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Siglo XXI: todo el mundo es un refugio inseguro, pero “Cada paso cuenta”

REFUGEE
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¿Sirven para algo los llamados “días internacionales decretados por la Organización de las Naciones Unidas?

Un rápido vistazo numérico este 20 de junio, fecha en la que se celebra cada año el Día Mundial del Refugiado, pareciera ser que cada vez existe menos esa conciencia solidaria que querría promover el máximo organismo multilateral del planeta.

En efecto, para la ONU estas jornadas dan la oportunidad de sensibilizar al público en general acerca de temas relacionados con cuestiones de interés, tales como los derechos humanos, el desarrollo sostenible o la salud.

Al mismo tiempo, expresa el organismo, pretenden llamar la atención de los medios de comunicación para que señalen a la opinión publica que existen un problema sin resolver.

“El objetivo es doble: por un lado que los gobiernos tomen medidas, y por otro que los ciudadanos conozcan mejor la problemática y exijan a sus representantes que actúen”, expresa la ONU; pero, ¿se cumplen estos (buenos) propósitos?

Los números (fríos y preocupantes)

A fines de 2018, había en todo el mundo 71 millones de seres humanos que se han visto obligadas a huir de sus hogares. Se trata, sin lugar a dudas, de una cifra sin precedentes en la historia de la humanidad.

Los objetores de este tipo de estadísticas argumentarán que hoy somos más de 7.000 millones de seres humanos, lo que aumenta la posibilidad de que haya más refugiados en el mundo.

Cierto, pero la edad de los refugiados no corresponde al “modelo de refugiado” que tenemos en mente: adulto desplazado por conflictos internos, raza, etnia o religión. De los 71 millones de refugiados que hay en la actualidad, 26 millones son niñas y niños.

Por si fuera poco, hay diez millones de personas, en el registro de ONU a través de la ACNUR, que son “apátridas”, es decir, seres humanos a los que se les ha negado nacionalidad y acceso a derechos básicos como educación, salud, empleo y libertad de movimiento.

“En la actualidad, en todo el mundo, cada dos segundos una persona se ve obligada a desplazarse como resultado de los conflictos y la persecución”, dice la ACNUR. Y señala que la solidaridad con ellos es “más necesaria que nunca”.

Como ciudadanos, ¿podemos hacer algo?

Desde junio de 2016, ACNUR lanzó la campaña #ConLosRefugiados “para pedir a los gobiernos que colaboraran y cumplieran con su deber en relación a las millones de personas que precisaban ser acogidas”.

Obviamente, los gobiernos tienen otras agendas muy diferentes, y cada vez se cierran más las puertas (el tema de la militarización de la frontera sur de México, por presiones de Estados Unidos, es un ejemplo fehaciente) a quienes vienen huyendo de sus hogares, aunque en 2018 se haya firmado el Pacto Mundial sobre Refugiados.

Por ello, motivada por las campañas ciudadanas en redes sociales y las movilizaciones instantáneas, la ACNUR convocó para este 20 de junio la acción o performance “Cada paso cuenta”, en la cual se invita a caminantes, corredores, gente solidaria, a recorrer juntos 2.000 millones de kilómetros, “la distancia que los refugiados cubren cada año para alcanzar la seguridad”.

En todo el mundo, afortunadamente y a despecho de los gobiernos, comunidades locales, escuelas, empresas, grupos religiosos y personas de todas las edades y de toda condición están dando pequeños y grandes pasos en solidaridad con las personas refugiadas.

Pero falta mucho para que se cumpla el objetivo: que la niñez refugiada tenga acceso a la educación, las familias refugiadas pudieran contar con un hogar seguro, y toda personas refugiada pueda trabajar o capacitarse para mantener a su familia.

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