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Los países del sudeste asiático están “hartos” de los residuos plásticos de occidente

WASTE
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¿A alguien se le va a ocurrir organizar una conferencia internacional para resolver el plástico en el mundo?

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Los habitantes y las autoridades de Telok Cong (Malasia) dicen que están “hartos” de los residuos plásticos que les llegan de occidente en razón de miles de contenedores, convirtiéndose así en  uno de los basureros de plástico del sudeste asiático. Telok Cong se halla situado en la costa oeste de Malasia, a unos 50 kilómetros de Kuala Lumpur, capital del país y en el estratégico estrecho de Malaca.

Los plásticos proceden especialmente de los Estados Unidos y otros países occidentales que proceden a desembarcar los residuos plásticos en vertederos ilegales. Las autoridades han tomado la decisión de devolver estos residuos a su lugar de origen. La población está “harta” porque impide el comercio normal en la ciudad y la actividad ciudadana.

Dice un carnicero de Telok Gong, Modh Faiz Tamsir, al New York Times: “Todos saben que estos basureros son ilegales. No nos gustan”. El carnicero tiene un establecimiento en la vía principal de la ciudad.

La situación de estos vertederos en el sudeste asiático ha venido como consecuencia de que China ha decidió no aceptar la “basura extranjera”, hace de eso un par de años, en 2017. Sin embargo, los basureros ilegales son propiedad de chinos que han invertido en el reciclaje desde que su país dejó de aceptar los residuos y reciclarlos por la baja calidad del reciclaje y su consiguiente contaminación, según informa un propietario malasio de un basurero cercano unos 20 kilómetros de Telok Gong, llamado Soh Ah Boon, “¿A quién le gustaría que fueran a su barrio y lo dejaran hecho un asco?”. 

El problema no está centrado en Telok Gong, sino en muchos lugares de Malasia, incluso en los alrededores de Kuala Lumpur.

La ministra de Medio Ambiente de Malasia, Yeo Bee Yin, es la que ha declarado la guerra a los vertederos ilegales. La ministra se alarmó cuando le pasaron las cifras de importación de desechos de plástico que suponían unas 139.000 toneladas al mes en 2018, cuando el año anterior 2017 las importaciones eran de 22.000 toneladas.

El problema es que al no saber qué hacer con tantos desechos de plástico, estos van a los ríos y a las cunetas y atascan las corrientes de agua muy abundantes en la zona.

Los gobiernos del sudeste asiático han tomado medidas para evitar acumular desechos que vienen de occidente. Así, el gobierno del Vietnam ha prohibido importar desechos plásticos hasta el año 2025 en que se espera habrán reciclado todo lo que tienen en stock. El gobierno de Tailandia tiene una prohibición indefinida para los desechos electrónicos, y Filipinas devolvió un cargamento enviado por Canadá y otro enviado por Hong Kong.

Según Douglas Woodring, fundador de Ocean Recovery Alliance, que combate la contaminación por plásticos, dijo que no todos los plásticos son contaminantes o peligrosos, y son como cualquier materia prima: cobre, acero, madera, papel. Lo que hay que hacer es un buen reciclaje.

Si el sudeste asiático deja de importar plásticos para su reciclaje, ¿quién lo va hacer? ¿A dónde irán a parar los buques cargados de contenedores de plástico? ¿En medio de los océanos? ¿A alguien se le va a ocurrir organizar una conferencia internacional para resolver el plástico en el mundo? Este y tantos otros interrogantes son los que se plantean  hoy ante la emergencia que supone la contaminación del plástico.

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