¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Los populistas (de izquierda o derecha) y sus pecados contra la Casa Común

ELECTRICITY
Shutterstock-Omar_Orozco
Comparte

¿López Obrador enfila a México a cometer un gran pecado contra la Casa Común?

Cuando recibimos la factura de electricidad en nuestros hogares, lo primero que pasa por nuestras cabezas es el costo que representa esa factura para la economía familiar. Pero lo que pocos nos preguntamos, a pesar de ser una pregunta mucho más importante, es: ¿cuánto le cuesta al planeta?

De acuerdo a la Agencia Internacional de Energía (AIE), en México el 81,4 por ciento de la electricidad que se consume en el país se produce por medio de energías fósiles (no renovables y altamente contaminantes): 60 por ciento gas, 10,6 por ciento petróleo y 10,8 por ciento carbón.

En México la energía depende de los combustibles fósiles aún más de lo que dependen de ellos los países de Medio Oriente, cuna mundial del petróleo. Como consecuencia de la fuerte dependencia de las energías fósiles, las emisiones de dióxido de carbono en México prácticamente se han duplicado en las últimas tres décadas. La factura que México le cobra al planeta es muy alta.

Energías renovables en México

México es un país inmensamente rico en los recursos naturales más importantes para generar energía limpia: sol y viento. Por ejemplo, los vientos generados en Oaxaca (estado del sur) y en Coahuila (estado del norte) son altamente propicios para instalar parque eólicos. Tan es así, que la empresa italiana Enel se ha comprometido a generar en Coahuila, en el parque eólico de Amistad, situado cerca de Ciudad Acuña, la energía más barata del mundo, según los datos de Bloomberg New Energy Finance.

A pesar de contar con los recursos necesarios, en México el uso de energías renovables sigue siendo marginal. Solamente el 18,6 por ciento de la electricidad que consumen los mexicanos es producida por medio de energías no fósiles. Y de este 18,6 por ciento, la mayoría –más del 50 por ciento–, es generada por medio de plantas hidroeléctricas y nucleares, muy discutidas, también, por su fuerte impacto ambiental.

En este sentido, menos del 10 por ciento de la electricidad que se consume en México es generada por energías que procuran el cuidado del planeta: 3,2 por ciento viento y, con la gran cantidad de horas de sol que hay en México, solo 0,1 por ciento de la electricidad se genera por medio de energía solar.

No obstante, México ha hecho –o había hecho, hasta la llegada de Andrés Manuel López Obrador–, un esfuerzo por aumentar la producción de energía renovable. El país fue uno de los primeros en ratificar el Acuerdo de París, donde se comprometió a disminuir, con ayuda del sector de las renovables, la emisión de dióxido de carbono; la meta de México es alcanzar el 35 por ciento de energías limpias para 2024.

Promesas de campaña

Durante su campaña, López Obrador tuvo un doble mensaje. Por un lado, construyó un discurso, de corte nacionalista, alrededor de la industria del petróleo: aumentar la producción de petróleo, construir nuevas refinerías, bajar el precio de la gasolina.

Este discurso, en sentido práctico, significa apostar por la energía fósil, e ignorar el inmenso daño que le causa el petróleo al medioambiente.

Por otro lado, López Obrador en campaña prometió, de forma un tanto paradójica, impulsar un país más ecológico, respetuoso con sus riquezas naturales, y comprometido con el futuro de las renovables. Este segundo mensaje parece haberse quedado en eso, en una simple promesa de campaña.

Tras los pasos de Trump

Ahora en el gobierno, las acciones del presidente mexicano parecen emular a las de su homólogo estadounidense. El presidente Donald J. Trump, en contra de toda la evidencia científica, ha tildado el cambio climático como un mito. Como consecuencia, sacó a Estados Unidos del Acuerdo de París, y ha impulsado con fuerza la industria del petróleo, en detrimento de la industria de las energías renovables.

Las acciones de López Obrador parecen ir en la misma dirección: la construcción de una nueva refinería en Tabasco (estado del sur), la apuesta por el petróleo –incluso coqueteando con la nociva técnica de fracturación hidráulica—, y, en la última semana, el golpe asestado a la naciente industria de la energía limpia.

En referencia a este último punto, el presidente López Obrador ha decidió cancelar, con argumentos ambiguos, dos proyectos fundamentales para el crecimiento de las energías renovables en México.

Uno, la cuarta subasta eléctrica a largo plazo, esencial para generar nuevos proyectos dentro de la industria de las energías renovables. Y, el segundo, una línea de interconexión para transportar energía, sobre todo energía eólica, del sur al centro del país, la cual permitiría aumentar la inversión eólica en la zona del istmo de Tehuantepec.

En el fondo de estas cancelaciones se vislumbra una estrategia para empoderar a la Comisión Federal de Electricidad, dirigida por el oscuro Manuel Bartlett, y volver a un modelo energético estatista y petrolizado.

El camino incorrecto

Sin la infraestructura adecuada y sin certeza jurídica, la producción de energía renovable no puede crecer en México, ni se pueden alcanzar los compromisos adquiridos en el marco del Acuerdo de París. Esto orilla al país a seguir dependiendo de las energías fósiles, con todo lo que ello afecta en términos económicos y, sobre todo, medioambientales.

Conforme a la AIE, si México sigue por este camino, en 2040 los precios de la electricidad serán aún más altos de lo que son hoy, y se reducirá el Producto Interno Bruto hasta en un 4 por ciento, resultando en una pérdida acumulada total de un billón de dólares para la economía del país.

Y, lo peor, si el presidente López Obrador no cambia el rumbo, la factura que México le estaría cobrando al planeta por prender la luz de noche sería escandalosamente alta. Un pecado medioambiental en un mundo en agonía. Un pecado contra la Casa Común.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.