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Sentía rabia contra Dios… Así me volvió a atraer

Hernan Pinera CC
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Lo que yo creía que me iba a conceder no estaba dentro de sus planes y no pude evitar cerrarme a Él

Tuve una conversación sincera con Él por primera vez en semanas. Me senté en el fondo de la capilla y lo miré con resentimiento. No tenía palabras para Él por pura terquedad y orgullo. Mi tristeza no me permitía verlo. Me quedé en la capilla durante diez minutos antes de decirle que había terminado.

Estuve abrigando rabia contra Dios durante meses. Confié en el Señor y no obtuve el resultado positivo que pensé. Me sentí herida y traicionada por el Señor cuando supe que Él nunca cedió, que lo que yo creía que me iba a conceder no estaba dentro de sus planes.

Pero si Él quiere lo mejor para mí, si Él es el amor perfecto, ¿por qué estaba enojada con Él?

Shutterstock / Astrostar

Cuando estás en una relación personal con alguien, es obvio que habrá temporadas de enojo y resentimiento que te alejarán un poco de esa persona, pero a veces, existe una falsa idea de que no hay dolor en la relación personal con Cristo.

Si miramos nuestra humanidad caemos en la cuenta de que fácilmente nos encontramos heridos de desconfianza en Dios cuando cuestionamos su autoridad o su actuar en nuestra vida.

Sabemos que es un dolor autoinfligido (a menudo no intencional) el que sentimos al separarnos de lo esencial, de lo que sabemos nos da la paz. Sin embargo, nos encontramos enojados como si fuera su culpa y seguimos alejándonos de Él.

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Apertura y honestidad

Sé a ciencia cierta que mi temporada de ira podría haber sido mucho más corta y llevadera si hubiera sido auténtica en mi oración.

No estaba siendo directa acerca de mis emociones, pues pensaba que estaba mal que sintiera enojo hacia Él. No me abrí lo suficiente, me convencí de que era algo que tenía que arreglar antes de llevarlo a Dios.

Sin embargo, cuando Dios dice que nos quiere todos, realmente lo quiere TODO. Quiere que acudamos a Él con nuestros deseos, emociones, pensamientos y sentimientos; sean positivos o negativos.

Al ocultar nuestras emociones por venganza o por un deseo de control, nos convertimos en hijos pasivos y nos olvidamos del que nos ama.

Esto es exactamente lo que el mal quiere en nosotros: alejarnos de la confianza en la capacidad de Dios para intervenir en cada situación de nuestra vida.

Sé real. Ve ante Dios y dile cómo te sientes. No retengas nada, ponlo todo en su Cruz. Él es un Dios de amor y de perdón, lento a la ira y rico en bondad.

Al abrirte, Él anhela abrirse aún más derramando su amor en todas las direcciones. Él no te rechazará, sino que te demostrará su amor una y otra vez.

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Dejarse ayudar

Mientras atraviesas una temporada de enojo, es crucial tener a alguien con quien hablar; especialmente si te resulta difícil estar completamente abierto con el Señor.

CONFESSION
TATJANA SPLICHAL | DRUŽINA

Un acompañante espiritual puede ser cualquier persona a la que puedas recurrir como guía en tu fe y en tu relación con Cristo. Un acompañante te da la oportunidad de procesar tu caminar mientras recibes su orientación para avanzar en tu amistad con Dios.

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No te rindas

Es muy fácil decir que no vale la pena luchar cuando te sientes herido y traicionado. Pero el Señor no se aleja tan fácilmente como lo haces tú. Él sigue luchando, sigue buscándote y sigue tocando la puerta de tu corazón.

Sin embargo, Él no se obligará a sanarnos sin nuestro consentimiento. Nosotros también debemos seguir trabajando para abrirnos, romper nuestro silencio y acudir a Él en medio de la tormenta.

No te desanimes, cada esfuerzo pequeño que haces, aunque sea del tamaño de una semilla de mostaza, se multiplica. Así que pelea la buena pelea. Vale la pena.

Con la ayuda de mis amigos, la autenticidad en la oración y el impulso para seguir adelante, finalmente me encontré abierta y en paz.

Tomó mucho trabajo, tiempo y sacrificio, pero fue como si finalmente me reuniera con un viejo amigo, con alguien que en realidad nunca se había ido, con el lugar en el que mi corazón había estado siempre.

Rezo para que si algún día pasas por una temporada de enojo, esta, en vez de alejarte, fortalezca tu relación con el Señor, como lo hizo conmigo.

Deja que Él te ame, incluso si tú no lo quieres. No permitas que tu ira coseche y se convierta en mal fruto. Siembra siempre la búsqueda, el agradecimiento y el asombro.

Acá te dejo algunos salmos que puedes rezar desde el corazón cuando las palabras no broten:

Salmo 22 – Petición de liberación del sufrimiento

Salmo 25 – Oración por una guía

Salmo 26 – Petición de justicia y declaración de rectitud

Salmo 37 – Exhortación a la paciencia y a la confianza

Salmo 38 – La súplica de sanación de un penitente

Salmo 42 – El anhelo de Dios y su ayuda en la angustia

Salmo 43 – Oración a Dios en tiempo de apuro

Salmo 61 – Garantía de la protección de Dios

Salmo 62 – Canción de confianza en Dios

Salmo 69 – Oración por la liberación

Salmo 77 – Los poderosos hechos de Dios son recordados

Salmo 88 – Oración de ayuda en el desaliento

Salmo 102 – Oración al Rey Eterno por Ayuda

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