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Venezuela: Melanie, detenida por llevar comida a niños enfermos

Héctor Requena y Lisseth Manjoud

Ramón Antonio Pérez - publicado el 13/02/19

El régimen considera delito “llevarle comida y medicamentos a niños con enfermedades en fase terminal, en el Hospital J. M. de los Ríos”, dice la joven activista de una ONG de ayuda infantil

La crisis humanitaria en Venezuela tiene diversos matices, entre estos la falta de valores y la perversa intención del régimen de Nicolás Maduro de quebrantar la motivación de quienes trabajan como voluntarios en las organizaciones no gubernamentales dedicándose a ayudar al prójimo, especialmente a los niños internos en los hospitales públicos del país. Entre esos voluntarios los mayores riesgos son para los jóvenes que con tesón, entusiasmo y amor, llegan incluso, a poner en riesgo sus propias vidas.

El testimonio de Melanie Intriago Manjoud, no deja dudas de que posterior a la ayuda humanitaria para atender con medicamentos y comida a las 350 mil personas más vulnerables del país bolivariano, será imperativo generar planes de reeducación y formación en valores, especialmente dirigidos a los cuerpos de seguridad del Estado.

Melanie tiene 19 años de edad, es enfermera auxiliar y trabaja con la ONG Kids International Foundation, dedicándose a llevarles comida, medicamentos e insumos a niños enfermos. Este es su trabajo:

Ella contó para Aleteia que el 4 de febrero de este año fue “secuestrada y llevada por la fuerza a un cuarto de detención dentro de las instalaciones del Hospital J. M. de los Ríos, en Caracas”, por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana y miembros de los colectivos (paramilitares) que custodian ese centro.

“Con armas largas procedieron a someterme a un exhaustivo interrogatorio”, dijo la joven. “Recibí amenazas directas de muerte, procacidades, vulgaridades y vejaciones inhumanas para amedrentarme”. Exigieron con violencia verbal consignarles su teléfono personal. “Al negarme intentaron registrarme a lo cual me negué categóricamente”, dijo.

“Estuve detenida por un lapso de tiempo prolongado donde se me impidió ejercer mi derecho constitucional a libre tránsito y se me obligó a firmar un documento del cual reniego categóricamente, ya que ni siquiera se me permitió leer lo que firmaba”, expresó. “Me vi obligada a firmar ya que el militar se colocó la mano en el arma de guerra y pensé que iba a proceder a apuntarme con ella y disparar”, señaló.

“Cuando insistentemente reclamé la vulneración de mis derechos humanos fui liberada para luego encontrarme con otra comisión militar y paramilitar a las puertas del hospital que inició otro interrogatorio, pretendiendo esta vez, sustraerme de nuevo mi teléfono y mis instrumentos de trabajo”. Esta vez se le acercó un “colectivo” con la intención de intimidarla. “Me preguntó por qué había hecho fotos, a la vez que tomaba su arma 9 mm que portaba al costado del pantalón”.

¿En qué consiste el trabajo que realiza la ong en el Hospital J. M. de los Ríos?

“Nosotros nos dedicamos a preparar comidas y llevarlas directamente a los niños, nos dedicamos a conseguir los medicamentos e insumos quirúrgicos que necesitan para restituir la salud y curar a nuestros niños en situación de pobreza agravada. No esperamos nada a cambio, sino únicamente la satisfacción de salvar vidas que por negligencia de este régimen hambreador pueden perderse vanamente”.

¿Desde cuándo realiza este trabajo en favor de los niños del JM de los Ríos?

“Realizo labor social desde muy pequeña. Ya a mis 5 ó 6 años le solicitaba a mis padres comidas para llevarle a los niños de una plaza cercana de mi domicilio. Con el transcurrir de los años la fui realizando 2 veces a la semana, aproximadamente. Hay veces que se realizan más entregas de comidas balanceadas, ropa, abrigo, medicamentos e insumos médicos a casas hogares, ancianatos y escuela cercanas a mi domicilio. Ya ingresada en la adolescencia inicié la actividad filantrópica de manera más formal recaudando alimentos en un mercado municipal adyacente a mi casa y donándola.

