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“Hospitalarios”: un documental para aquél que tiene un enfermo en su casa

JESUS GARCIA
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Entrevista a Jesús García por ‘Hospitalarios. Las manos de la Virgen’

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

A sus 41 años, el periodista madrileño Jesús García se encuentra suficientemente acreditado para lanzarse a rodar cine con personalidad y determinación. Su amplio bagaje como escritor (Medjugorje, 2009) o (¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?, 2011) son buenos ejemplos de sus cualidades como narrador de temáticas sociales y religiosas. Con Hospitalarios se lanza al séptimo arte y deja una huella profunda en el espectador sobre el santuario francés de Lourdes y sobre quienes viajan hasta allí -enfermos y voluntarios- para sanarse. Los dos nos hemos encontrado en Madrid hace unos días y sus palabras despliegan vasta cultura y buen humor.

¿Qué le llevó a rodar el filme?

Cuando me preguntan por mi profesión siempre digo que soy un contador de historias y lo complicado es seleccionar la historia. Pero cuando la tienes el resto es fácil. Y cuando conocí las peregrinaciones con Lourdes, esta historia entraba.

¿A qué se refiere?

A ver, sobre las historias de las apariciones de Bernadette hay mucho, documentales, libros y películas. Pero sobre lo que hoy está pasando en Lourdes no. Y la mejor forma de hacerlo era a través de los peregrinos enfermos que van allí. Y tras darle unas vueltas el proyecto fue cuajando.

¿Cómo se configuró el guión?

Este documental se ha hecho sin guión. Nosotros hemos ido filmando, y a medida que se realizaban esas filmaciones se iba construyendo el guión. Es decir, ha sido más un trabajo de reportaje -facilitado por los testimonios- que de documental prefabricado, por decirlo del algún modo. Ten en cuenta que si voy a Lourdes con un guión establecido me voy a perder cosas, pero si voy abierto a lo que sea no me voy a perder nada y voy a elegir lo mejor.

¿De qué manera planificó, pues, el trabajo?

Esencialmente consistía en poner las cámaras a rodar y dejar que la gente hablase, se expresase y trabajase. Después en casa lo examinas todo y compruebas que puedes hacer muchos documentales diferentes.

¿Cuál es su definición del sufrimiento humano?

El escritor C.S. Lewis (1898-1963) tiene un libro muy conocido que se llama El problema del dolor (1940). El dolor es un misterio, y nacemos abocados al sufrimiento y al dolor.

¿Por qué?

Siempre digo que nacemos con un defecto de fábrica. No fuimos pensados así pero fuimos saboteados. Eso es el pecado original. Y Dios no pensó nada de esto para el hombre, ni la enfermedad ni la muerte. Pero hubo un hacker, un ataque informático en el programa de Dios, y nos inyectó el virus del pecado original y a partir de ahí viene el dolor de toda la experiencia humana. La creación fue saboteada, si bien es cierto que después hay una resurrección, pero el dolor es un misterio.

¿Entonces Dios es el verdugo?

No. El verdugo es el demonio. En el documental hay una mujer que cuenta una experiencia de mucho dolor, y ella dice que si Dios es amor no nos puede hacer sufrir por el hecho de hacernos sufrir, es el demonio. Para entender estas verdades hay que tener fe, lo entiendo. Por cierto, que tener fe es un regalo que ni se compra, ni se alquila, ni se gana por oposiciones, sino que se recibe. Y entonces te encaja todo.

¿Algún ejemplo?

Irene Villa ha dicho hace unos días una frase que a mí me gusta mucho: “el dolor es inevitable y el sufrimiento es opcional”. Es decir, tú no puedes quitar el dolor de alguien. Y sé de dónde vengo. En mi casa ha habido enfermedades graves. Mi padre hace 17 años falleció de una ELA, con todo lo que esto supuso, especialmente a mi madre y a mi hermana que fueron las que más cuidaron de él. Además el dolor es transversal. No tiene que ver con que tengas fe o no, es un defecto de fábrica que traemos todos. Y, naturalmente, la propuesta de Hospitalarios está llena de esperanza.

¿Por qué cree que el miedo desaparece al llegar a Lourdes?

