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Tres alimentos que puedes reciclar directamente

huile d'olive
© Pixabay
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Ideas muy sencillas para que tú mismo puedas dar otra "vida" a tres productos que usas diariamente en la cocina

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Cada día uno puede aprender modos nuevos de reciclar, con el fin de que sea más sencillo, ocupe menos espacio en la casa y, sobre todo, sea efectivo para cuidar la “Casa común”, tal como la llama el Papa Francisco en la encíclica “Laudato Sì”.

A veces, los gestos más simples son los más efectivos. Bien, pues vamos a sugerirte tres propuestas para que puedas reciclar directamente res productos que es muy probable que emplees a menudo. Se trata del huevo, el aceite y el café. Veamos cómo hacerlo:

Cáscara de huevo: rica en calcio

¿Sabías que la cáscara de huevo es un nutriente? Si hasta ahora las echabas a la basura, te vendrá bien saber que puedes sacarle partido. En primer lugar, esta membrana dura contiene calcio y está recomendada para combatir la osteoporosis. Lo mismo ocurre con la membrana blanda (esa telilla blanca que se pega al huevo duro). Y ambas pueden aportar proteínas como el colágeno y la queratina. Tus huesos y el pelo agradecerán que la cáscara de huevo no vayan a la bolsa de desperdicios. ¿Que hacer entonces? Hierve las cáscaras (para desinfectar de posibles gérmenes) y sécalas. Trocéalas en el mortero y guárdalas en un bote. Tómalas con lo que te resulte más adecuado: un yogur, un vaso de leche… o solas, como si fueran pipas.

Otro modo de aprovechar la cáscara de huevo es hervirla, secarla, trocearla y después depositarla en una maceta. Así aporta calcio a las plantas.

Café para las plantas

El poso del café sabemos que funciona de maravilla como desatascador del fregadero. No contamina el agua como lo hacen los detergentes, así que ahorramos el empleo de productos químicos que deterioran el medio ambiente.

Otra alternativa saludable es guardar el poso para enriquecer el hummus de nuestras plantas. El poso del café contiene nitrógeno, minerales y vitaminas que pueden ir directamente a la maceta.

En cuanto al café líquido que a veces nos sobra, es mejor que lo tires a la maceta y no sobre una planta, porque lleva demasiado ácido y podría dañarlas. No es bueno para geranios o esparragueras. En cambio, sí te lo agradecerán las rosas, las plantas arañas y las violetas africanas.

Si haces compost, siempre estás a tiempo de verter ahí tanto el poso como el líquido ya hecho.

Aceite de oliva virgen (extra): un maravilloso jabón

¿Imaginabas que en la cocina tienes un aliado para tu piel? Podrás olvidarte de la leche limpiadora, de detergentes y de cremas cosméticas caras, porque el aceite de oliva virgen (y virgen extra) presenta unas propiedades ideales para la hidratación y nutrición de la piel, tanto del cutis como del resto del cuerpo. Para ello lo vamos a convertir en jabón.

¿Cuál es la fórmula para lograr reciclar el aceite que has empleado en la cocina para freír o cocinar? Aquí tienes la receta, con la proporciones:

  • 1 litro de aceite de oliva virgen.
  • 300 mililitros de agua.
  • 125 gramos de sosa cáustica.

Es importante que tengas mucho cuidado con la sosa cáustica, porque es peligrosa. Ponte guantes y actúa con cautela.

Primero vierte muy lentamente la sosa en el agua para que se vaya disolviendo. El agua pasará de tener un color muy blanco a ser casi transparente. Ojo, se está produciendo una reacción química que desprende mucho calor y vapor. No inhales el vapor y protege los ojos.

Al mismo tiempo, pon a calentar en un recipiente aparte el aceite. Cuando tengas el aceite caliente y también la sosa disuelta en el agua, vierte lentamente el aceite en el agua. Evita que salpique. Remueve poco a poco y apaga el fuego. Verás que la solución comienza a espesar. Cuando parezca puré de patata, vierte la mezcla en el molde que desees.

Un truco: piensa qué moldes quieres emplear para que te resulte práctico el uso de la pastilla de jabón. En cuanto al material, puede ser de silicona, aluminio, cristal (resistente a altas temperaturas)…

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