¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Un chef salvadoreño, un sueño solidario y la lotería

ROBERTO MENDOZA
Facebook-Roberto Mendoza
Comparte

Los sueños son sueños si se persiguen. Si la fortuna (en realidad la mano de Dios) “nos sonríe” y cambiamos de rumbo, no era un sueño el que perseguíamos, sino un capricho, a lo más una ilusión.

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

El reputado chef salvadoreño Roberto Mendoza ha demostrado con creces. que jamás se olvidará de los pobres. Proveniente de una infancia durísima en El Salvador ahora está afincado en Charlotte (Carolina del Norte, Estados Unidos) y ha cocinado para reyes y presidentes. Recientemente ganó la lotería y planea invertir el dinero en seguir alimentando a los que tienen hambre en el poblado de Bayaguana (en la Provincia de Monte Plata, República Dominicana).

Esta historia de la lotería no puedo ser más fortuita. Roberto Mendoza estaba pagando la gasolina de su auto, cuando compró por impulso un boleto de lotería, lo rascó y descubrió que había ganado nada más y nada menos que 250.000 dólares.

Tras zarandear a un amigo que lo acompañaba, lo primero que se le vino a la cabeza, según reporta la cadena de noticias estadounidense CNN, fue una frase de quien  piensa habitualmente en los más desfavorecidos: “Este dinero no es mío”. Llevaba ya cinco años dando de comer a niños pobres en Charlotte y ahora iba a continuar haciéndolo en Bayaguana.

En 2013, compró allí un terreno tras recibir un reembolso de impuestos por 10.000 dólares. Quiso montar una cafetería y construir una iglesia mientras soñaba con alimentar a los pobres de la zona. Ahora, con el dinero obtenido por un golpe de suerte, culminará este sueño.

No olvidemos nunca nuestros orígenes

Roberto Mendoza nació en El Salvador, en plena guerra civil, una tragedia para su Patria. Se calcula que entre 1980 y 1992 murieron o desaparecieron unas 75.000 personas. Para las que continuaban vivos, el hambre era un insidioso invitado cotidiano.

Según ha confesado Mendoza, un pensamiento recurrente de su niñez era: “Dios, cuando sea grande, no quiero sentir hambre”.

ROBERTO MENDOZA
Facebook-Roberto Mendoza

En medio de la guerra civil, el joven Mendoza quedó atrapado pero, logró llegar huir del país gracias a una organización internacional que le ayudó a llegar a Canadá. De ahí marchó a California, donde estudió cocina. Y tras comenzar a trabajar en hoteles y restaurantes, abrió el suyo en Charlotte: The Chef Heaven Kitchen y alcanzó el éxito. Ha cocinado para el príncipe de Arabia Saudita, para el ex presidente Clinton,  para el ex presidente Bush, para el ex presidente Obama, para Condoleezza Rice e incluso para la ceremonia de los Óscar.

Pero Roberto Mendoza nunca ha olvidado ni sus orígenes ni de su infancia de pobreza y, como sabe que  “cuando tienes hambre, no hay lenguaje, solo tu estómago gruñe”, tampoco se ha olvidado de ofrecer sus recursos a los que necesitan tomar un buen plato de comida para seguir adelante. 

ROBERTO MENDOZA
Facebook-Roberto Mendoza

“Dios me hizo chef”

El sufrimiento del hambre en El Salvador fue, según Mendoza, una señal de Dios para que se fuera cocinero. Tanto su profesión como su fe le impulsan, con decisión y sin remilgos, a ayudar a los demás, tanto en Charlotte como en otros lugares del mundo.

Por ejemplo, cada día de Acción de Gracias cocina para más de seis mil personas y suele participar en iniciativas solidarias que atienden y dan de comer a personas sin hogar. Además de la cafetería de Bayaguana, Mendoza ayuda a niños en Bolivia, Nicaragua, Honduras o Haití. “Lo que está en mi corazón, es cocinar para las personas sin hogar”, dijo una vez a la cadena Today.

Sin embargo, sus ojos están puestos en Bayaguana. La cafetería se usará como un lugar limpio y seguro para que los más necesitados y sin hogar, especialmente los niños, puedan comer. Después de ganar la lotería, sabía exactamente lo que quería hacer. Y repite: “Dios y yo lo haremos juntos”.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.