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El Papa Francisco saluda a una familia gitana, discriminada en Roma

pope francis gipsy
Handout / VATICAN MEDIA / AFP
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“Ciudadanos de segunda, son aquellos que rechazan la gente. Sufro cuando leo estas cosas feas”

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

“¡Te voy a violar!”, gritó un simpatizante de extrema a la mujer gitana con su hija de 2 años de edad en los brazos. La familia de origen bosníaca debía, por ley del municipio de Roma, residir en un apartamento de vivienda social, destinado a familias pobres con niños pequeños, en el barrio Casal Bruciato, periferia de Roma.

“¡No queremos gitanos de mierda!”, gritó la turba que estaba organizada por un movimiento neofascista de la capital italiana, CasaPaound, y que hacía proclamas sobre la desvalorización de los predios y el degrado del barrio. “Italia, para los italianos”, oía la familia gitana encerrada en el apartamento, fuera de su puerta algarabía, mientras los niños lloraban y una multitud se movía en las calles: vecinos, manifestantes con banderas, camarógrafos, fotógrafos y la policía anti motines.

El Papa quería ir hasta Casal Bruciato, pero las condiciones de seguridad no lo permitieron. Así, en la noche, en la sacristía de la Basílica de San Giovanni en Letrán, este jueves, 9 de mayo, antes de la reunión con la Diócesis de Roma, Francisco saludó a la familia gitana musulmán, Omerovic, víctima en los últimos días de amenazas e insultos racistas.

“Con este gesto – comentó Alessandro Gisotti, director interino de la Oficina de Prensa de la Santa Sede – el Papa quería expresar cercanía y solidaridad con esta familia y condenar de la manera más clara todas las formas de odio y violencia”. 

Cabe recordar que el Papa ha recibido en la mañana del mismo día en el Vaticano a 500 personas del pueblo Romaní y Sinti, en la Sala Regia del Palacio Apostólico. Allí se vivió un ambiente de oración. 

“Es cierto que hay ciudadanos de segunda clase, es cierto. Pero los verdaderos ciudadanos de segunda clase son aquellos que descartan a la gente: estos son de segunda clase, porque no saben cómo abrazar”, así el Papa habló, sin hojas preparadas, y mirando a las familias Romaní y Sinti. 

Y el Papa bien sabe de dar abrazos (Galería)

Distancia entre lo político y lo social

El papa Bergoglio, después de escuchar algunos testimonios sobre el dolor amargo de la separación y de la discriminación, dijo que el verdadero problema es la distancia que existe entre lo político y lo social, algo que está ligado a una distancia más profunda: la distancia entre mente y corazón. En cambio, “el verdadero camino es el de la hermandad”. “Y todos tenemos que colaborar”.

El caso del maltrato de la familia bosníaca en Roma ha tenido relevancia nacional. Italia está gobernada por el partido nacionalista y anti europeo, Liga Norte, encabezado por Matteo Salvini. La alcalde, Virginia Raggi, deploró los hechos de violencia y tomó una posición contraria a su propio partido, Movimiento 5 Stelle, que comparte las riendas del gobierno con la Liga. La primera ciudadana de Roma exigió se restablezca el orden y el control del estado en ese barrio de la capital italiana. 

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