Dos de los sobrevivientes se han suicidado en el transcurso de las semanas posteriores al primer aniversario de la matanza
El miércoles 14 de febrero de 2018, Estados Unidos se cimbró tras el asesinato masivo de 17 personas en una escuela secundaria de Parkland, Florida por un ex alumno que había sido expulsado del plantel.
Los sobrevivientes de la secundaria Marjory Stoneman Douglas iniciaron un movimiento en el país Norteamericano –“la “Marcha por nuestras vidas”—en el que exigieron al gobierno un mayor control de las armas letales.
Fuera de la adhesión de muchas figuras del espectáculo y de personajes famosos a las marchas, de la efímera celebridad de algunas de las organizadoras, hasta el momento no ha sucedido nada de lo que los estudiantes pedían.
Y pasado un año, las cosas vuelven a complicarse en la Stoneman Douglas: dos de los sobrevivientes se han suicidado en el transcurso de las semanas posteriores al primer aniversario de la matanza. El hashtag #17plus2 (17 más dos) habla de las 19 víctimas del tirador, N.C.
El suicidio de la joven Sidney Aiello, de 19 años, amiga íntima de una de las asesinadas en el tiroteo, Meadow Pollack, fue, según lo ha dicho su madre, por ser víctima de lo que se conoce como “culpa del superviviente”. Del otro joven se desconoce aún su identidad.
En los últimos 18 años ha habido 220 tiroteos en diversas instituciones académicas de Estados Unidos. Si el control de armas sigue siendo laxo, la ayuda a los sobrevivientes de las masacres, como Sidney Aelio, es muy magra.
Un país con demasiadas armas
Quizá los dos suicidios de alumnos sobrevivientes a la masacre del Día de San Valentín en la escuela secundaria de Florida sirva para encender los focos rojos de alerta sobre los programas de cuidado y salud mental, así como prevención al suicidio de familiares y amigos de los asesinados en esos tiroteos.
Los mensajes que se repiten después de estos acontecimientos, el enviar “pensamientos y oraciones” a las víctimas y sus familiares, y el decirles a los sobrevivientes que van a poder “superar” el estrés post traumático de un acontecimiento de esta naturaleza, deben ser, según las autoridades de Parkland, aderezados con una verdadera ayuda psicológica y espiritual a los deudos.
Apenas este lunes 25 de marzo se dio a conocer otro incidente ligado a un tiroteo en una escuela. El cuerpo de Jeremy Richman, padre de una de las víctimas (su hija Avielle, de seis años de edad) de la masacre de la escuela Sandy Hook, en Newtown (Connecticut) fue hallado sin vida.
Son las tremendas secuelas de la violencia desatada en un país que concentra 48 por ciento de los 650 millones de armas en poder de los civiles en el mundo. A diario mueren 1.800 personas en Estados Unidos, víctimas de armas de fuego. Y las escuelas son un campo de tiro para tantísimos desequilibrados con rifles y pistolas a la mano.