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Cómo ser una tía increíble

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Aunque a menudo se les resta importancia en la vida de los niños, las tías pueden ser ejemplos vitales de amor y virtud

Mis hijos disfrutan de la bendición de tener una tía fantástica. Y quizás mi opinión no sea imparcial, pero lo cierto es que creo que es la mejor tía (¡y mejor hermana!) de la historia. Hay una tonelada de características que la convierten en una persona estupenda, pero si tuviera que escribir sobre todas necesitaría al menos 100.000 palabras. Y por mucho que me atraiga la idea de extenderme elocuentemente sobre las virtudes de mi hermana, Tita Molona, seguramente esa no sea la razón por la que estás leyendo este artículo.

Así que, mejor, voy a escoger unas cuantas cosas que mi hermana hace y que han sido una bendición diaria en mi vida y en la de mis hijos, una serie de cosas que toda tía podría (¡y debería!) hacer para fortalecer las relaciones con sus sobrinos y sobrinas y ser un modelo de vida que puedan seguir.

La tía colabora en las pequeñas cosas

Mi hermana vive con nosotros, así que tiene el dudoso privilegio de experimentar de primera mano cómo es la vida con muchos niños. A pesar de lo abrumador que puede llegar a ser, ella ha tomado la iniciativa de asumir una función extraordinaria: preparar la comida.

Todos los padres saben exactamente el tamaño de este compromiso, pero los no padres quizás no lo sepan. Para los no iniciados, preparar la comida es una ardua tarea nocturna que inevitablemente termina en lágrimas y frustración en una buena noche.

En una mala noche, mamá termina echando Doritos y barras de cereales en las mochilas del almuerzo de los niños. Por pura desesperación.

Sin embargo, a diferencia de mí, mi hermana tiene el don de la organización. Ha convertido el martirio de preparar la comida del día siguiente en un proceso ordenado, eficiente y libre de lágrimas (y además con un buzón de elogios/quejas/sugerencias).

Además, consigue mantener ese proceso funcionando con soltura noche tras noche. Los niños ya no se quejan o lloran por sus almuerzos, porque ella les ha dado una lección con su ejemplo.

Al asumir una tarea que parece pequeña, en realidad ha enseñado a mis hijos grandes lecciones de cortesía, gratitud y respeto. No me cansaré de insistir en lo increíble e inesperada que ha sido esta bendición para mis hijos y para mí.  

Sé que la mayoría de tías no viven con sus sobrinos, así que probablemente este ejemplo no sea una opción para muchos de ustedes.

Sin embargo, hay otras formas de colaborar en el trabajo duro de la vida cotidiana por el bien de sus sobrinos y sobrinas, buscando tareas de aparente poca importancia, como emparejar los calcetines en las visitas de los sábados o autoproclamarse la escritora en jefe de notas de agradecimiento después de las fiestas de cumpleaños.

Les aseguro que una ayuda así dejará una huella duradera en sus vidas.

La tía ve lo que nadie ha visto

Esta mañana, mi hija de 10 años Charlotte se quedó en casa y faltó al colegio porque tenía dolor de barriga. No pudo tomarse el desayuno, estaba pálida y su malestar era visible.

Todos estábamos tristes porque hoy era el Día de los Abuelos y ella se había esforzado mucho con unos regalos y una actuación para mis padres. El momento para enfermar no podía ser menos oportuno.

Sin embargo, mientras estaba sentada en el sofá con Charlotte después de haber dejado a los demás niños en la escuela, mi hermana nos observaba reflexiva desde lejos. Cuando me acerqué a mi hermana, me dijo en voz baja: “¿Crees que está nerviosa por su actuación?”.

No se me había pasado por la cabeza, pero en cuanto mi hermana lo dijo me di cuenta de que tenía todo el sentido del mundo.

Charlotte siempre se pone nerviosa antes de una actuación, como en una ocasión inolvidable en la que llegó a vomitar justo antes del momento en que le tocaba salir al escenario. Por supuesto, su estómago estaba reaccionando a los nervios.

De modo que fui a preguntarle y, en efecto, toda la presión se liberó. Habló de lo nerviosa que estaba, del miedo que tenía a decepcionar a su profesor y al abuelo y a la abuela.

Hablamos de ello y, después, se fue al colegio; llegó un poco tarde, pero con el ánimo bien alto y, como guinda para el pastel, su actuación le fue de maravilla.

A menudo, los padres estamos tan abrumados con las tareas del día a día sobre la educación de sus hijos y el trabajo que, inevitablemente, hay cosas que no vemos. Confundimos la tristeza con mal humor o la pasamos por alto completamente.

Sin embargo, otro par de ojos, otra mirada desligada de la lista de obligaciones diarias pero profundamente conectada con las pequeñas personitas beneficiarias de nuestro esfuerzo, con frecuencia pueden percibir esas otras cosas que los padres pasamos por alto.

Una tía atenta e implicada puede darle la vuelta por completo al día de un niño, a veces incluso a toda su vida.

La tía hace magia

Mi hermana se crece en las celebraciones. Dar regalos es su lenguaje de amor y lo expresa mejor cuando planifica algo especial.

Ha tomado la decisión, por ejemplo, de llevarse a cada uno de mis hijos a un “Viaje de adolescente” cuando cumplan 13 años: pueden elegir cualquier sitio al que quieran ir aquí en Estados Unidos y ella los llevará.

Es algo que yo nunca podría permitirme hacer, e incluso si pudiera, tengo que admitir que la cantidad de planificación necesaria probablemente lo imposibilitarían tanto como la falta de fondos.

Y no es que mi hermana nade en billetes, sino que ya está ahorrando para esos viajes, lo ha planificado todo cuidadosamente para asegurarse de que puede dar a cada uno de mis 5 hijos el regalo de un recuerdo que conservarán para el resto de sus vidas.

El viaje es un regalo magnífico, pero el ejemplo de generosidad y abnegación que está dando a sus sobrinos es un regalo que no tiene comparación, un regalo que confío conserven para siempre en sus corazones y contribuya a configurar las personas que serán en el futuro.

No son necesarios grandilocuentes actos de autosacrificio para hacer que suceda la magia, así que no se sientan decaídas si el irse de viaje está por encima de sus posibilidades.

Pueden hacer magia para sus sobrinos y sobrinas con una tarde soleada en el parque o saltando en los charcos durante un rato de lluvia.

A los niños les encanta el mundo, así que pasar tiempo en el mundo con su tía es algo bastante mágico en sí, independientemente de lo que estén haciendo.

No importa cómo hagan las cosas que hemos comentado aquí, pero sí importa que las hagan. Estas tres simples maneras de cuidar de sus sobrinos y sobrinas fortalecerán su conexión y les ofrecerán a ellos otro ejemplo de virtud y compasión que seguir a medida que crezcan y se conviertan, a su vez, en padres, madres, tíos y tías.

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