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La crisis de los refugiados en 5 películas

LAMERICA
New Yorker Films
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Para entender este conflicto y ponernos en el lugar del otro, proponemos 5 películas edificantes que afrontan esta crisis global.

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El mundo entero conmemora el 20 de junio el Día Mundial de los Refugiados. Y el cine, que es el vivo retrato de la realidad contemporánea, no podía estar al margen del drama, de esa crisis de la que desgraciadamente son protagonistas todas aquellas personas que huyen de su país por miedo, por el temor de ser perseguidas, especialmente a causa del racismo o la xenofobia, además de otros acuciantes problemas que no terminan de resolver las naciones.

Así las cosas, para entender este conflicto y ponernos en el lugar del otro, proponemos 5 películas edificantes que afrontan esta crisis global.

1. Lamerica (Gianni Amelio, 1994) 

Gino y Fiore son dos empresarios italianos que se trasladan hasta Albania para crear una empresa ficticia. El comunismo ha caído, los albaneses sueñan con un futuro mejor y confían en la generosidad de los vecinos italianos. La antigua fábrica de zapatos se pone en marcha para hacer dinero fácil a costa de los pobres inmigrantes, pero una serie de desafortunados acontecimientos harán que uno de los empresarios viva en primera persona el drama de la inmigración.

Lamerica se desarrolla alrededor de un escenario oscuro y ruinoso, por más que el sol caliente cada uno de sus paisajes. En medio de una sociedad ansiosa de las necesidades más básicas, habitantes de un lugar presidido por el desorden económico, político y moral. En la búsqueda incansable del pan, de una tierra prometida, absurda y artificial por la más decadente televisión de nuestro tiempo. “En Italia los jóvenes solo mueren en los accidentes de tráfico”, dice uno de los personajes.

La mayor fuerza de esta película reside, sin duda alguna, en la descripción carente de concesiones. El anhelo de unos cuerpos errantes en busca de un pequeño Dorado: “Prefiero lavar platos en Italia a morir en Albania”, quizás sintetice la esencia de Lamerica.

El filme se alzó con 8 premios, entre ellos el de mejor dirección en el Festival de Venecia. También recibió 3 premios David Di Donatello o el Goya a la mejor película europea. 

2. Flores de otro mundo (Iciar Bollaín, 1999) 

Durante la fiesta anual de solteros, se formarán tres parejas. Sin embargo, la motivación de reunirse esconde para algunos una razón oculta. Para Patricia, dominicana, y para Milady, cubana, es la ocasión de regularizar su situación clandestina. En cuanto a Marirrosi, de Bilbao, es la única manera que tiene de escapar de su soledad. Sobre un fondo de historias de amor, esta película aborda temas graves tales como el racismo, la clandestinidad y la soledad de los hombres.

Tras el éxito de ¿Hola, estás sola? (1995), el segundo filme de Bollaín tiene como foco las caravanas de mujeres a zonas de la España rural, y con ese punto de partida traza un acertado retrato del choque de culturas que se produce cuando una inmigrante dominicana decide probar suerte con uno de los solteros del pueblo.

Flores de otro mundo es una obra que no tiene copias ni sucesoras con otras producciones realizadas en los noventa. Tal vez se vean similitudes con documentales posteriores como El cielo gira (2004), de Mercedes Álvarez, por su acercamiento al abandono del entorno rural y de los pueblos pequeños.

3. Hotel Rwanda (Terry George, 2004) 

En 1994, durante la guerra civil de Ruanda, se cometieron terribles atrocidades. En tres meses fueron asesinadas más de un millón de personas, entre ellas el presidente, como consecuencia del enfrentamiento ancestral entre los hutu (la etnia dominante) y los tutsi. Ante estas terribles acciones Paul, un hombre hutu de gran coraje, salva la vida a más de un millar de refugiados indefensos, mediante la concesión de refugio en el hotel de Kigali en el que trabaja. 

Basada en hechos reales,  varios millones de personas huyeron del país. La temática es bien conocida por el público occidental, acostumbrado a pelí­culas sobre el exterminio judí­o. Es el mito de Schindler trasladado a la terrible realidad sufrida por los ruandeses. O incluso acarrea connotaciones de La vida es bella, donde se afrontaban vivencias personales igual de dramáticas pero poniendo en clave de comedia la tragedia alemana.

Hotel Rwanda, cruda y salvaje en su conjunto, deja momentos para la esperanza e incluso para el humor. Además resulta muy creí­ble en todo momento, lo que quizá constituya la principal baza de la pelí­cula.

4. Breaking and entering (Anthony Minghella, 2006) 

Todas las noches roban la nueva oficina del arquitecto Will, recientemente habilitada en King’s Cross. Cansado, decide quedarse un día allí para desenmascarar al culpable. Persigue a uno de los miembros de la banda de ladrones hasta su casa y descubre que se trata de un joven bosnio refugiado.

Para poner fin al problema, decide averiguar más sobre el chico y se cita con su madre Amira. Will, que vive con su hermosa novia Liv, quien centra toda su atención en su problemática hija de 13 años, entabla una amistad con Amira. Su planeada vida dará un vuelco cuando lo que comparta con Amira empiece a ser algo más que una amistad.

La película, en su primera parte, avanza por un camino interesantísimo, por una paulatina y certera deconstrucción emocional de sus protagonistas.  Y, por otro lado, el filme pone en solfa la estrategia de supervivencia de un joven inmigrante que pone en contacto dos realidades muy diferentes y consigue que ambas se enriquezcan enormemente con apertura y solidaridad.

5. Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006) 

En el desierto de Marruecos, dos niños salen a cuidar de su rebaño de ovejas con un rifle y deciden probarlo sin pensar en las posibles consecuencias. La mala suerte hace que la bala llegue a una mujer casada americana.

A raíz de este hecho y a pesar de las distancias, ya que viven en continentes y culturas diferentes, la vida de un grupo de extraños colisiona. Una rebelde adolescente japonesa y su padre, una pareja de turistas estadounidenses y una niñera mexicana que decide cruzar la frontera con dos niños americanos, se enfrentarán a una creciente ola de conflictos causados por este accidente. 

Iñárritu, doblemente oscarizado con el premio al mejor director por Birdman (2015) y El Renacido (2016), convierte a Babel en una postal de estos tiempos violentos y atroces en los que vivimos, un retrato de esta sociedad enferma en sentido moral y espiritual.  

Ofrece un panorama desolador, de un indiscutible carácter realista, que cuenta una “historia de historias” sin rodeos, de forma por momentos chocante, pero que se siente alucinante, principalmente en los últimos cuarenta minutos finales durísimos. “Los crié como si fueran mis hijos”, dice ella. “Pero no son sus hijos”, dice él. No es sólo uno de los tantos momentos donde los personajes entienden mal la realidad. Y ante las adversidades, siempre hay algo más que hacer por los demás que ser un mero espectador pasivo.

Recibió 16 premios por todo el mundo, incluyendo el Oscar a la mejor BSO y el Globo de Oro a la mejor película dramática.

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