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10 claves de la eficacia del Método Montessori

MIKROSZKOŁA WE WŁOCHACH
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Después de 100 años, sigue siendo uno de los métodos pedagógicos más exitosos de la historia

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Las escuelas de Educación Infantil y Primaria de los últimos años andan titubeando en sus fines  y objetivos. La creatividad, siempre muy importante, se ha convertido a veces en el único centro. Y sobre todo el niño debe jugar para aprender  y estar muy motivado.

Es oportuno el juego como aprendizaje pero se está produciendo una cierta exaltación de la innovación  constante que desorienta a maestros, niños y padres.

Un ejemplo es la presencia de la gamificación en muchas escuelas.  Parece que la divisa, con el niño en el aula,  es experimentar, ensayar para ser más ocurrentes, dúctiles, adaptables a cualquier entorno. Estos pasos son interesantes pero no pueden ser los objetivos centrales.

Los objetivos centrales están en la madurez y la autonomía del niño que descubre el mundo en una variedad y calidad de contenidos básicos donde la lectura y la escritura atentas están en el centro. Ese sí es un objetivo.

Creemos que la escuela debe recoger la gramática de la realidad en la transmisión de unos saberes reconocibles como el lenguaje, las matemáticas, la geometría, la geografía, la historia, la biología. 

Sin embargo no se confirma un método, una pedagogía, unas metodologías que logren ser ratificadas en su eficacia y en los resultados probados en evaluaciones externas.

El niño debe ser protagonista del aprendizaje, sus progresos deben producirse en contacto con la realidad, el maestro debe alimentar su iniciativa espontánea.

Y además hay que superar  aquella escuela antigua y coercitiva en la que la clave era la quietud del niño, su obediencia ciega al maestro y los ejercicios mecánicos  alejados de las necesidades de los alumnos.

Urška Golob

Sin embargo los programas, las nuevas metodologías, las pedagogías más innovadoras no acaban de concretar qué teclas tocar, en qué momento, con qué materiales, a partir de qué principios actuar, y, sobre todo, cuál es el papel de la maestra, del maestro y los fines de la propia escuela.

Empujados por estas preguntas fijémonos en un método, el Método Montessori, que sí podría responder a muchas de estas cuestiones y que empieza a confirmar su eficacia a partir de la investigación de sus resultados por parte de expertas en educación como Catherine L’Ecuyer.

 

María Montessori
Public Domain

Y un dato importante  a su favor es el aumento constante de las escuelas, públicas y privadas, que se adhieren a dicho Método en todo el mundo.

Pero no de cualquier modo: el secreto del éxito de este sistema es desplegar el Método con auténtica fidelidad a los principios que fijó la pedagoga italiana Maria Montessori (1870-1952) hace ya 100 años y que hoy la AMI (Association Montessori Internationale) sigue defendiendo.

MARIA MONTESSORI
URŠKA MAKOVEC | ALETEIA

Sin ensayos constantes, sin improvisación, con unos maestros muy formados en la observación, guía y acompañamiento del niño.

A nuestro entender, esta longevidad radica en unos cuantos principios básicos –proponemos sólo 10- que hunden su raíz en la calidad de unos materiales de aprendizajes originales, didácticos y muy experimentados y confirmados a lo largo de las décadas. Nos vamos a fijar más en el periodo que va de los 3 a los 9 años.

 

En esta galería encontrarás las 10 claves del éxito de este método educativo

 

 

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