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“Tamara” un proyecto que convierte la vida de las mujeres en la Misión de Gode (Etiopía)

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En la Misión de Gode (Etiopía) el sacerdote español y Misionero de la Misericordia, Christopher Hartley, ha puesto en marcha, entre otras muchas iniciativas en esta región desértica, el programa “Tamara”.

En su “Carta desde el Desierto” número 28, el padre Hartley resalta que hace más de cuatro años empezó con “Tamara”, un programa para mujeres y sus hijos, enfermas de SIDA, y otras enfermedades; mujeres en su mayoría dedicadas a la prostitución.

Durante esos años, las mujeres han aprendido a tejer manualidades sencillas de colores múltiples: bolsos, estuches, carteras, individuales, posavasos, envases para pañuelos…

“Con estás manualidades han comenzado una vida nueva, una vida más digna. Han logrado muchas de ellas salir de una vida infernal, degradante y decadente. Poco a poco, con cariño, con terapia, con oración, con diálogo y consejería, han dado un vuelco enorme a sus vidas”, escribe el sacerdote español.

Una misión verdaderamente católica

Hartley –bien recordado por su papel defensor de los migrantes haitianos en los bateyes de República Dominicana de la que tuvo que salir por presiones políticas—dice que las mujeres etíopes en la Misión de Gode, “han encontrado una nueva vida, han aprendido una profesión mucho más digna que la terrible compraventa de sus cuerpos”.

Ahora, mediante el proyecto “Tamara”, pueden pagar el alquiler de sus habitaciones; proveer el sustento diario para ellas y sus hijos. Cada una dispone de su propia cuenta de banco.

“Todo lo que cada una produce de sus manualidades es integro para ellas, nosotros únicamente nos hacemos responsables de ayudar con la venta de dichas manualidades”, dice el misionero en su “Carta del Desierto”.

Más adelante apunta que muchas de estas mujeres han empezado sus propios negocios con sus ahorros, han regresado a sus regiones de origen, a sus familias y a su gente: Tigray, Oromía, Awassa, Wolaita, Robe, el valle de Bale, la región Amhara… “En definitiva, gracias a esta misión católica, han podido empezar una vida nueva”.

Un cambio muy grande en sus vidas

Durante el tiempo que han permanecido en la Misión de Gode, se les ha dado estricto seguimiento a su condición médica, facilitándole los medicamentos que necesitan, asegurándonos de que no faltaran a sus citas médicas.

“Otras han fallecido entre nosotros o han fallecido sus hijos. Las hemos acompañado por el viacrucis que es su vida, hemos llorado con ellas, hemos enjugado sus lágrimas, lavado sus llagas, vendado sus heridas, como si del mismo cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo se tratase… y, finalmente, las hemos acompañado a los cementerios y hemos orado por el eterno descanso de su alma, que hemos encomendado a Nuestro Buen Dios y a su Bendita Madre”, escribe el padre Hartley.

En su misiva subraya que “había llegado el momento de dar un paso hacia adelante y fiados en la Providencia de Dios, tomamos prestados unos fondos que teníamos reservados para las obras de la misión y hemos conseguido traer quince maquinas industriales de costura”.

También que contrataron en la Misión de Gode a un profesor titulado, para la formación de las mujeres del programa. “Es un cambio grandísimo en su vida. Estamos seguros de que un título de costura industrial les puede abrir muchas puertas y ayudarlas a abrirse camino por ellas mismas”.

@Foto enviada por el padre Christopher Hartley
El Padre Christopher Hartley en una de las iglesias destruidas en Etiopía

Apoyar este proyecto, vale la pena

De hecho, ya han empezado a aprender a producir sus propias prendas de vestir y pronto podrán confeccionar ropa para vender.

“Nos llena de emoción y de sano orgullo ver como cambia su vida, como despliegan sus talentos y dones recibidos de Dios, como disfrutan sintiéndose útiles. Verlas desarrollarse como personas, como mujeres, madres, trabajadoras gracias a la labor de la Iglesia-madre es para mi un motivo de enorme gozo pastoral”, dice el padre Hartley en su misiva.

Finalmente, algo importante: necesita la ayuda de quienes quieran aportar algo a esta Misión en su programa de talleres de costura “Tamara”. El proyecto se hizo sin tener los fondos para llevarlo a cabo, tomando dinero de otros proyectos misioneros para comprar las máquinas de coser. Y hay que regresarlo.

“Cada máquina cuesta 700€ ¿Alguien quiere ayudarnos a patrocinar una máquina? ¿O al menos a sufragar los gastos de una de estas máquinas, con lo que podáis? Os ruego que por favor nos ayudéis con lo que podáis, de verdad que es un proyecto que vale la pena”, termina su Carta del Desierto, el misionero.

*Todos los datos sobre la Misión y la ayuda están en: http://www.missionmercy.org *

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