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Monasterios, abadías, iglesias y rectorías: un mercado inmobiliario singular

MONASTERY

OSORIOartist - Shutterstock

Salvador Aragonés - publicado el 14/07/19 - actualizado el 15/02/20

Los reclamos publicitarios dicen: ¿Quiere vivir en un convento?” o ¿pasear en un claustro?

Monasterios, Iglesias con campanario, abadías con claustro incluido, rectorías, ermitas y otras propiedades antes religiosas, especialmente de confesiones cristianas, son propiedades que representan un específico mercado inmobiliario europeo y norteamericano, con una oferta que puede contarse en decenas y decenas de propiedades.

Como es habitual en el mercado inmobiliario, no es oro todo lo que reluce. Muchas de las iglesias y rectorías que se ofrecen se hallan situadas en pueblos deshabitados, muchas veces necesitadas de profundas reformas. En estos pueblos, o en las zonas de fuerte emigración, también han quedado desiertos conventos, abadías, ermitas y otros lugares de culto.

Los compradores son inversores internacionales. El reclamo es “¿Quiere vivir en un convento?” o ¿pasear en un claustro? A veces este anuncio es poco atractivo, aunque si es un anuncio de una empresa inmobiliaria potente, cambia el significado y “vivir en un convento” se transforma en “un lugar muy singular”. En la gran mayoría de los casos, los trabajos de rehabilitación o simplemente de reconstrucción suelen ser muy costosos, porque el material utilizado siglos atrás era la piedra y la madera utilizada o está podría o muy deteriorada. Por eso los precios no suelen ser muy altos.

¿Qué es lo que se ofrece? Lo que se ofrece es cambiar el uso de estos edificios y convertirlos en casas de reposo, hoteles, hospitales, resorts, pisos turísticos (como turismo rural), fincas de recreo (como campos de golf) o incluso agrícolas. Otras veces son edificios situados en el centro de ciudades, y entonces se pueden convertir en viviendas particulares, librerías, supermercados e incluso una escuela de circo como el caso de Bristol (Reino Unido) … Y en Edimburgo (Escocia, donde se han abandonado muchos templos especialmente anglicanos), un edificio luterano ha cambiado su uso en un club temático dedicado a Frankenstein.

En Francia hay inmobiliarias especializadas en edificios de culto, que anunciaron la venta de la abadía de Borgueil, que podría ser un hospicio, o el Convento de los Mínimos con capilla gótica. La Revolución Francesa y las políticas antirreligiosas de algunos gobiernos despoblaron muchos conventos y abadías. En Italia, también es importante el mercado inmobiliario de origen religioso.

En otras ocasiones, estos lugares de culto forman parte del patrimonio cultural de la región o del Estado y son cuidados y conservados por vecinos del lugar o por los poderes públicos, entonces, al ser protegidos públicamente, no se desvían hacia el mercado inmobiliario.

En España, en Navarra se vende un convento de clarisas por 2,2 millones con un bonito claustro. En Málaga se vende otro convento por 1,5 millones de euros “ideal para hotel de campo” dice el anuncio, y en Utrera (Sevilla) se vende el Monasterio de la Consolación, con un bonito y colorido claustro. En España hay monasterios y abadías abandonados tanto por las persecuciones religiosas, especialmente durante la pasada guerra civil del 1936-39, como en las dos desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, aparte de la disminución de vocaciones.

De todas maneras, cuando un convento o lugar de culto pasa al mercado inmobiliario, debe conseguir ciertos permisos de las autoridades religiosas.

¿Se debe todo ello a la disminución de vocaciones en Europa y a la menor práctica religiosa en el viejo continente? Es evidente, según las estadísticas oficiales de la Iglesia, que, considerado en su conjunto, Europa es un continente con menos vocaciones y donde disminuye la práctica religiosa entre las distintas confesiones cristianas, frente al incremento que se registra en África, Asia y en buena parte de América. 

Pero también es cierto que en las edades Media y Moderna la multiplicación de las vocaciones religiosas sirvió para cristianizar a los nuevos continentes de América, África y en menor medida Asia.

Tags:
abadiaiglesia catolicapatrimonio
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