“Otra actividad en la cual desempeñé labor social es en la música. Recibí clases de música desde los 8 años para luego ingresar en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Tuve oportunidad de aprender de destacados maestros internacionales, en seminarios y clases magistrales que a su vez repliqué a jóvenes y niños en barriadas populares del 23 de Enero, Catia, Caricuao, Ruiz Pineda, Antímano y otras comunidades de Caracas”.

“Con el Advenimiento de la grave emergencia humanitaria, se hizo útil nuestra experiencia y nos dedicamos con mayor tiempo y esfuerzo intentar mitigar los efectos de la crisis en los niños”. “Desde hace aproximadamente 2 años y medio en que se agudizó la carencia de alimentos básicos en el Hospital J. M. de los Ríos, nos avocamos a cumplir con regularidad entregas de alimentos, medicinas e insumos quirúrgicos para tratar de aliviar en lo posible el deterioro crónico de la calidad en este centro de salud”.

¿Era la primera vez que estos funcionarios de seguridad entorpecían tu labor?

No. En reiteradas ocasiones los funcionarios militares, paramilitares (colectivos) y la Guardia Nacional Bolivariana se dedicaban a hostigarnos mediante acoso psicológico. En distintas ocasiones nos han impedido el ingreso al hospital, nos han amenazado verbalmente y requisado la comida. Algunas veces nos han confiscado los alimentos, resumimos que para consumir ellos mismos los alimentos de los niños o revenderlo. Pero con el enrarecido clima político que desató la crisis internacional por el ingreso de la ayuda humanitaria, estos cuerpos represivos del Estado Venezolano se volvieron más violentos y paranoicos”.

¿Ese día estabas acompañada o fuiste sola a realizar la actividad?

“El día que acontecieron los hechos estaba acompañada por miembros de nuestra ONG que me solicitaron reserva de nombres e identidad, ya que al percatarse de mi detención arbitraria salieron sigilosamente por distintas salidas del hospital para evitar represalias. A uno de los miembros intentaron arrebatarle sus pertenencias e instrumentos de trabajo, afortunadamente el forcejeo y pudo librarse de los milicianos”.

¿Durante cuánto tiempo estuviste detenida por estos funcionarios de seguridad?

“Realmente no sé a ciencia cierta cuanto tiempo estuve detenida, uno pierde la noción del tiempo bajo amenazas de muerte, coerción y maltrato psicológicos de los cuales fui víctima. No verifiqué realmente el tiempo que transcurrió desde que el momento que inició el acoso que duró aproximadamente 40 minutos hasta que me trasladaron por la fuerza a un cuarto de detención dentro del hospital y permanecí detenida contra mi voluntad custodiada por 5 efectivos portando armas largas de guerra por un lapso de tiempo indeterminado”.

¿Por qué es necesario el ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela?

El ingreso de la ayuda humanitaria es imperiosamente necesario. La vida de aproximadamente 370.000 venezolanos en riesgo de muerte exige el ingreso inmediato de la ayuda humanitaria internacional. El estado de gravedad de los pacientes infantiles hace urgente la distribución de medicamentos y equipos para prevenir muertes innecesarias de niños que bien pudieran salvar su vida si se les dotará de las medicinas que requieren para su tratamiento. Han querido estigmatizar como limosnas la ayuda humanitaria, nada más alejado de la cruda realidad que vivimos los venezolanos. La ayuda humanitaria es prioridad uno para el pueblo venezolano, debe ingresar por cualquier medio posible.

Como cierre de esta experiencia, Melanie Intriago Manjoud, argumentó que “por encima de cualquier consideración ideológica, es indispensable salvar las vidas en grave riesgo de muerte de decenas de miles de niños enfermos en los hospitales venezolanos”. También reflexiona y dice con convencimiento: “la ayuda humanitaria debe ingresa por cualquier medio posible, lo antes posible a Venezuela”.

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