Recibe Aleteia gratis directamente por email
Estilo de vida, espiritualidad, noticias positivas... Recibe Aleteia por email
¡Suscríbete!

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Cómo sufrir da muchísimas ganas de sonreír

SMILE
Mimagephotography - Shutterstock
Comparte

Cambia tu perspectiva ante el sacrificio

Es fácil caer en la trampa de ver la Cuaresma como nada más que un tiempo en el que atravesamos el sufrimiento y el sacrificio hasta llegar al domingo feliz de la Pascua.

Con esta mentalidad, nuestros “compromisos” durante estos cuarenta días son meros formalismos de un tiempo en el que se nos pide hacer sacrificio, y nos privamos de comprender el gran significado que tiene la palabra “ofrecimiento”.

Detrás de cada pequeño acto de sacrificio hay una consagración, un don, algo que se da y que se separa para Dios, para darle culto y adoración.

Con nuestros ofrecimientos nos unimos al sentido salvífico que tuvieron los 40 años de preparación y peregrinación del pueblo de Israel para llegar a la tierra prometida y vivimos, junto a Jesús, el desierto de purificación que el mismo atravesó antes de su pasión.

Pero para reconocer esto, primero debemos cambiar nuestra perspectiva ante el sufrimiento:

“El dolor es parte de nuestra condición humana; deuda de nuestra raza de seres atados al tiempo y a la fugitividad. No hay hombre sin dolor. Y no es que Dios “tolere” los dolores, es, simplemente, que Dios respeta la condición temporal del hombre, lo mismo que respeta que un círculo no pueda ser cuadrado. Lo que Dios sí nos da es la posibilidad de que ese dolor sea fructífero. Empezó haciéndolo fructífero él mismo en la Cruz y así creó esa misteriosa fraternidad de dolor de la que nosotros podemos participar” (Martín Descalzo).

¿Este es el sentido con el que ofrezco algo cada día de la Cuaresma?

Ofrece tu vida

Jesús termina revelándonos un hermoso misterio cuando se trata de nuestro sufrimiento, especialmente en el Evangelio de Juan, donde dice a sus discípulos: “Nadie tiene mayor amor que aquel que da su vida por sus amigos” (Juan 15, 13).

Jesús no solo les dice esto a sus discípulos; lo vive eligiendo morir por nosotros en la cruz. Su sacrificio, su voluntad de pasar por toda esa humillación por ti y por mí, nos muestra que del sufrimiento proviene el amor auténtico.

En un tiempo en el que tratamos de poner a Cristo en el centro de nuestras vidas, sería bonito reflexionar sobre su amor incondicional por nosotros.

Durante este tiempo de Cuaresma, a través de los sacrificios personales que elegimos hacer, Él nos invita a entrar en su amor incondicional, a través de lo que la Iglesia llama “sufrimiento redentor”.

Llena de frutos la cruz

En otras palabras, podemos unir nuestro pequeño sufrimiento al profundo sufrimiento de Cristo y ofrecerlo con Él como una poderosa oración de sacrificio por nosotros mismos y por los demás.

El amor de Cristo en medio de su sufrimiento nos muestra cómo es realmente el amor. Podemos reflejar este tipo de amor a través de las cruces que elegimos llevar, sin importar cuán pequeños sean los sacrificios.

Recoge la alegría

“Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría” (Benedicto XVI).

Cada vez que algo es dado con amor trae alegría. Y éste puede ser uno de los significados de la frase de Jesús: “Quien pierde su vida, la gana”, que traducido podría expresarse así: “Quien renuncia a guardar su propia felicidad y se dedica a fabricar la de los demás, terminará encontrando la propia”.

Por eso, dando cuando no se tienen ganas, termina uno siempre con muchísimas ganas de sonreír.

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.