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Sri Lanka: “Muchos musulmanes nos piden que les perdonemos”

Joseph Ignatius Niroshan Vaz es sacerdote de la diócesis de Ratnapura, Sri Lanka, una diócesis misionera con tan sólo 19 años de edad.
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Testimonio del Padre Niroshan tras los atentados del pasado mes de abril perpetrados en varias iglesias de Sri Lanka, que ha ocasionado más de 200 muertos.

“Soy el mayor de mi familia, y tengo un hermano y una hermana casados. Cuando era pequeño, como en mi pueblo y alrededores todo el mundo era católico, yo estaba convencido de que todo Sri Lanka era católico también. Solo cuando fui al seminario me di cuenta de la realidad. Antes de estudiar en Roma, gracias a una beca del CARF, trabajé como asistente del párroco en la catedral de mi diócesis y luego fui nombrado párroco en un templo misionero que acababa de ser inaugurado gracias a nuestro esfuerzo. Después de dos años fui nombrado director diocesano del Apostolado en la Catequesis, la Biblia y la Educación y, con esta responsabilidad, también me ocupé, como director, del Sector de Desarrollo de los pueblos campesinos, para favorecer el progreso humano, espiritual y económico de las poblaciones de campesinos pobres y marginados que trabajan en las grandes plantaciones.

Como mi diócesis no tenía un sacerdote bien formado en Derecho Canónico, mi obispo decidió mandarme a Roma para estudiar en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, donde pude, gracias a mis bienhechores, especializarme en esta disciplina, pudiendo, cuando regrese a finales de este año, ayudar aun más a mi obispo y a mi diócesis”.

“Amigos míos murieron en los atentados”

“Los atentados terroristas me han dejado desolado. Uno de mis estudiantes, al que le daba clases de inglés y que trabajaba en el Shangrila Hotel en Colombo, murió en el ataque suicida. Otros amigos también murieron. Algunos familiares y amigos sufrieron heridas. La mayoría de los muertos de los ocho ataques del domingo de Pascua eran parroquianos de la iglesia de San Sebastián, a cinco kilómetros de mi casa.

Ahora, las parroquias han sido cerradas por razones de seguridad debido a los atentados, y las misas dominicales, en la arquidiócesis de Colombo, han sido canceladas. Aún no se ha vuelto a celebrar por el miedo de más ataques. El cardenal Malcolm Ranjith está celebrando la misa dominical en la residencia obispal, en su capilla privada, junto con su clero diocesano.  En las demás diócesis sí se están celebrando las misas dominicales. El Gobierno ha garantizado la seguridad en todas las iglesias de Sri Lanka.

Todavía la gente está llorando por sus seres queridos. Algunos han perdido a sus padres, algunos a sus hijos, algunos a sus esposos y esposas, algunas familias ya no existen. Algunas víctimas que siguen vivas han perdido sus manos y piernas, algunas se encuentran en un estado crítico. Todavía hay cadáveres no reconocidos.

“Nos esforzamos por desterrar la ira de nuestras lágrimas”

Los cristianos de Sri Lanka están muy conmocionados y enojados debido a estos ataques. Pero el cardenal que guía al pueblo de su diócesis pidió a todos los cristianos que sean pacientes y prudentes y ha suplicado perdonar a todos los terroristas que nos atacaron, recordando las mismas palabras de Jesús: “perdónalos porque no saben lo que hacen”. No es fácil, pero es posible, es posible pues somos cristianos. Nos esforzamos por lavar y desterrar la ira de nuestras lágrimas.

Vemos que estos ataques son el fruto de una causa oculta. Es demasiado pronto para llegar a una conclusión definitiva. Creemos que hay una mano invisible detrás de ellos y hemos exigido al gobierno que haga justicia a las víctimas.

“Muchos musulmanes nos piden que perdonemos”

Muchos musulmanes nos piden que les perdonemos. Piensan que han descuidado su responsabilidad de corregir a sus hermanos y correligionarios que participaron en los ataques. Ahora los musulmanes están ayudando al ejército a encontrar a los miembros del grupo extremista musulmán de Thowheed Jamath. La policía y el ejército han arrestado a casi todos los miembros que están conectados directamente a los atentados.

Sri Lanka fue una colonia de Portugal durante algún tiempo, luego una colonia de Holanda. Y después llegaron los británicos. Los misioneros que vinieron con los portugueses evangelizaron Sri Lanka, pero los holandeses destruyeron casi todas las iglesias católicas. Los británicos, por lo contrario, nunca hicieron daño a la libertad religiosa. En todos estos períodos, los habitantes, junto con los reyes, lucharon  contra las potencias extranjeras. Alcanzamos la libertad en 1948. No duró mucho. Luego se desató una guerra civil. La guerra continuó durante 30 años. Finalmente, terminó en 2009.

En la historia reciente nunca hemos sufrido persecuciones religiosas en Sri Lanka. Siempre, y con armonía entre las comunidades religiosas, vivimos una vida pacífica. También debemos señalar que hubo algunos conflictos individuales entre algunos musulmanes y muy pocos extremistas budistas.

Nosotros, los católicos, nunca tuvimos ningún conflicto con otras religiones. Siempre fuimos instrumentos de paz. Incluso durante y después de la guerra civil, los cristianos fueron los mensajeros de la paz, ya que algunos cristianos hablan cingalés y otros hablan tamil, mientras que musulmanes e hindúes solo hablan tamil y los budistas solo hablan cingalés.

Con estos antecedentes, nos sentimos realmente heridos y sorprendidos por estos atentados. Nos preguntamos por qué nos atacaron a nosotros, a los cristianos, que nunca, nunca jamás le hicimos daño a nadie y siempre, en todas nuestras fiestas, invitamos a todos los líderes religiosos a compartir nuestro amor y alegría. 

No nos lo podemos explicar. Pues por eso estamos convencidos de que hay una mano invisible detrás de estos ataques terroristas». 

Libertad religiosa 

“Los católicos somos aproximadamente el 6,1 por ciento de la población total de 21 millones de personas. En el área occidental y noroccidental, dos tercios de los católicos se encuentran en el cinturón costero. La ciudad de Negombo es un ejemplo. Se le llama también “la pequeña Roma”. Uno de los ataques fue en esta misma ciudad (Iglesia de San Sebastián, Katuwapitiya).

Con respecto a la libertad de religión, la constitución declara que la República de Sri Lanka le otorga al budismo el primer lugar y, en consecuencia, será deber del Estado proteger y fomentar el Buda Sasana, pero al mismo tiempo garantiza a todas las religiones los derechos otorgados por los artículos 10 y 14, o sea cada persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, incluida la libertad de tener o adoptar una religión o creencia de su elección. También se garantiza la libertad de expresión, de asociación pública o privada, de enseñanza de todas las religiones.

Rezamos por nuestras víctimas y pedimos oraciones a todos las personas de buena voluntad”.


Centro Académico Romano Fundación CARF, nació en 1989, y ayuda fundamentalmente a la formación integral de sacerdotes y seminaristas de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (PUSC), de las Facultades de Estudios Eclesiásticos de la Universidad de Navarra (UNAV) y de los Colegios Eclesiásticos Internacionales Sedes Sapientiae y Bidasoa. 

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