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¿Tus hijos tienen un juguete de valor?

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Entiende la importancia de ese objeto de transición

Puede ser un juguete, una manta, un chupón extra, un libro especial o un objeto inusitado, pero que para tu hijo tiene un valor sentimental. Los llamados objetos de valor o de transición son escogidos por el niño no por casualidad. Es que él encuentra en estos objetos la ayuda para sentirse más seguro, amado e incluso valiente. Y tienen un importante papel en el desarrollo de tu pequeño.

La elección de ese objeto se da cuando tu hijo empieza a descubrir el mundo a su alrededor y a tener las primeras nociones de que ustedes no son uno solo. Es más o menos en la época en que empieza a arrastrarse y gatear, alrededor de los ocho meses. En ese momento el bebé busca algo que le de seguridad para lidiar con ese «alejamiento». Y es de ahí que surge el término «objeto de transición», porque es el que ayudará a tu hijo a pasar de la fase de dependencia absoluta a las primeras experiencias independientes.

Un niño que carga consigo un objeto de transición tiende a sentirse más valiente frente a los desafíos que necesita vencer. Es como si fuera un pedacito de casa, que tu hijo lleva a todas partes, para recordar siempre que independientemente de lo que suceda, tiene siempre un puerto seguro al que volver. Y parece obvio, pero quien escoge el objeto es el niño.

En general el objeto de transición es suave, calentito y fácil de cargar, o de colores y que tiene un olor que le remite a la convivencia familiar. Pero no intentes ofrecerle a tu hijo algún juguete para que se vuelva de valor, porque él difícilmente lo aceptará si no tuviera un valor afectivo. Ya hubo casos en que un niño cargó para todos lados donde iba, una espátula de colores para hacer pasteles. Extraño, pero era el objeto que le traía buenos recuerdos de la familia. Por lo tanto, no lo elijas por tu hijo.

Cuida bien ese juguete

Por tener tanto valor para tu hijo, es importante que cuides bien ese objeto con él, por más inusitado que sea, como la espátula colorida de hacer pasteles. Por lo tanto, siempre que sea posible ten dos de esos objetos de transición en casa y cámbialos con regularidad para que tengan el mismo olor y desgaste.

También, pon una etiqueta o anota en algún lugar el número de teléfono de tu casa, en el caso de que se pierda. Y no olvides de llevar ese tesoro de tu hijo, al salir de casa, incluso aunque no lo pida. Es muy probable que en algún momento del día él lo pida, sea después de llorar por una caída o porque tenga sueño, por ejemplo.

Por Sempre Família

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