Recibe Aleteia gratis directamente por email
Estilo de vida, espiritualidad, noticias positivas... Recibe Aleteia por email
¡Suscríbete!

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

¿Existen oraciones realmente infalibles?

Comparte

Es Dios quien gobierna y rige, no los hombres

Es común recibir a través de las redes sociales corrientes de oración que, supuestamente, siempre que sean seguidas fielmente, tendrán un efecto infalible.

Estêvão Bettencourt habló sobre ese asunto en un artículo de mayo de 2008 en su revista Pergunte e Responderemos. Según el benedictino, no hay oraciones todopoderosas, como a veces se dice en el lenguaje popular.

Desde toda la eternidad, Dios ha decretado lo que Él quiere dar, y su voluntad es inmutable. Rezamos entonces no para doblegar a Dios, sino para colaborar con él, visto que, al decretar darnos algo, Él lo hizo incluyendo nuestra oración: Él quiere dar, pero quiere que lo pidamos.

El monje hace un análisis de ejemplos de ese tipo de oración llamada infalible.

1. Oración de las 13 almas

“Oh, mis 13 almas Benditas, sabias y entendidas, a vosotras vengo a rogaros por el amor de Dios que atendáis mi petición. Mis 13 Almas Benditas sabias y entendidas, a vosotras os pido por la sangre que derramó el Sagrado Cuerpo de Jesús. Que oigáis mi petición. Mi Señor Jesucristo protégeme con tus brazos, guárdame en tu corazón, que me protejan tus ojos. Oh Dios de bondad Vos que sois mi abogado en la vida y en la muerte os ruego que atendáis mi petición. Que me libréis de mis males y me deis suerte en la vida. Ocúltame de mis enemigos, que teniendo ojos no me vean Y pierdan las fuerzas cuando me presientan. Mis 13 Almas Benditas sabias y entendidas alcanzad esta gracia para mí, y yo, fiel devoto, divulgare esta oración para que recen por vosotras Cientos de personas.

Rezar 13 Padre Nuestro y 13 Ave María durante 13 días consecutivos”

Pregunta: ¿quiénes son esas trece almas? Ya el número 13 es sospechoso por estar muy relacionado con la superstición…

El pedido insistente de defensa contra los enemigos es una de las líneas maestras de las religiones afro brasileñas, que atribuyen todos los males a espíritus superiores que se acercan al ser humano. ¿Esa oración será una adaptación de la mentalidad umbanda al lenguaje cristiano?

¿Esas 13 almas benditas, sabidas y entendidas son tan poderosas como lo es Dios?

2. Novena Milagrosa de las Sandalias de San Antonio

“Reza en noviembre, los martes, con una vela encendida sobre esta sandalia cinco Padrenuestros, cinco Avemarías, cinco Glorias. Cuando acabes de rezar, apaga la vela y guárdala para los siguientes martes. El último martes, deja que se queme hasta el final. Haz dos pedidos difíciles de realizar y una petición para tu mejoría general.

Cada martes, distribuye tres copias de esta novena. Si no tienes a nadie a quien dar las copias, déjalas en una iglesia junto a una imagen de san Antonio. Esta novena es infalible. Quien no tiene fe, se conmoverá”.

Superstición es atribuir un efecto maravilloso a causas que la lógica y el sentido común no justifican. Y viene la pregunta: ¿Por qué a la sandalia del santo? ¿Por qué en noviembre?

¿Quién prometió infalibilidad a tal práctica? Ciertamente no el propio Dios; ni san Antonio obtendría esto de Dios.

3. Pedido Especial

“Oh, Madre querida Nuestra Señora de Aparecida

Oh, Santa Rita de Casia.

Oh, mi glorioso san Judas, protector de las causas imposibles,

San Expedito, el santo de la última hora.

Santa Eduviges, la santa de los necesitados.

Ustedes, que conocen mi corazón angustiado,

intercedan junto al Padre por mí (pedir la gracia).

Yo los glorifico y los alabo siempre.

Me inclinaré frente a ustedes…Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre.

Confío en Dios con todas mis fuerzas, y pido que ilumine mi camino y mi vida. Amén.

Atención: rezar por tres días. Haz 25 copias, y déjalas en la iglesia, para su propagación. Observa lo que sucede el cuarto día. Tu gracia será alcanzada por más difícil que sea”

Esta oración empieza por invocar a seis santos, poniendo al mismo nivel a la Virgen con san Expedito, cuya existencia es puesta en duda.

Pregunta: ¿quién garantiza la eficacia de esta plegaria? No es Dios; el único Omnipotente. Nadie puede garantizar que ocurra un evento libre más que el propio Dios.

Decimos entonces que esas concepciones dependen de una mentalidad mágica que sobrepasa la lógica y la mentalidad científica: Dios es inmutable y no puede ser doblegado por la voluntad humana ni a cambio de los más exquisitos artificios.

¿Por qué debemos orar?

Si Dios no cambia sus designios cuando el hombre le pide algo muy razonable y santo, ¿por qué oramos?

Dios decretó irrevocablemente darnos lo que nos conviene, incluyendo en ese designio la colaboración del hombre por la oración. Oramos no para que Dios haga nuestra voluntad, sino para que nosotros hagamos la voluntad de él a semejanza de lo que Jesús hizo cuando dijo: «Abbá, o sea, Padre, para ti todo es posible, aparta de mí esta copa. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.» (Mc 14, 36).

San Agustín comenta los hechos:

“Ustedes tratan al hombre como un enfermo que debe restablecerse; le dan cuando juzgan oportuno que reciba; y le dan según su necesidad. A veces, expresamos a Dios un deseo que Él no escucha; Él sabe lo que conviene darnos, porque vela sobre nosotros.

¿Por qué digo esto, hermanos míos? Porque sucede, a veces, que alguien no es escuchado cuando pide cosas perfectamente legítimas, mientras que Dios puede escuchar una petición injusta, para castigo de quien pide. Cuando pidas algo perfectamente justo y no fueras escuchado, no pierdas la valentía, no pierdas el fervor; fija los ojos en el alimento que Dios da a su debido tiempo.

Cuando Dios se niega a dar, no da para que su don no se convierta para nosotros en un perjuicio. Pablo no hacía una súplica injustificada cuando le pedía a Dios que lo liberase de la espina en su carne, ese ángel de Satanás que lo abofeteaba. Pidió y no recibió. Era tiempo de probar su debilidad y no para darle alimento: te basta mi gracia, porque en la debilidad mi fuerza se manifiesta.

El diablo pidió a Dios poner a Job a prueba, y le fue concedido. Mediten bien sobre esto, hermanos míos, porque es un gran misterio que debemos conocer, recordar, tener siempre presente en el espíritu y nunca olvidar, porque en esta vida nunca nos faltarán pruebas.

¿Qué diré? ¿Hay que comparar el Apóstol al diablo? El Apóstol reza y no recibe; el diablo pide y obtiene. Pero el diablo obtiene para su pérdida, mientras Pablo no recibe para poder progresar a la perfección. El propio Job fue sanado a su tiempo. Más rápido fue escuchado el demonio para tentar a Job, que Job para que se le devolviera la salud. Dios difiere, para poner a prueba. Aprendan a no murmurar contra Dios, y cuando no sean atendidos, no cesen de decir: todos los días te bendeciré”.

Mentalidad muy diferente de la que nos pasa en las “Oraciones todopoderosas”. Es Dios quien gobierna y rige, y no los hombres.

Por Revista Pergunte e Responderemos, número 551, mayo de 2008

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.