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Descubre la basílica de San Esteban de Hungría en Budapest

ST STEPHEN'S
Dolors Massot-ALETEIA
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Esta catedral guarda la Santa Diestra, reliquia de la mano del primer rey de Hungría, que fue santo.

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En la majestuosa capital de Hungría, Budapest, a pocos metros de las aguas del Danubio se levanta la imponente Catedral Basílica de San Esteban. Está dedicada a Esteban I, último príncipe de los húngaros y primer rey de Hungría, que fue proclamado santo.

San Esteban es modelo de conducta cristiana en la política y prueba que sí se puede ser honrado y bueno en estos quehaceres: mostraba prudencia en el gobierno de su pueblo y las gentes tanto lo amaron que a su muerte sus restos comenzaron a ser venerados, lo que agilizó su canonización (en el año 1083).

Nació en la región conocida entonces como Panonia (en la actual Hungría) en una fecha algo inconcreta, que rondaría el año 969 d.C.. Sus padres habían recibido el bautismo antes de que él naciera. Él recibió el sacramento de manos de San Adalberto, quien moriría después tratando de cristianizar las tierras del Báltico.

San Esteban estuvo casado con Gisela de Baviera. En el misal romano se lee que fue «justo, pacífico y piadoso», que se preocupó por cumplir y hacer cumplir las leyes eclesiásticas y por el bien de sus súbditos. A los 63 años, falleció en Székesfehérvár (hoy Esztergom), a unos 65 km de Budapest, en el año 1038. Fue enterrado allí y se propagó su fama de santidad no solo por los territorios húngaros del momento sino hasta Alemania y Bélgica.

Una gran catedral

La catedral de San Esteban es majestuosa, imperial como toda Budapest. Fue nombrada basílica menor en 1931 por el papa Pío XI.

Es de estilo neoclásico (siglo XIX) e impactan sus dos torres campanario y su cúpula central. Se trata de uno de los edificios más altos de la ciudad, junto con el Parlamento (éste a orillas del Danubio y a pocos minutos de la basílica andando). Una de las dos campanas originales fue fundida en la II Guerra Mundial.

La planta arquitectónica es de cruz griega, de 87 metros de largo por 55 metro de ancho.

En el interior destaca el altar mayor con la escultura dedicada a San Esteban, el sagrario en el centro y una cúpula que hubo que ser demolida en 1868 y vuelta a construir. De hecho, se dice que los cimientos del edificio ocupan tanto como el volumen exterior de la basílica.

A diario se celebran varias misas en el templo y puede verse reunidos allí a católicos de todo el mundo. La misa suele ser en húngaro y se proyecta el texto sobre una pantalla transparente, lo que permite seguir cada parte de la celebración a pesar de que no se conozca el idioma. En los días festivos hay música de órgano.

En la basílica se conserva «La Santa Diestra». Es la reliquia del puño de san Esteban, que se guarda en una preciosa arqueta de plata. Es su mano momificada, que recuerda las virtudes del gobernante santo. De ordinario está detrás del ábside, pero en estos días se encuentra en la capilla del ala derecha y queda a la vista.

Los días 16 de agosto, día de San Esteban de Hungría, se celebra la fiesta nacional de Hungría. Es muy típico acudir desde todo el país a Budapest para celebrar esta jornada, que comienza con una misa solemne. En este caso, se celebra al aire libre y el altar se coloca en la escalinata de la entrada. Por la noche, hay un precioso espectáculo de fuegos artificiales en el Danubio.

El hombre que bautizó a san Esteban

La capilla que queda más a la izquierda del templo y que se ve antes de la salida indicada a los turistas, está dedicada a San Adalberto. La tradición dice que fue él quien bautizó a San Esteban. Nació en el año 967 y murió en el 997, muy joven. Pronto los checos, los palcos y los húngaros manifestaron devoción hacia su persona.

San Adalberto murió mártir el 23 de abril del 997 cuando trataba de cristianizar a los pueblos bálticos. Fue canonizado por el Papa Silvestre II, quien también concedió a la monarquía húngara su corona real como signo de su independencia. Esta se guarda entre las joyas de la Corona que se exponen hoy en el Parlamento húngaro.

Consejos prácticos:

  1. En la basílica a menudo hay conciertos de órgano. La calidad de los programas que se ofrecen y la acústica del templo merecen estar atentos al calendario.
  2. A la entrada no se paga ticket, aunque sugieren un donativo de 200 florines o de 1 euro. Cuando el visitante ve el interior sabe que ha contribuido al sostenimiento de una obra que vale mucho más que eso.
  3. Hay una zona que, en principio, no es accesible a los turistas: las proximidades del altar. Si uno quiere rezar cerca del sagrario, ha de pedirlo a los vigilantes y le abren paso para situarse en los primeros bancos. Del mismo modo ocurre cuando se celebra la misa, aunque entonces se encienden las luces y se aprecia mejor la belleza de las pinturas del templo.
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