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María de Echarri: Feminismo católico

MARIA DE ECHARRI
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María de Echarri trabajó toda su vida para mejorar las condiciones laborales de las mujeres trabajadoras. Desde distintos sindicatos, instituciones públicas y organizaciones católicas, Echarri transmitió sus ideas feministas basadas en el catolicismo social.

María de Echarri y Martínez, nacida en San Lorenzo de El Escorial el 9 de septiembre de 1878, tuvo desde muy joven un sentimiento de solidaridad hacia los más necesitados. Desde una perspectiva católica, María sintió la necesidad de ayudar a colectivos desfavorecidos, centrándose principalmente en las mujeres obreras y sus difíciles condiciones laborales.

Desde el Sindicato Católico Femenino de España, que contribuyó a fundar en 1912, Echarri denunció los salarios insuficientes, las nefastas condiciones de algunos puestos de trabajo en lo que a salubridad se refiere y trabajó para mejorarlas.

En este sentido, consiguió que se aprobara la conocida como “Ley de la silla” aprobada el mismo año de 1912 que consistía en garantizar que en las fábricas, talleres y cualquier lugar de trabajo hubiera una silla por cada trabajadora para que pudiera sentarse y descansar si lo necesitaba.  En 1918, María de Echarri fue nombrada inspectora de trabajo, puesto desde el que pudo acercarse aún más a las necesidades de las trabajadoras y atender sus demandas.

María de Echarri colaboró durante un tiempo con la labor pedagógica del Padre Poveda con quien impulsó la educación de niños y niñas desde la Comisión Nacional contra el Analfabetismo. En 1924 se convirtió en una de las primeras mujeres en formar parte del Ayuntamiento de Madrid como concejal, cargo desde el que continuó trabajando por los más necesitados e impulsando proyectos como el de los comedores de las madres lactantes que ella misma explicó como un espacio para alimentar a las madres que daban el pecho, mujeres que “no comen, porque el presupuesto familiar no es suficiente, y naturalmente no pueden criar bien a sus pequeños. Alimentar a las madres es fortalecer a los hijos: y esta es la finalidad del ‘Comedor de madres lactantes’”: Estos espacios públicos basados en la caridad cristiana, daban alimentación también a los niños destetados.

Además de trabajar sobre el terreno desde los sindicatos católicos o desde el consistorio madrileño, María de Echarri difundió sus ideas basadas en el catolicismo social en los Congresos Católicos Sociales que se celebraron por toda Europa en los que se abordaron temas como la protección de los jóvenes o la represión de la trata de blancas. María se implicó también en Acción Católica de las Mujeres de España, organización a la que representó desde su sección femenina internacional en distintos congresos.

María fue también una escritora prolija que además de publicar varias novelas y biografías de mujeres destacadas en la historia del catolicismo, escribió asiduamente en distintos diarios españoles y revistas internacionales. En sus escritos defendió un feminismo católico que ponía el acento de la mujer en el hogar pero abogando también por su derecho a la educación y a alcanzar otras metas sociales.

En este sentido, Echarri no dudó en criticar a aquellos considerados “antifeministas acérrimos, todavía partidarios del equivocado dicho que ordena que la mujer se limite al reino de la cocina, y no pase de la categoría de ama de gobierno. A esos no les habléis de la cultura de la mujer, de la educación de la mujer, de su aspiración legítima de conquistar terrenos hasta la fecha vedados, y que, sin embargo, le corresponden, de ser algo más que una máquina de dar brillo a la casa, o de repasar los desperfectos de la ropa. Se encogerán de hombros, sonreirán desdeñosos, se burlarán… y se enfadarán si se les quiere sacar de su equivocación”.

María de Echarri, quien falleció en San Sebastián en 1955, recibió el reconocimiento público de personalidades como el rey Leopoldo de Bélgica o el Papa Pío X.

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