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¿Eres venezolana? Dije que sí y esto me contestó…

Shutterstock-daniel mckay
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Mensajes emotivos cargados de optimismo respondieron en masa al post en Twitter de una periodista venezolana que labora fuera de su país como mesera

“Hoy iba en un autobús vía al trabajo. A medio camino se subió una señora mayor, así que le di el asiento; y antes que pudiera levantarme, preguntó: ¿Eres venezolana? Le dije que sí. Ella me respondió: Se nota, ustedes son así, tan amables, tan decentes. ¡Qué orgullosa me sentí!”.

Lo escribió el 9 de febrero la periodista Dayana Cherubini, quien trabaja como mesera, y afirma que cada vez que le toca atender una mesa le preguntan lo mismo. “Cuando les digo que soy de Venezuela recibo comentarios muy buenos y cargados de mucho cariño”.

Tras hacerse viral, el post de la usuaria @DayanaCherubini ha sumado un total de 26 mil likes, 8.700 retuits y 516 comentarios. El mensaje, que sigue causando sensación, despertó una amplia serie de reacciones e historias, cada una más sorprendente y simpática que la otra:

“Trabajo como camarera en un restaurant aquí en el norte de España. Y siempre me preguntan de dónde soy, y al decir: venezolana, me responden: Ustedes los venezolanos siempre así, alegres, sonrientes y educados. ¡Me sonrojo! Y doy las gracias llena de orgullo. Siento que dejo bien a mí país”, tuiteó @CarelGalileo.

“¡Qué casualidad! Hoy me pasó lo mismo. Ayudé a una señora a pasar un coche de niño por un desnivel. Me preguntó si era venezolano y le dije que sí, me dijo: “Con razón, ustedes son siempre tan amables”. La verdad, yo no me siento más ni menos amable que un panameño”, escribió @aviloso1963.

Debemos cultivar buenos valores

Por su parte, la usuaria @MarciaD69729452 considera que “es una tarea ardua la que nos toca ahora” de “inculcar esos valores: educación a nuestros hijos, nietos, sobrinos, ahijados y todo nuestro entorno”.

Las historias se repiten en diversos países y coinciden en elevar el ánimo de una diáspora cada vez mayor: “En un paseo por Cundinamarca (Colombia), un anciano arrastraba su bici con un bulto de papa que se le cayó. Sin dudar, bajé del carro y lo ayudé a subirlo de nuevo: 50 kg. Preguntó si era venezolano, le dije que sí. Su respuesta fue: Los venezolanos son buena gente, no lo que dicen por allí”, trinó @Mccgraff.

“Una vez estando en Aruba, una mesonera ya mayor llevaba su carrito de bebidas y se le volteó… Yo dejé de cenar y me paré a ayudarla y hasta barrí los vidrios con ella. Todos se me quedaron viendo donde estaba y me dijeron: Acá nadie hace eso”, agregó el oficial mercante @jlrondon807.

“Soy colombiano y tenía muchos años en Caracas, Venezuela. Debido a la situación que atraviesa el país, me tocó volver a mi amada Colombia. Y hoy hablando con mi hermana, le decía que extrañaba la generosidad de la gente venezolana. Tuve jefes exigentes, pero que valoraban el esfuerzo”, compartió @OCHOA634.

“Estaba en una cadena de comida rápida en Brasil. Al terminar de comer, mi hija y yo recogimos las bandejas y botamos los desperdicios. La señora de la limpieza se sorprendió y muchos de los que comían también. Le dije: somos venezolanos; en mi país lo hacemos así, disculpen”, escribió @wlenin1967.

Cuando caiga el dictador, tramito la nacionalidad venezolana

No todas las respuestas fueron de venezolanos, aunque sí la mayoría: “Son la gente más genial y educada que conocí. Los quiero tanto que terminé enamorándome de una venezolana, con la que hace dos años convivo. Los adoro, a ustedes y a su país. Ah, yo soy uruguayo” dijo @LordMaldoror.

“Cuando caiga el dictador hasta voy a tramitar la nacionalidad, jajaja. Estoy enamorado de Venezuela”, agregó.

En menos de un lustro, más de cuatro millones de venezolanos han huido de la crisis generada por el gobierno de Nicolás Maduro ocasionando el mayor éxodo de la historia en América Latina. Los criollos se encuentran en distintas regiones del mundo, teniendo como principal puente de paso a Colombia, con destino también a regiones de Europa.

La Iglesia Católica lanzó desde el Vaticano la iniciativa “Puentes de Solidaridad”, con la participación integrada de los episcopados de Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Bolivia, Paraguay y Argentina para brindar ayuda a los venezolanos que buscan un mejor futuro tras partir.

Ayuda humanitaria

En la actualidad, se gestiona la entrega de ayuda humanitaria a Venezuela aportada por Estados Unidos, la Unión Europea y países como Canadá. Para ello se han dispuesto centros de acopio en Cúcuta (Colombia), y el gobierno de Brasil confirmó que se instalará uno en la región fronteriza de Roraima.

En este marco, el Papa Francisco ha insistido en su llamado a contribuir “con gestos concretos de solidaridad, el camino de los migrantes y de los refugiados”. Al Sumo Pontífice le “inquieta profundamente la situación” de la nación sudamericana, “por el sufrimiento del noble pueblo venezolano, que no parece tener fin”.

En reacción a la carta filtrada del Santo Padre a Nicolás Maduro, el Administrador Apostólico de Caracas, el cardenal Baltazar Porras, dijo que su contenido “no nos sorprende en absoluto, porque ha sido la postura del Vaticano y del Papa Francisco desde el inicio”.

La misiva “pone en evidencia es cómo el Vaticano siempre ha estado dispuesto a ayudar”, dijo el prelado al cuestionar el esfuerzo distorsionado de quienes venden al Papa como “ausente” de la grave crisis venezolana. “Estamos en comunicación permanente”, insistió.

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