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El mundo está muy mal, ¿puedo hacer algo más que quejarme?

LITTLE SISTERS OF THE POOR, CORONAVIRUS,COVID19
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¿No crees que podemos poner algo de nuestra parte para mejorar las cosas?

(Actualizada en septiembre de 2020)

La crisis provocada por la pandemia del coronavirus nos ha cambiado la vida y, lo que es peor, se está haciendo larga. Todavía hay mucha incertidumbre y cuesta ver la luz al final del túnel. Se trata de una crisis sanitaria, económica, social, a la que se le suma otros muchos problemas relacionados con nuestros valores y la situación global del mundo.

Y, aunque parece que nos viene demasiado grande, creo que es importante tomar conciencia de que nosotros también podemos poner algo de nuestra parte para que las cosas mejoren porque, tal vez, ahora más que nunca, hemos comprobado como nuestro comportamiento puede afectar a los demás.

En Aleteia creemos que todos podemos hacer algo por mejorar este mundo y contribuir en la difusión de buenos valores tan necesarios hoy para superar la situación actual. Esperamos pues que estas ideas te animen:

Ver el mundo con objetividad y no dejarse hundir por las dificultades

Se trata de no quedarse con ver el vaso medio vacío, ni tampoco medio lleno, aunque esto último es preferible. Más bien ver lo que hay dentro del vaso y tomar conciencia de su valor. Valorar lo que se tiene es un buen inicio para superar un momento de crisis en todos los campos. Los recursos materiales son necesarios, pero insuficientes para una vida buena. El ser humano necesita ver también sus recursos de valores, afectivos, espirituales, sociales. Somos una comunidad. 

Actuar con magnanimidad y espíritu emprendedor

Lo contrario a esperar pasivamente o resignarse a situaciones insostenibles es tener “grandeza de ánimo”, proporcionado por la virtud de la magnanimidad, y espíritu emprendedor. La magnanimidad no es soñadora sino realista, pero con sentido positivo, altura de miras y creatividad.

No se queda en la queja sino que mira cómo afrontar la situación. La creatividad puede ayudarte a buscar soluciones para mejorar tus problemas, los de otros e incluso, los de tu entorno y el de otros. Una persona magnánima reacciona así: si no encuentro trabajo en mi oficio, voy a ir pensando en otro; si mi vecino no sabe dónde dejar a los niños y yo tengo posibilidad de cuidarlos, me ofrezco; si mi amiga no logra encontrar una solución, me pongo en su papel e intento ayudarle a pensar qué podría hacer; si mi negocio está en crisis y nadie compra mi producto, tal vez pueda crear uno que necesiten mis clientes (por ejemplo, mascarillas).

Ante la crisis, ser solidarios con los más necesitados

En la actualidad, son muchas las personas que se están quedado en la cuneta. Probablemente, todos saldremos económicamente más empobrecidos de esta crisis, pero estas pérdidas pueden llevar a necesidades extremadamente básicas.

Es necesario considerar que otros pueden estar peor que nosotros y necesitar nuestra generosidad. Las necesidades pueden ser perentorias: alimentación, servicios básicos, vivienda, pero no es sólo eso: también hay personas que sufren soledad, pobres en afecto,sin esperanza, sin confianza y otros valores espirituales que llenen sus vidas.

Fomentar una cultura de cooperación

Intentemos superar esta dura situación que nos ha tocado vivir fomentando una cultura de cooperación, generadora de capital social. Nadie es independiente de los demás; de algún modo, todos somos interdependientes. La voluntad de cooperación ha de ser también contagiosa; y todo es empezar.

Centrarnos en las prioridades de la vida. El sentido del ser humano. El crecimiento sano y lleno de valores de los propios hijos es una de las grandes prioridades de la vida. Las crisis económicas con frecuencia encuentran su causa en carencias de dimensión social y humana. Todos podemos contribuir desde con nuestra pequeña luz para superar este momento de oscuridad. 

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