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La eutanasia es un “chollo” para el Estado

Shutterstock-Rido
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Declaraciones del director de la cátedra We Care de la UIC sobre la eutanasia y los cuidados paliativos

¿Quién no quiere una muerte digna? ¿Quién no quiere llegar al final de su vida sin sufrir dolor? ¿Existe el derecho a decidir del paciente? ¿Por qué un paciente pide quitarse o que le quiten la vida? ¿Qué papel tiene la familia ante un paciente que llega al término de su vida? Estas y tantas otras preguntas se hacen hoy muchas personas, pacientes y familiares, sobre el final de sus días.

Preguntamos al doctor Josep Porta Sales, Director de la Catedra WeCare: Atención al final de la vida de la Universitat Internacional de Catalunya. (UIC), ¿por qué hay gente que busca la eutanasia o el suicidio asistido? ¿Tienen miedo al dolor? ¿A qué tienen miedo? ¿Qué papel tienen los cuidados paliativos?

-La eutanasia -afirma el doctor Porta- es terminar con la vida de una persona capaz mentalmente que voluntariamente lo solicita de forma reiterada, con la asistencia y el control de un médico. El suicidio asistido puede ser medicamente asistido o no asistido. En el caso del suicidio medicamente asistido, el médico receta, al paciente que lo solicita, fármacos para que pueda acabar con su vida cuando el paciente lo decida. En el caso del suicidio no medicamente asistido los médicos no intervienen y es el paciente ayudado por otras personas quien da fin a su vida.

Hay lugares donde se ha despenalizado la eutanasia (Holanda, Bélgica, Luxemburgo) y otros en que se ha despenalizado el suicidio médicamente asistido (Oregón EEUU) y no médicamente asistido (Suiza).

– “Mire doctor, yo quiero acabar mis días. Recéteme algo para ello” ¿se lo preguntan?

– Ahí viene el diálogo entre médico y paciente. ¿Cuál es la voluntad del paciente? Lo primero es que este tenga toda la información sobre su enfermedad y posibles intervenciones médicas. Cuando el enfermo recibe cuidados paliativos, muchas cosas cambian. Los enfermos suelen estar deprimidos (se les trata la depresión), sufren no ya del dolor que hoy el dolor se calma, sino de soledad, de abandono.

– En Europa, más de un tercio de las unidades familiares están formadas por una sola persona. Soledad. ¿Y el dolor?

– Hay medicamentos suficientes que calman el dolor y si no es suficiente, se le puede indicar la “sedación paliativa”.

¿Qué son los cuidados paliativos?

Los cuidados paliativos, dice el doctor Porta, las practica un equipo multidisciplinar (médicos, enfermería, trabajadores sociales, psicólogos, …) y no solo sirven para el final de la vida.

Si el enfermo cura, ¡perfecto! El equipo de cuidados paliativos tiene en cuenta a los pacientes y a los familiares, y también acompaña el duelo de los familiares después de la muerte del paciente. Por lo general, el luto es un paso que superan los familiares, aunque pasan por un periodo de adaptación.

Sin embargo, hay lutos patológicos que se registran entre un 3 y un 5 por ciento de los deudos. Los deudos con duelos complicados pueden presentar delusiones (visiones transitorias del ser querido fallecido) manierismos, depresión, etc. Los cuidados paliativos tienen una visión global del enfermo y de su entorno. Es un equipo multidisciplinar, pues debe tener en cuenta la situación física, emocional, social y espiritual (anímica) del enfermo y su familia.

Muchos dicen que el dolor es la principal causa

Es rarísimo en la actualidad encontrar como la causa de querer morir el dolor, porque los tratamientos disponibles permiten calmarlo. Si el paciente tiene mucho dolor y no se calma, lo mejor es que el paciente piense en cambiar de médico. En Oregón (Estados Unidos), donde está despenalizado el suicidio médicamente asistido, los pacientes que quieren el suicidio como la solución a su sufrimiento antes de la intervención de los cuidados paliativos son un 20 por 100, pero una vez ha recibido estas curas, la cifra baja al 0,5 por 100. El estudio se publicó en 2007.

“Yo diría –llevo muchos años ejerciendo los cuidados paliativos—que los que piden quitarse la vida lo hacen por unas causas más dramáticas: la soledad, la depresión, temor a ser una carga para su familia (muy importante)… Un 2 por 100 lo hace por convicción. Los médicos decimos “primum non nocere” (en primer lugar, no hacer daño). El médico es el responsable final. “Al médico –dice el doctor Porta– no le pueden mandar ni el paciente ni los familiares, porque es un profesional de la medicina que no permitirá que se haga algo en contra de su ethos profesional”. El médico no puede ser el ejecutor de voluntades ajenas. Si quieren hacer otra cosa, tendrán que buscarse otro médico.

-Desde el punto de vista solamente económico es interesante la eutanasia.

-Es un chollo para un sistema liberal agresivo, pues facilitar la muerte de los más vulnerables puede conllevar el ahorro en pensiones, en medicinas, en hospitales, lo que revierte en “beneficio” del sistema sanitario. Es la política del “descarte” del que habla el papa Francisco. Un chollo para el Estado y para ciertos estamentos. Porque en toda vida humana, al final lo importante es poder ayudar a las personas con enfermedades incurables que vivan la vida que les queda con sentido y el menor sufrimiento posible. La muerte forma parte de la vida, es el final de una biografía y los médicos, junto con otros profesionales sanitarios, debemos esforzarnos en ayudar a vivir hasta el final, y cuando la muerte llegue que esta no sea innecesariamente penosa. Aquella religiosa (Mary Aikenhead, Hermana Irlandesa de la Caridad) que dijo que cuidaba peregrinos, cuando pasó a acompañar a los moribundos dijo que cuidaba a los peregrinos que cambiaban de vida, la terrena por la eterna.

El papa Francisco, dijo ante la Federación Internacional de los Médicos Católicos (FIAMC), hace poco, que los médicos católicos deben considerar la centralidad del paciente, como persona y con su dignidad. “Es necesario enfrentarse a la tendencia de envilecer al enfermo como si fuera una máquina que reparar, sin respetar los principios morales, y de explotar a los más débiles descartando lo que no corresponde a la ideología de la eficiencia y el beneficio. La defensa de la dimensión personal del paciente es esencial para la humanización de la medicina, en el sentido también de la “ecología humana”… No es aceptable que vuestra función se reduzca a la de un simple ejecutor de la voluntad del enfermo o a las exigencias del sistema sanitario en el que trabajáis”.

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