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La ciudad de los nombres más raros del mundo

MARACAIBO
Pexels-Jaime Fernández
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Maracaibo, la capital del estado Zulia, la meca de las extravagancias

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

El maracucho, como se llama a los oriundos de la ciudad de Maracaibo, la capital petrolera al occidente de Venezuela, es aficionado a rebuscar nombres para los hijos. Disfrutan con ello y compiten por ganarse la palma en originalidad y exclusividad.

Dicen que por allá, puerto, puerta de entrada al territorio y región privilegiada por su riqueza y pujanza, llegaba mucho extranjero procedente de tierras lejanas y extrañas. Gente de otras culturas que hablaban otras lenguas y portaban nombres exóticos. Puede haber influido.

Pero lo cierto es que los maracuchos son alborotados, exuberantes, fiesteros y muy atrevidos, “igualados”, como dicen ellos. Les encanta rebuscar nombres. Cuando alguien tiene un nombre que raya los tímpanos, impronunciable y alucinante, ya uno sabe que, o es de Maracaibo o sus padres lo son o lo fueron.

Usted escuchará, por ejemplo, que un niño se llama Usnavy: se debe a que su padre leyó por algún lado U.S. Navy. Otro caso ocurrió cuando visitó Venezuela el Sha de Irán y una pareja tuvo un hijo la víspera que llamaron Shairán. Otro se llama Esso por la firma petrolera norteamericana que por mucho tiempo trabajó en el Zulia durante el régimen de concesiones.

 

MARACAIBO
The Photographer-(CC BY-SA 3.0)

 

Una bloguera escribió: “No sé qué pasa por la mente de muchos padres a la hora de ponerle nombre a sus hijos. En medio de la euforia, digo yo, se dejan llevar por su afán de ser los más originales y que nadie en el mundo se llame igual que su niño o niña. No piensan en el futuro, en las burlas de los compañeritos de escuela. No piensan en que, en muchos casos, ni el propio niño sabrá escribir ni pronunciar su nombre”.

Más recientemente, otro le puso a un hijo Dwight Eisenhower Barboza. Pero no sólo a las personas. También los sectores de las ciudades tienen nombres estrambóticos y tan vulgares que causan risa. En la capital zuliana –escribió una vez un periodista del diario Panorama, emblema comunicacional del estado-  de casi cinco siglos de fundada, resaltan apelativos insólitos como barrio  El Hediondito, Los Sufridos, La Lechuga, El Último Peo y Siete Cojones.

 

MARACAIBO
Atleticomaracayfc-(CC BY-SA 4.0)

 

Sí, así como lo lee, ésta última comunidad aparece reseñada tal cual con este nombre en expedientes judiciales y direcciones de locales comerciales. “Tengo siete años en este sector y nadie me sabe explicar por qué ese nombre tan feo, pero ya todos saben que existe, es muy conocido sobre todo en época de lluvias, cuando se inunda”, dijo Dírima Huerta, habitante del referido barrio.

Los nombres pueden resultar, también, contradictorios.  Para Julio Inciarte resulta incomprensible como en la ciudad, que alcanza los 50 grados de temperatura, exista un sector llamado Valle Frío, en la parroquia Santa Lucía. Jamás hay frío por aquellos parajes.

“Hay un barrio –continúa el reportaje- que se llama El Museo porque en la comunidad había un artista plástico que tenía un museo y se quedó con ese nombre. También El Hediondito, que tiene muchas fallas en los servicios públicos sobre todo en el asfaltado; otro muy popular es Arca de Noé, por el pasaje bíblico y por la cantidad de personas que practican la religión evangélica; y Los Planazos, donde quizás antes la Guardia Nacional repartía planazos -golpes con palos aplanados o peinillas- a los que vivían ahí”.

Más imágenes aquí (hacer click en galería): 

Lo cierto es que la Ley Orgánica del Registro Civil de Venezuela permite cualquier extravagancia y eso explica la curiosa característica de apellidar nombres de superhéroes, antagonistas y hasta trabalenguas. Así, se tropieza usted con ciudadanos llamados Maolenín Liscano, Hochiminh Jesús Delgado o Efrofriendlyns Jhesvergreen Mc’ Namara Guevara Marcano.

Nazareth Balbás en RTpedia explica sobre esta meca de los nombres raros: “El estado Zulia, en el oeste de Venezuela, es el territorio de lo posible para los nombres inusuales. La tradición, dicen, proviene de su condición de puerto y ciudad petrolera, que la hizo más permeable a la influencia norteamericana. También su legendario humor. Por eso, escuchará nombres de pila como Yedoska (por el temido efecto Y2K a finales del siglo pasado) o Macdonald (por el payaso Ronald), nombres que no son raros en esa latitud”.

A veces mezclan nombres y sale algo enrevesado. Suponga que quieren “amasar” a María, Cristina y Enrique. Entonces sale Macrien y así llaman a la pobre cristiana.

“Una vez mi hermana peleó con la mamá de un niño porque quería ponerle Rottweiler. Imagínate, ¡le querían poner el nombre de un perro!”, cuenta la abogada Ana Cristina Bracho. Su hermana Carmen es médico y trabaja en Maracaibo, la capital del estado Zulia. La galena ha tenido que firmar insólitos certificados de nacimiento como el del bebé Bryanbastriboy –procede de Back Street Boys- , para hacer realidad el sueño de la progenitora, presunta fanática del extinto grupo de pop norteamericano de “los-chicos-de-la-calle-de-atrás”.

Son testimonios divertidos, pero reales y frecuentes. Lo que no resultará, seguramente, tan divertido, es que los portadores de tan estrafalarios y pintorescos nombres tengan que vérselas difíciles a lo largo de la vida.

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