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No tengas miedo a la perfección: ¡no la alcanzarás nunca!

PERFECTIONIST
Andrey_Popov - Shutterstock
No seas don perfecto. El límite está en el momento en que una tarea te hace perder la paz y la de los de tu alrededor.
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Cuando el perfeccionismo supera los límites razonables, se genera un enorme malestar interior

¿Te pasa que quieres hacer las cosas tan bien que al final no haces nada? ¿Revisas, rehaces e intentas mejorar una y otra vez y nunca lo das por bueno? ¿Prefieres dejarlo si no crees que puedes hacerlo perfecto?

La tendencia a mejorar todo indefinidamente se llama en psicología perfeccionismo patológico. Las personas con una excesiva motivación de logro intentan superarse de manera insaciable buscando la excelencia, pero nunca alcanzándola. Como consecuencia, se genera una gran insatisfacción tanto personal y como en las personas que rodean al perfeccionista, así como, un bajo rendimiento y una tendencia a la procrastinación.

Características de un perfeccionista patológico

  • Le cuesta trabajar en equipo, ya sea en el ámbito laboral, familiar o social. No acepta la diversidad y siempre tiene el foco en el error y en lo que falta.
  • Le cuesta confiar en algo o en alguien. Probablemente proceda de familia exigente y rígida, lo cual, ha hecho que proyecte al exterior su inseguridad enmascarada por una continua e infinita motivación por mejorar. 
  • Sensación continua de frustración. Siente que siempre pueden hacerlo mejor y se culpa por no alcanzarlo.
  • Hipersensible a la crítica. Tiene una gran dificultad para encajar el error ya que se siente exigido constantemente.

¿Qué está en tu mano, si detectas que eres demasiado perfeccionista?

  1. Identificar y reconocer lo que te pasa. Si te reconoces perfeccionista, piensa cuántas cosas has hecho y son realmente perfectas, en cuáles no encuentras ningún fallo. Si encuentras cosas que mejorar, quizás la perfección no existe y tienes que empezar a valorar si te merece la pena perder tanto tiempo y fuerza en ello.
  2. Reflexiona qué te estas perdiendo por intentar hacer una sola cosa perfecta, y valora si realmente, incluso aunque esa perfección fuera viable, te merece la pena. Por ejemplo, quizás has dejado de pasar tiempo con tus amigos, tu familia, momentos de diversión y disfrute, espacios para conocer gente nueva…
  3. Empieza por retos pequeños. Quizás puedes comenzar por hacer alguna cosa mal o a medias. Si lo consigues, intenta mantenerte a pesar de tener la sensación de hacerlo menos bien de lo que podías haberlo hecho.
  4. Busca otras motivaciones. Es muy importante buscar otras alternativas que te compensen pues si no, se puede caer en la misma sensación de insatisfacción. Por ejemplo, ser consciente de que el trabajo lo podías haber hecho mejor, pero decidiste dejarlo para poder disfrutar con tus amigos.

Tratar de ir a por el 10 sólo hará que te quedes a mitad de camino, prueba otras vías para poder sentirte mejor, rendir más y disfrutar de lo que hasta ahora no te has permitido. Y si ves que tu “necesidad” de perfección sigue sin control, acude a un especialista.

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