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¿Por qué el primer año de matrimonio no suele ser el más feliz de todos?

COUPLE; SAINT VALENTIN; LOVE, AMOUR
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Al contrario de lo que muchos piensan, la pareja es más feliz después de las turbulencias de los dos primeros años juntos

Existe una creencia que dice que el primer año de matrimonio es el mejor de todos. ¿Es eso así? Los estudios muestran que no, y dicen además que la pareja es mucho más feliz cuando está junta desde hace más tiempo. Esto sucede porque el matrimonio necesita un período de adaptación, los cónyuges necesitan organizarse en la nueva situación de su vida y, por tanto, el primer año de matrimonio puede considerarse el más inestable y vulnerable.

Los investigadores afirman que, entre las principales causas de deterioro del matrimonio en el primer año, por ejemplo, están los gastos de la boda y la adquisición de una casa. Esto generalmente crea un clima de tensión entre la pareja, y puede causar fricción y crisis entre ellos.

Sin embargo, a partir del segundo año, cuando la pareja se acostumbra a la nueva rutina, la relación mejora. Se habla incluso de que las parejas que están juntas más de 40 años, en general, son mucho más felices y llenas de satisfacción que las personas solteras, separadas, divorciadas o viudas.

Algunos consejos para afrontar el primer año de matrimonio:

– Elige tus luchas: es normal que surjan durante las primeras semanas de convivencia,  algunas peleas por detalles tontos y por la dificultad de tolerar algunas costumbres del otro. Es muy importante elegir un motivo seguro para discutir y encontrar la solución a ese problema específico junto con el otro. Hay cosas sobre las que simplemente no vale la pena discutir.

– No hagas suposiciones: muchas veces, marido y mujer tienen esperanza de que algunos ámbitos de su cónyuge desaparecerán después del matrimonio, Hacer este tipo de suposiciones es peligroso, porque, al ver que los hábitos se mantienen, la reacción puede ser mucho peor.

– Acepta los cambios: el trabajo y las responsabilidades pueden hacer que el ritmo de vida cambie, y que algunas cosas que esperabas hacer con tu pareja – como ir a fiestas o invitar a los amigos a comer cada fin de semana – no sucedan. Intenta adaptarte a la nueva situación sin que los cambios se conviertan en motivo de discusión.

– No dejen de ser novios porque estén casados: el encanto del noviazgo no debe perderse. Es fundamental mantener los detalles y la atención del noviazgo, porque esto alimentará la relación y les hará recordar la razón por la que decidieron pasar juntos el resto de sus vidas.

– Ustedes son una nueva familia: las decisiones ahora deben tomarlas juntos, según lo que sea mejor para los dos y para el futuro de la familia. Puedes tener en cuenta las opiniones de amigos y familiares, pero hazlo sin perjudicar los intereses de tu pareja. Si hay diferencias en alguna decisión importante, es el matrimonio el que tiene que hablar y resolverlas.

(Sempre Família)

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