Aleteia

Cambios fáciles y rutinarios en nuestro menú, pueden ser la medicina de nuestro planeta

Angyalosi Beata - Shutterstock
Comparte

Es urgente tomar consciencia de la necesidad de modificar la forma, la administración y el consumo de los alimentos, para alimentar a toda la población, mejorar la salud y nutrición, mejorar y restablecer nuestro hermoso planeta.

El informe realizado por la Comisión EAT-Lancet de recursos mundiales llamado “Crear un futuro alimentario sostenible” muestra que es posible alimentar para el 2050 a toda la población de manera sostenible. La solución está en la realización de pequeños y grandes cambios en nuestra alimentación, pero para ello se requiere el apoyo de cada uno de nosotros.

Se proyecta que el mundo albergará a casi 10 mil millones de personas para el año 2050 y hay un gran déficit entre la cantidad de alimentos que producimos hoy y la cantidad necesaria para alimentar a todas estas personas en 2050. Por lo tanto, se requiere de tres grandes necesidades simultáneamente: reducir las mitigaciones de alimentos, las de la tierra y la de los gases con efecto invernadero.

Este cambio requerirá numerosas formas de inversiones y la participación de todos los actores para lograrlo (desde productores, encargados de la formulación de políticas y de los consumidores).

No hay una única solución, sino varias estrategias que se plantean en el informe las cuales están organizadas en un menú de cinco platos.

Analizaremos cada plato porque a pesar que se requiere de medidas por parte de los gobiernos, nosotros podemos tomar nota de los cambios que podemos comenzar a hacer juntos en casa:

Plato 1: Reducir el crecimiento de la demanda de alimentos y otros productos agrícolas. ¿Cómo lograrlo?

Primero reduciendo la pérdida de alimentos y el desperdicio (del productor a la mesa), en la cual se destaca que una cuarta parte de los alimentos que se producen para el consumo humano no se consumen.

Acciones que podemos tomar en nuestros hogares: comenzar a medir cuantos alimentos desperdiciamos en la semana, plantearnos estrategias para reducirlos -aquí: https://es.aleteia.org/2017/07/08/10-estrategias-para-tirar-menos-comida/ , mejorar o procurar el correcto almacenamiento de alimentos -aquí: https://es.aleteia.org/2018/11/28/organizar-tu-cocina-en-5-pasos-te-ayudara-a-alimentarte-mejor/  y leer las etiquetas de vencimiento para utilizar primero lo que está más cerca de vencer -puedes leer más aquí: https://es.aleteia.org/2019/04/03/alimentos-caducados-antes-de-tirarlos-lee-esto/ .

Más en: Segundo a través de una alimentación más sana y sostenible. La carne roja es la más consumida, pero requiere de una gran cantidad de recursos, requiere más agua, más tierra y emite 20 veces más GEI por gramo de proteína comestible que las proteínas vegetales comunes (frijoles, guisantes y lentejas).

Acciones que podemos tomar en nuestros hogares: reducir gradualmente el consumo de carne roja, por ejemplo, comenzando por sustituir 1 o 2 veces por semana 1 carne roja por otra proteína como ser huevo o vegetal (lentejas, garbanzos, frijoles…). Aumentando la ingesta de vegetales y legumbres.

vegetables
Makarovada - Shutterstock

Plato 2: Aumentar la producción de alimentos sin expandir las tierras agrícolas

Aquí las mejoras son a nivel de la cría de cultivos, sobre la gestión del suelo y el agua, adaptarse al cambio climático. Estas acciones comprometen a los gobiernos, incluyen el aumento del apoyo de las agencias de ayuda para recolección de agua de lluvia, agroforestería, educación de agricultor a agricultor, entre otros.

Plato 3: Proteger y restaurar los ecosistemas naturales

Se deberán volcar los esfuerzos en proteger los ecosistemas naturales de la conversión a la agricultura. Un ejemplo, el uso más eficiente de la tierra puede ser restaurar tierras agrícolas abandonadas o improductivas en bosques u otros hábitats naturales.

Plato 4: Aumentar la oferta de pescado sostenible

El océano nos protege de los peores efectos del cambio climático, sin embargo, los humanos lo hemos contaminado, agotado y en algunos casos hasta destruido este valioso recurso, como en 2015 que se sobreexplotó un tercio de las poblaciones marinas.

Por lo tanto, es muy importante que las capturas se reduzcan hoy para permitir que las pesquerías silvestres se recuperen lo suficiente como para mantener el nivel de captura de peces para el 2050. ¿Cómo? ¿Qué podemos hacer?

Acciones que podemos tomar desde nuestros hogares: informarnos y elegir mejor las especies mejor conservadas, pescadas o cultivadas de modo respetuoso con el medio ambiente.

Para ello deberemos evitar: las especies más grandes y longevas porque son las que acumulan mayor cantidad de metales pesados, y las que se encuentran en peligro de extinción como tiburones, atún rojo, pez espada.

Así como también aquellos que provengan de acuicultura intensiva, puesto que daña los ecosistemas circundantes, el salmón de piscifactoría y el salvaje del Atlántico, el bacalao nórdico, el pez espada y los langostinos tropicales, que llegan a los supermercados congelados, el bacalao de profundidad, el fletán del Atlántico, las gallinetas o el rape.

Podemos elegir: pescado local y de estación, de ciclo vital breve, más resistentes al colapso y asegurarse de que cumple criterios de pesca sostenible mirando la etiqueta o cartel que identifique el pescado fresco (debe indicar el origen y el arte de pesca y si no es así preguntar).

Farm
AlessandroBiascioli - Shutterstock

Uno de los mejores puede ser la sardina por su tamaño pequeño acumula poco mercurio y además es rica en ácidos grasos omega-3. El jurel o chicharro, la caballa o el pez congrio son igualmente pescados grasos cuya pesca no compromete su sostenibilidad. Pero esto puede variar según el lugar, y la estación del año, así que lo ideal es consultar mes a mes cuáles son las más apropiadas según la región donde se encuentre, un ejemplo de guía es : https://pescadodetemporada.org/

Plato 5:  Reducir las emisiones de Gases con Efecto Invernadero (GEI) de la producción agrícola.

Las emisiones de GEI de la producción agrícola provienen de la ganadería, la aplicación de fertilizantes nitrogenados, el cultivo de arroz y el uso de energía.

Por tanto, las medidas planteadas por ejemplo están enfocadas en cambiar los métodos de producción de arroz para que generen menos recursos de agua, o en producir otras variedades de arroz que generen menos metano. El uso de energía solar y eólica, mejorar los fertilizantes y su manejo para aumentar la tasa de absorción de nitrógeno, reduciendo así la cantidad de fertilizante necesario, entre otros.

En resumen, necesitamos:

Entre todos reducir la pérdida y el desperdicio de comida educando a las personas que cocinan en los hogares para que se sientan motivadas a incluir comidas saludables y sabrosas, sin desperdicios en las dietas de sus familias. Cambiando la forma de compra, consciente, informada, inteligente.

De los gobiernos que promuevan o incentiven a inversionistas para promover la pesca sostenible y la reducción de las tasas de deforestación tropical para proteger las principales fuentes de alimentos y los servicios de los ecosistemas.

El alimento es el principal factor causante de la perdida de diversidad biológica, así como el mayor consumidor de agua, pero también puede y debe ser la medicina para nuestro planeta. Ya sabemos como hacerlo, hay algunas medidas sencillas y que están a nuestro alcance como consumidores, es el momento de ponerlas en practica para cuidar nuestra casa común.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.