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Chick-fil-A, la cadena de restaurantes a la que no dejan instalarse en dos aeropuertos de Estados Unidos

CHICK-FIL-A
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Dicen que porque la cadena cristiana discrimina a la comunidad LGBTQ

No es la primera vez, tampoco será la última en que las autoridades municipales de alguna ciudad de Estados Unidos impidan a la cadena de sándwiches de pollo Chick-fil-A establecerse en un aeropuerto o en un lugar público.

¿Cuál es la razón? Varía. Generalmente se aduce que la cadena cristiana discrimina a la comunidad LGBTQ o hace donaciones a grupos cuya agenda es discriminatoria de esta comunidad.

En otras ocasiones, se aduce que cierra los domingos, para que sus empleados puedan ir a Misa. También, que defiende el matrimonio tradicional; que financia al Ejército de Salvación, a los atletas cristianos. O todas a la vez.

Dicen que discrimina, Chick-fil-A lo niega

La cadena, fundada en mayo de 1946 por S. Truett Cathy y cuya sede se encuentra en Atlanta (Georgia), es conocida como “El Lugar del sándwich del original sándwich de pollo”.

En la actualidad, opera más de 2.200 unidades de comida rápida, principalmente en Estados Unidos, y en 2018 sumó ingreso por 10.000 millones de dólares.

Sin embargo, por segunda vez en dos semanas, la cadena no ha podido abrir un nuevo restaurante en un aeropuerto.

Primero fue el Aeropuerto Internacional de San Antonio el que le cerró el paso a la apertura de un Chick-fil-A en su área de comidas, y esta semana se ha anunciado la misma decisión por parte de las autoridades del Aeropuerto Internacional de Búfalo-Niagara (Nueva York).

Tras estos incidentes, la cadena de comida rápida hizo una declaración diciendo que no tiene una agenda política o social ni discrimina a ningún grupo.

“Más de 145.000 personas de diferentes orígenes y creencias representan la marca Chick-fil-A. Abrazamos a todas las personas, independientemente de su religión, raza, género, etnia, orientación sexual o identidad de género”.

¿Los “valores” los definen los funcionarios?

En declaraciones recientes sobre la negativa del Aeropuerto Internacional de San Antonio, el arzobispo de esta jurisdicción texana, Gustavo García-Siller, declaró que debería ser el mercado y no los funcionarios electos, el que decidiera si una empresa abre un punto de venta en un lugar en particular.

«Es mejor en esta circunstancia que los funcionarios electos no restrinjan el derecho de una cadena de restaurantes a hacer negocios», dijo el arzobispo García-Siller. «Deje que el mercado decida, y los consumidores seleccionarán a qué empresas apoyar o no apoyar con sus dólares, como siempre lo hacen».

En opinión del prelado, los comentarios a favor de la negativa porque San Antonio era “una ciudad compasiva” deberían ser en sentido contrario: “San Antonio es verdaderamente una ciudad compasiva que siempre se une en respeto mutuo, especialmente en tiempos difíciles, reconociendo la dignidad otorgada por Dios a cada individuo. Esto es lo que hace una familia».

«También hubo comentarios de que Chick-fil-A fue rechazado del contrato del aeropuerto porque sus restaurantes no están abiertos los domingos», agregó el arzobispo.

«Sin embargo, muchas personas admiran la compañía porque cierran los domingos y dicen que corporativamente toman esa postura para brindarles a sus empleados un día para descansar con sus familias y adorar si lo desean».

El fiscal general de Texas, Ken Paxton, dijo que estaba investigando el hecho ocurrido en la ciudad de San Antonio por posibles violaciones de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos que protege el derecho a la libertad religiosa.

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