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Cómo organizar una fiesta para millennials

Por oneinchpunch/Shutterstock
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Reunir a gente para pasar un buen rato es fácil de hacer si te ciñes a estos 4 pasos…

Hace poco fui a una fiesta de maridaje de quesos que fue muy agradable. No tenía muy claro qué esperar de aquello (y tampoco conocía a muchas de las personas que iban), pero el concepto era interesante: trae un queso que te guste y algo con que maridarlo.

Resultó un entretenimiento tan divertido que me hizo pensar en qué hace que una fiesta sea una gran fiesta, en especial para un grupo de personas de mi edad. Y es que, seamos sinceros, a los adultos jóvenes nos gusta juntarnos como al que más, pero no siempre sabemos organizar una fiesta con sencillez y clase.

Así que, partiendo de aquella fiesta de quesos y de algunos éxitos y fracasos de mi propia cosecha festiva, he elaborado una serie de consejos para celebrar fiestas para un grupo de millennials. 

La primera clave para una buena fiesta es elegir un tema

Si una fiesta celebra un determinado acontecimiento o hito (cumpleaños, graduación, etc.), no es necesario que añadas más. Sin embargo, si no hay ningún hito que homenajear y sencillamente quieres reunir a un puñado de personas, necesitas algo que sea el centro de la celebración. La fiesta de maridaje de quesos fue una estupenda idea porque no solo ayudaba a solucionar la cuestión de la comida, sino que también daba a los invitados unos buenos inicios de conversación y una actividad que disfrutar en común.

Unas cuantas ideas más para fiestas temáticas: fiesta de juegos de mesa (que cada uno traiga sus juegos favoritos o que se centre la fiesta en torno a un juego concreto al que todo el mundo pueda jugar), fiesta de tema millennial (que todo el mundo traiga una comida estereotípica millennial y que corran las tostadas con aguacate y las tazas de té), una fiesta de cena y debate donde veáis un episodio de algo (cualquier cosa, desde un episodio de Ven a cenar conmigo a un corto oscarizado o una charla de TED Talk) y luego comáis, bebáis y converséis sobre lo visto, o una fiesta de pintura y bebida (donde todo el mundo pinta y bebe en compañía sin gastarse un dineral en ir a un taller o un curso).

Una vez elegida la temática, toca invitar a la gente

Hace poco cometí el error de confiar las invitaciones únicamente a una carta por correo ordinario enviada un par de semanas antes de mi fiesta. Las personas [millennials] no suelen mirar su buzón regularmente porque rara vez reciben otra cosa que publicidad u ofertas de tarjetas de crédito.

En vez de esto, lo mejor es invitar a la gente en persona. Si te entusiasma tu fiesta, ese entusiasmo sirve de mucho para contagiar la emoción de asistir a los demás. (Y ayudará a que los demás se decanten por tu fiesta antes que por otras alternativas).

Después, envía un mensaje recordatorio individual o grupal con los detalles de la fiesta. Páginas de organización de eventos como Evite funcionan bien también, pero son mucho más efectivas cuando envías el hipervínculo al evento después de haber invitado a la persona cara a cara.

Un aspecto muy útil de la fiesta de quesos fue que todo el mundo tenía que responder confirmando la asistencia y diciendo qué queso y qué maridaje traería. Eso hizo que los invitados se involucraran y entusiasmaran más con la fiesta desde el principio.

Y es que la realidad es que los millennials no son mucho de comprometerse con cosas. Culpable. Así que, cuanto más hagas por que tus invitados participen con entusiasmo, mejor.

Una vez escogido el tema e invitadas las personas, relájate hasta el día de la fiesta

Vale, hay que encargarse de algunas cosas básicas: ordenar las principales zonas de convivencia, limpiar el aseo, comprar algo de comida y bebida que complemente lo que traen los invitados, elaborar o buscar una playlist apropiada (cuanta más variedad mejor, nunca se sabe qué música hará charlar a los invitados o cuál les relajará).

¡Y ya está! No te estreses con limpiezas en profundidad o con disponer de toneladas de comida. Lo sencillo es mejor. Y cuanto menos te estreses antes de la celebración, ¡más probable será que quieras organizar otra fiesta pronto!

Bien, el último paso de esta pequeña guía de planificación fiestera es probablemente el más importante…

Se llama “romper el hielo”. Si tienes un grupo de personas que no se conocen, puede ser difícil que todo el mundo se relaje y hable y pase un buen rato. Si tu fiesta gira en torno a una actividad (como pintar o jugar a algo), entonces esa actividad rompe el hielo por ti.

No hay nada como un poco de competición para que la gente se sienta cómoda. Igualmente, si tu fiesta no es temática ni tiene una actividad central, entonces ayuda introducir una al comienzo.

El juego de cartas Pit o una versión rápida de citas rápidas donde se conozca a una persona nueva cada 5 minutos al toque de una campana o un concurso para ver quién se puede meter más nubes de algodón (o polvorones) en la boca y decir de forma inteligible “Pablito clavó un clavito” son mis preferencias personales.

Una vez roto el hielo, la conversación debería poder fluir de forma natural. Y entonces podrás continuar disfrutando de tus invitados y atendiéndolos hasta que se marche el último.

Vale, ya estáis listos. ¡Es hora de montar una fiesta!

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