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Cuatro vías para tener una familia más empática

RODZINA
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Solo una familia que sepa enfrentarse al mundo con una mirada de comprensión, tolerancia y empatía podrá realizar cambios verdaderamente transformadores

En un mundo cada vez mas hostil y agresivo, es difícil lograr educar en empatía. Pero no es suficiente hablarle a los niños sobre esta virtud y cómo practicarla, debemos ser ejemplo y liderar esta transformación familiar que nos impulsa a ir contra corriente y a combatir la dureza de nuestra sociedad con amabilidad, empatía y caridad.

Muchas veces repetimos que el cambio en el mundo se logra a través de las familias. Pero no cualquier familia: solo una familia que sepa enfrentarse al mundo con una mirada de comprensión, tolerancia y empatía podrá realizar cambios verdaderamente transformadores. Los padres, como primeros educadores, tenemos la responsabilidad de educar y a la vez ser ejemplo de estas virtudes en cada una de nuestras familias.

Aquí algunos tips para lograr que nuestra familia sea más empática:

  • No es suficiente hablar del bien, hay que experimentarlo: en nuestras vidas ajetreadas y cómodas, es difícil como familia encontrar una situación en la que juntos podamos experimentar lo que significa hacer el bien, es por esto que debemos buscar estas situaciones. Un viaje de misiones o ayuda humanitaria, una tarde repartiendo comida a los más necesitados, participar en alguna actividad caritativa de la iglesia o visitar a los ancianos y enfermos, son oportunidades que brindamos a nuestra familia para experimentar el bien. No es solo apuntar a nuestros hijos, es que ellos nos vean en acción también y puedan aprender de nuestro ejemplo. La alegría de dar, compartida en familia, es doble alegría.
  • No tengamos miedo a las diferencias: muchas veces creamos para nuestros hijos un ambiente antiséptico en el que solo se exponen a personas muy similares a ellos. Hay que salir de esta burbuja y animarnos a buscar amistades diferentes, de otros orígenes, credo, y capacidades. Nuestra familia se beneficiará mucho de salir al mundo real y saber aceptar las diferencias de los demás con tolerancia, entendiendo que no todos somos iguales y que debemos entender a los demás para poder quererlos.
  • Una pantalla no cambia nuestro comportamiento: hoy en día las muestras más terribles de intolerancia, agresividad y falta de empatía se hacen a través de las redes sociales. Las personas se esconden bajo un seudónimo para expresar opiniones llenas de odio e intolerancia llevando así una doble vida. Como familias debemos enseñar a nuestros hijos que esto no es aceptable: somos la misma persona dentro y fuera de las redes, y lo que hacemos allí, así sea bajo un seudónimo, nos afecta porque afecta a nuestra persona. Los padres debemos ser el primer ejemplo, y no caer en situaciones que manifiesten a nuestros hijos que somos distintos en las redes que fuera de ellas.
  • El verdadero cambia empieza dentro del hogar: la única manera de tener una familia empática es que la empatía se practique primero dentro de las mismas paredes. Tendríamos que preguntarnos entonces ¿se ayudan los hermanos entre si? ¿sabemos ponernos en los zapatos del otro cuando esta cansado y ayudarle aunque no nos provoque? ¿somos capaces de ceder nuestro puesto o ceder en nuestros gustos por hacerle la vida agradable al otro? Son preguntas imprescindibles de contestar si queremos que nuestra familia mire hacia fuera con misericordia. Porque como dice el dicho: “La caridad empieza por casa…”
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