Es lo que cuenta Andrés, que es uno de los voluntarios, al que le daba miedo el viaje. Y en realidad lo que le da miedo es el trato con el enfermo. Lo que hace la experiencia de Lourdes con los enfermos es que normaliza, no la enfermedad, pero sí al enfermo. El otro día, tomándome un vino con uno de los protagonistas, que es tetrapléjico, él se bebe el vino con una pajita… ¡pero se endiña su Ribera del Duero tan ricamente! Es decir, que lo que quita el miedo es que el enfermo es una persona tan normal como tú.

¿Se han producido milagros durante el rodaje?

Durante el rodaje, no, pero de modo paralelo sí.

¿Y qué ocurrió?

La persona que a mí me lleva por primera vez con la Hospitalidad de Lourdes es un amigo cuyo hermano, de niño, tuvo una curación milagrosa. Era un niño que nació desahuciado, para morir, tenía una enfermedad psicomotriz y neurológica, y su madre le empezó a llevar a Lourdes y a los siete años se cura. Se trata de una curación inexplicable.

¿Y qué fue de él?

A los 35 años se va a vivir a Lourdes, allí conoce a una chica italiana y tienen dos hijos. La segunda hija, de menos de 2 años -te hablo del año pasado-, contagia una meningitis, o algo parecido, y también la desahucian. En concreto le dicen que le quedan tres días de vida; incluso la familia llega a firmar la donación de órganos mientras la niña se encuentra en un coma profundo. No en vano los médicos comunican a los padres que el protocolo les obliga a desconectarla del respirador que la mantiene con vida.

¿Y qué ocurrió?

Los médicos precisaron que si finalmente la niña respira de manera autónoma se quedará en coma para siempre y después se convertirá en un vegetal y, si no, tendrá una crisis en menos de 10 minutos y morirá. Así las cosas, a la niña le quitaron el respirador, consiguió respirar por sí misma, a los pocos días salió del coma, empezó a moverse y en estos momentos sólo tiene un ligero problema de movilidad en una pierna del que se recupera gracias a la fisioterapia. Fue, pues, el milagro del hijo del milagro.

El director de cine Pablo Moreno dice que el cine religioso no existe. ¿Usted cree que sí?

¿Existe el cine bélico? Yo creo que sí existe, lo cual no significa que mi documental sea sobre cine religioso. Entiendo lo que quiere decir Pablo. En efecto existe el cine temático, y he visto documentales de contenido estrictamente religioso. Otra cosa es que él quiera decir otra cosa. Es decir, estos contenidos de lo que hablan es de la experiencia humana. Hay un documental americano, The human experience (Charles Kinnane, 2008), que no es de carácter religioso, pero al final de lo que te habla es de fe, esperanza y amor, que son las tres virtudes teologales que te acercan a Dios. Y aquí igual. Hospitalarios -que no es un documental para creyentes o no creyentes, sino para quien tiene un enfermo en su casa- tiene una motivación de fe, una concreción en el amor y una motivación en la esperanza.

¿Qué reacción espera del espectador?

Que le guste. Que disfrute. A mí me encantaría que tras ver Hospitalarios la gente se animase a ir a Lourdes porque va a ver cosas que le van a hacer bien. Y para mí ese sería el mejor de los halagos.

¿Le han dicho algo al respecto recientemente?

Lo más bonito que me han dicho quienes han visto el filme es que es una historia que tiende puentes. Y me ha parecido precioso porque vivimos en una sociedad que alimenta la cultura del encontronazo y parece que todo el mundo tiene que estar enfadado con alguien. Sin embargo, Hospitalarios fomenta la cultura del encuentro. Mira, hay una novela de un escritor bosnio, Ivo Andric (1892-1975), premio Nobel de Literatura, Un puente sobre el Drina (1945), de una belleza asombrosa. Y en esa novela Andric dice que los puentes son un invento de Dios. Naturalmente me encantó.

Ficha Técnica

Título original: Hospitalarios, las manos de la virgen (2019)


País: España


Dirección: Jesús García Colomer


Guion: Jesús García Colomer, Victoriano Rubio


Fotografía: Victoriano Rubio


Productora: Gospa Arts

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