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Qué hacer mientras esperas los resultados de pruebas médicas

WOMAN ALONE IN BED
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Esperar a escuchar noticias sobre tu salud da miedo, pero aquí le explicamos cómo mantener la paz

He realizado análisis de sangre varias veces en los últimos meses, y la montaña rusa que acompaña mi tiempo de “esperar para escuchar” me sorprendió con su intensidad. Cada vez que sonaba mi teléfono, corría a buscarlo desde la otra habitación, esperando y temiendo al mismo tiempo que veía el número de mi médico en el identificador de llamadas. Siempre que tenía un momento libre para pensar, me imaginaba qué significarían los resultados para mi futuro si resultaran de una manera, y qué sucedería si fueran de otra manera.

En algún momento, después de una prueba no concluyente, mientras esperaba los resultados de otra prueba, me di cuenta de que no podía seguir viviendo así. Sufrir pensando en si sentía los síntomas, o no los sentía, gastar toda mi energía mental preocupándome (o tranquilizarme para evitar preocuparme) me estaba volviendo loca. Sabía que tenía que parar, pero no tenía claro cuál era el primer paso.

Finalmente, descubrí algunas cosas que realmente ayudaron, y aquí están:

1. Expresa tu miedo a otra persona.

Elige a alguien que conozcas que te quiera y te apoye, y que no minimizará tu temor ni contará a otros lo que le expresas. Necesitas a alguien que te escuche y te recuerde su amor y presencia en tu vida. Lo ideal es que esta persona sea alguien que también te recuerde el amor y el cuidado continuo de Dios.

Simplemente decir en voz alta las cosas que has estado reflexionando una y otra vez en tu mente, ayudan a aclarar la situación. Hace que tus temores y preocupaciones sean reales, mientras que al mismo tiempo le recuerda que, independientemente de lo que suceda, otra persona lo sabe y quiere ayudarte.

2. Sé realista sobre lo que podría sucederte en el peor de los casos.

Un mentor me dijo una vez que escribiera un temor con el que estaba luchando y que lo llevara a su peor conclusión. Te recomiendo hacer lo mismo. Toma un pedazo de papel o un documento en blanco en tu computadora y escribe el resultado más devastador que puedas imaginar.

¿Es una hospitalización prolongada y años de rehabilitación? ¿Nunca serás capaz de ver de nuevo? ¿Es un futuro de quimio y radioterapia y luego morir antes de lo que esperabas? ¿Es un futuro sin hijos biológicos debido a una cirugía que podrías necesitar? Sea lo que sea, escríbelo. Y luego (aquí está la parte más difícil), observa el resultado del peor de los casos y encuentra el bien que resultaría de ello.

¿Tu estadía en el hospital y tu rehabilitación te ayudarán a convertirse en una persona más paciente? ¿Al menos te sacará del trabajo en el que estás atrapado? ¿La experiencia te obligará a vivir más conscientemente? ¿Podrás acercarte más a tus seres queridos por esto? Si probablemente vivas esto, ¿qué capacidades y qué personas seguirás teniendo en tu vida? Si no superas esto, ¿qué es lo que quieres hacer que tenga sentido antes de irte?

Cuando reconoces cuál podría ser el peor de los casos, y luego te das cuenta de que las cosas buenas todavía son posibles, te sientes extrañamente libre. A mí este ejercicio me ha ayudado muchas veces. Y aunque se necesita práctica para ver los aspectos positivos de la situación, definitivamente vale la pena.

3. Planifica tu tiempo libre para ayudarte a no pensar en la espera

¡Planea cosas que disfrutes! Pon citas con amigos por las noches después del trabajo, o planea algunas películas para ver y nuevas recetas para cocinar para la cena. Sal de tu casa los fines de semana. Ve de excursión con alguien, recibe un masaje, ve de compras a un centro comercial. Independientemente del dinero que tengas en su presupuesto, priorízate durante este tiempo de espera. Cuanto más puedas hacer con amigos y familiares, ¡mejor!

Esperar a escuchar los resultados de las pruebas es aterrador, pero si tomas la decisión de utilizar esa energía y emplearla en algo mejor que estar solo preocupado, y tomas en serio las sugerencias anteriores, descubrirás que puede hacer una gran diferencia.

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