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Cómo lidiar con el miedo de perder otro bebé después de un aborto espontáneo

Pregnant woman standing in forrest an drelaxing

Pixabay

Anna O'Neil - Aleteia Inglés - publicado el 07/06/19

Recuerda estas 10 cosas si pasas por esta situación

Cuando estás embarazada de un bebé concebido después de un aborto espontáneo, pasas por algo mucho más que la ansiedad normal que acompaña el embarazo. Aún tienes recuerdos tristes, tal vez, traumáticos de tu pérdida y, de muchas maneras, tu luto aún no ha terminado. ¿Cómo lidias con ese miedo y preocupación durante esos nueve meses que, las personas siguen diciéndote, debería ser un momento de anticipación alegre?

Es difícil, pero no estás sola. Hablé con madres que pasaron por esa experiencia y, en la sabiduría que compartían, muchos temas en común seguían reapareciendo. Ellas sobrevivieron a esa experiencia y tú también sobrevivirás. Ten en mente estas 10 cosas:

1. La ansiedad es normal. Tú probablemente nunca te sentirás totalmente en paz durante el embarazo, pero está bien. Eso no significa que estés haciendo algo mal. Si te ayuda, piensa en la ansiedad como una manifestación de tu amor por tu bebé.

2. Concéntrate en el momento presente. Lo que tú tienes ahora, ese niño vivo dentro de ti, es un don. Nada puede cambiar eso. Puedes pensar que tu sentido de agradecimiento es tan fuerte cuanto el miedo, entonces pon tu energía en ser agradecida por esa realidad, en lugar de volcarla en un futuro que siempre será incierto.

3. Encuentra personas con quien hablar. Tal vez sean otras madres (existen algunos grupos maravillosos en Facebook) o tal vez sea tu cónyuge o un terapeuta. No cargues ese miedo sola. No hay problema en no estar «bien». Esa experiencia es increíblemente difícil.

4. Siente lo que sientes. Con nuestras emociones más intensas, nos gustaría poder apagarlas o cambiarlas. En lugar de decirte que «no deberías» tener miedo o que, si confiaras más en Dios, te sentirás en paz, intenta aceptar lo que sientes sin juzgarte duramente por sentir eso.

5. Pide a las personas que recen. Algunas personas le cuentan a su familia o a un grupo de personas en quien confían, para que el bebé tenga personas orando por él antes de anunciar el embarazo. Puede ser reconfortante saber que no estás sola orando por el bebé. Pide a tu sacerdote una bendición especial, o bendícete con agua bendita, si piensas que eso te traerá paz.

6. No intentes no quedar eufórica. No es realmente posible protegerse del dolor y la decepción; si algo pasa, no hay realmente ninguna manera de prepararse emocionalmente para la tragedia. Privarte de la alegría al esperar tu bebé, por un deseo de protegerte de posibles disgustos, realmente no ayudará.

7. Pide al bebé que has perdido en el aborto espontáneo que rece por ti y el nuevo bebé. Ese niño, perdido a causa de un aborto espontáneo, no se ha ido. Él o ella está en casa. Todo el mundo tiene un trabajo en el cielo, y el bebé que se ha perdido aún forma parte de tu familia.

8. Ofrece todo tu miedo a Jesús. Podemos ofrecer más que nuestro sufrimiento físico, y la angustia mental que surge al saber que otro aborto espontáneo es posible es una fuerte profunda de dolor. Es reconfortante, de cierta manera, darle a ese dolor una especie de propósito, poder decir «Jesús, usa esto para algo», para que sepas que no es un sufrimiento sin sentido.

9. El mantra «este es un embarazo diferente y un bebé diferente» puede ayudarte a recordar que no pierdas la esperanza y que lo que pasó la última vez no necesariamente se repetirá.

10. Al final, preocuparse por tus hijos es solo parte de la maternidad, no para cuando nace el bebé. La preocupación que sentimos ahora es una versión del miedo que cargaremos a lo largo de la vida del niño – no es fácil, pero es el trabajo de la maternidad, y vale la pena.

Una madre con quien hablé llegó al corazón de la lucha, y sus palabras nos recuerdan lo que todos sabemos, en el fondo:

«Aunque no haya logrado llevar a esos bebés al nacimiento y a la vida aquí en la tierra, no han desaparecido o evaporado… ellos aún existen, pero en el lugar más perfecto. Yo pienso que toda madre tiene que, en algún momento, dar a sus hijos al cuidado de Dios y entregar el control, o entonces enloquece. El aborto espontáneo solo hace que la rendición suceda mucho más temprano».
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