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El padre Julio César Duarte Ortellado, ¿un nuevo santo paraguayo?

DUARTE ORTELLADO
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Obispos y sacerdotes paraguayos visitaron su tumba con el fin de rezar para que se acelere su camino rumbo a los altares.

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

La pregunta le llamó la atención, pero la asumió con tranquilidad y serenidad.  “¡Padre yo voy a morir! ¡Tengo miedo, mucho miedo a la muerte! ¡Yo no quiero morir aún! ¡Ayúdame, Padre, ¡ruegue a Dios para que me devuelva la salud!”, le dijo una anciana al padre Julio César Duarte Ortellado.

El sacerdote respondió: “Señora, no hay por qué tener miedo a la muerte. La muerte es un bien que nos envía Dios, porque es una liberación para el alma verdaderamente cristiana. Yo también moriré dentro de tres años”.

Y precisamente luego de 3 años de esta particular premonición falleció.

La reconstrucción de este breve, pero conmovedor diálogo difundido por la Celam, hace referencia a un cura paraguayo que actualmente es Siervo de Dios. Por estos días volvió a ser noticia luego de que obispos y miembros del clero paraguayo visitaran su tumba ubicada en la localidad de Ybycuí con el fin de rezar intensamente para que pronto pueda acelerarse su camino rumbo a los altares.

“Es importante para ir motivando a la gente. Es una buena manera de motivar a nuestra gente, queremos que se siga peregrinando a Ybycuí, que se visite y conozca la tumba del Padre Julio”, expresó monseñor Celestino Ocampos, obispo de Carapeguá, según reproduce la Conferencia Episcopal de Paraguay (CEP).

“El Padre Julio César Ortellado es un santo para nosotros, pero debemos avanzar todavía con el proyecto de beatificación para que podamos tenerlo en los altares muy pronto”, agregó el obispo, quien también aseguró que tienen en su haber testimonios de personas que han recibido beneficios e inclusos milagros que se deberán ir estudiando y recopilando.

¿Quién es el padre Julio?

Nació el 12 de abril de 1906, un jueves santo, en la ciudad de Caazapá, lugar donde los franciscanos establecieron sus primeras fundaciones durante el domino español y hoy en día en el centro de la polémica por la situación económica y social.

 

Hijo de un ganadero-comerciante y con una madre que se destacaba por su particular caridad, el padre Julio ingresó al seminario en Asunción en febrero de 1921 y continuó sus estudios en Roma.  Fue ordenado sacerdote el domingo 27 de octubre de 1927 por el papa San Pío X, momento que motivó su siguiente expresión: “No puedo explicar la emoción que yo he sentido. Todo fue demasiado grande y hondo”.

Luego de su estadía Europa regresó a Paraguay en mayo de 1931, lugar donde desarrolló una intensa actividad.

Entre las obras más destacadas del padre Julio se recuerda la creación del Hospital de Ybycuí, además del Hogar San José, lugar destinado a niños huérfanos y abandonados.

Por otro lado, bajo su dirección se procedió a la construcción de iglesias y capillas en lugares como Cordillerita, Pereira-cué, Pasó Paré, Palacio-cué, Isla Pa’ũ, Isla Alta, Roaruguá, entre otros.

Pero también tuvo una participación activa en beneficio de su comunidad. Por ejemplo, fue presidente de la Comisión de Fomento y Trabajo de Ybycuí, rol que le permitió reiniciar la reparación de caminos para mejorar la comunicación con lugares alejados.

El padre Julio, quien logró predecir su propia muerte tres años antes, finalmente falleció el 4 de julio de 1943 a la edad de 37 años. Según diversas investigaciones, reproducidas en presentaciones biográficas y por la propia Celam, el padre Julio falleció debido a la enfermedad de Tifus, que adquirió por contagio luego de visitar a un soldado llegado de Asunción.

Su muerte –continúan las reseñas- fue sin sobresaltos y “la consternación colectiva fue impresionante”, pues todos valoraban su obra y empeño. En abril de 2013 fue declarado Siervo de Dios.

Más información sobre la vida del padre Julio aquí:

¿Un nuevo santo paraguayo?

La postulación del padre Julio genera expectativa y se suma a otro proceso avanzado que también alegra los corazones latinoamericanos y que tiene que ver con la beata María Felicia Guggiari, más conocida como Chiquitunga.

¿Quieres recordarla? Haz click en galería: 

 

 

De momento, además de lo referente a Chiquitunga, Paraguay cuenta con un solo santo: San Roque González de Santa Cruz, jesuita criollo fundador de varias misiones y martirizado –junto a otros compañeros misioneros- a manos de los indígenas apostados en lo que hoy es el territorio sur de Brasil. El papa Juan Pablo II lo proclamó santo mártir paraguayo durante su visita a Asunción en 1988.

Pero todo parece que la escalera al cielo en este país sudamericanos seguirá siendo ocupada.

 

Con información en base a Celam y CEP

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