Con esta frase se resume lo que fue el motor de vida de Isa Solá, misionera asesinada en Haití en 2016. La periodista Mey Zamora recoge su testimonio de vida en un libro para que otros puedan seguir sus huellas.Conducía un Toyota Land Cruiser por las calles de Puerto Príncipe, la capital de Haití, como tantas otras veces. Pero no sabía que aquel 3 de septiembre de 2016, sería su último día de vida. Isa Solá, misionera de Jesús-María en aquel país, sufrió el asalto de un hombre armado. Le disparó y salió huyendo en una motocicleta conducida por otro hombre. Isa, de 51 años, fallecía sin que nadie pudiera hacer nada por evitarlo, en medio del bullicio y la desorganización, en el popular barrio de Bel Air.
“Si de alguien me enamoré locamente fue de Jesús”
Llegaron las noticias de su fallecimiento desde la casa que las religiosas de su congregación tienen en Estados Unidos. Más tarde aparecía su “testamento espiritual”, un texto sencillo de word en el que ella misma había dejado escrito el sentido de su vida: “Si leéis esto…”, comenzaba dando por hecho que aquello implicaba su muerte prematura. “He sido feliz y he estado donde más siempre he querido, en África y luego en Haití…”. “Si de alguien me enamoré locamente fue de Jesús”, decía. Máxima sencillez, máxima rotundidad.
Aquel golpe con sonido a muerte resonó con fuerza en la familia, los amigos, los conocidos que poco a poco fueron conociendo lo que había sucedido. En España, en Estados Unidos… Haití, ex colonia francesa, una tierra donde los religiosos viven contínuos episodios de violencia y la sociedad está casi permanentemente sumida en el enfrentamiento y la corrupción. La naturaleza es hostil y aquel rincón del Caribe, lejos de ser idílico como las playas de la vecina República Dominicana, podría decirse que casi es enemigo del ser humano: terremotos, huracanes…
Pero han transcurrido dos años y aquel golpe por la muerte de Isa Solá se ha hecho canción. Llega con la letra de la periodista Mey Zamora, quien ha publicado en Plataforma Editorial el libro “Lo que no se da se pierde”, en el que recorre la vida de la religiosa y misionera a la vez que sirve de reflexión sobre la vocación de los jóvenes.

Isa lo podía haber tenido todo en su casa, en España… ¿qué hizo que decidiera orientar su vida hacia una entrega total a Dios en servicio de los demás? Aquella mujer rubia de grandes talentos tuvo una vida plena y llena de atractivo a pesar de las dificultades. Zamora recorre ese medio siglo de Isa para que a otros pueda servir como respuesta a los grandes interrogantes de nuestra existencia.
El conmovedor testamento espiritual de Isa, asesinada en Haití