia divina y cambia maldición por bendición.

Junto con Belis Antonio también fallecieron a raíz de esta tragedia David Antonio Zepeda; Carlos Fernando Alvarado y Jefferson Banegas, los rostros de una jornada que interpela.

“Batalla del fútbol”

En julio de 2019 se cumplieron 50 años de lo que ha sido recordado como “La guerra del fútbol”, término acuñado al famoso escritor polaco Ryszard Kapuściński y que daba cuenta del enfrentamiento armado entre El Salvador y (curiosamente también) Honduras.

En 1969 se llevó a cabo un partido crucial entre ambos países por un lugar en el Mundial de México 70 (en medio de un clima de tensión entre ambos países). El Salvador obtuvo finalmente el cupo para el Mundial. Pero a las tres semanas, ambos países estaban en guerra, instancia que dejó miles de muertos y el uso de instrumentos obsoletos.

Claro está que esta contienda va más allá del fútbol y en este caso suena anecdótico. Pero aún hoy, y por diversos motivos, en varios países del mundo el fútbol continúa viviéndose como una “batalla”.

Un claro ejemplo es lo acontecido en la última edición de la final de la Copa Libertadores de América entre River Plate de Argentina y Boca Juniors (del mismo país), partido que gracias a la violencia desatada fuera de la cancha debió postergarse y jugarse en Europa.

Lo acontecido en las últimas horas en Honduras es un capítulo más que indigna e invita a la reflexión, pues cuando la violencia opaca la fiesta del deporte suele dejar saldos negativos. Y esto se traduce en caras concretas. Y en madres como la de Belis, ejemplos vivientes de que aún en medio de lo más atroz hay lugar para inesperadas respuestas.

Mientras tanto lo mejor es no bajar los brazos y soñar que otro fútbol es posible. Recemos por las víctimas y sus familias.

Con información en base a El Heraldo y otros medios locales 

 

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